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QUINUA

20 jul

QUINUA
(Chenopodium Quinoa Willd.)

ANCESTRAL CULTIVO ANDINO, ALIMENTO DEL PRESENTE Y FUTURO.


PRESENTACION

El libro sobre quinua, escrito por más de una veintena de investigadores del área andina y de otras latitudes donde se está investigando y cultivando este grano andino, pone de manifiesto el interés por mejorar la actual situación productiva, resaltando la necesidad de estimular y reforzar la cooperación existente entre instituciones de investigación de los países andinos y la FAO, puesto que, la demanda de alimentos es creciente y se requiere con urgencia producir alimentos de calidad, altamente nutritivos y sanos como es la quinua, además este cultivo por su elevada tolerancia a factores abióticos adversos y gran adaptación a diferentes condiciones agroecológicas, es uno de los recursos genéticos, llamados a brindar los alimentos necesarios a la población en constante crecimiento, esta publicación reviste gran importancia no solo por que pone a disposición de técnicos, profesionales y agricultores, los nuevos conocimientos y tecnologías generadas hasta la fecha en universidades, centros internacionales, institutos de investigación y organismos no gubernamentales, lo concerniente a la producción, transformación, comercialización, utilización y consumo de esta Chenopodiacea, sino que, también permite que se difundan tecnologías apropiadas para mejorar su productividad, expandir el cultivo a áreas menos favorecidas por el clima y disponibilidad de suelos preponderantemente marginales como son aquellos donde la altitud sobre el nivel del mar, condiciona la agricultura siendo drástica y presentando bajas de temperaturas durante gran parte del año, con suelos relativamente salinos y con escasa disponibilidad de agua.

La quinua, actualmente está tomando gran importancia en la alimentación humana por su alto valor nutritivo, dado por el balance adecuado de aminoácidos esenciales, elevada lisina en sus semillas y hojas, buen contenido de vitaminas, alto contenido de calcio y hierro, así como por que se puede utilizar en la alimentación humana, durante todo el ciclo de la planta, al inicio para aprovechar sus hojas y plántulas, a medio ciclo de desarrollo para consumir sus inflorescencias y a la cosecha el grano. En el mundo la cantidad de tierras agrícolas esta en constante deterioro no solo por el inadecuado manejo del suelo, sino por la erosión constante así como por la salinización y grandes sequías que amenazan gran parte del globo terráqueo, la quinua aparece como un cultivo alternativo para hacer frente a estas dificultades, por ello, la FAO prioriza este cultivo nativo de los andes, para aliviar y poner a disposición de agricultores y gobiernos, alternativas viables para conseguir alimentos de alta calidad nutritiva en condiciones difíciles para la agricultura en general.

La integración y cooperación mutua de investigadores de la quinua hace posible esta publicación, con cuyo apoyo y desprendimiento de sus experiencias de campo y desde las diversas instituciones donde laboran, ponen a disposición una basta experiencia en la mayoría de los casos de mas de 20 años trabajando con este cultivo, en las diferentes zonas productores de quinua del área andina y fuera de ella. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación-FAO, a través de la Oficina Regional de Producción Vegetal para América Latina y el Caribe, ha estimulado y apoyado constantemente a los investigadores de la quinua, mediante publicaciones periódicas, reuniones de coordinación, así como de programación y formulación de proyectos sobre el cultivo, conducentes a la obtención de fondos para el desarrollo de investigaciones y proyectos integrales que incluye, no solo, el cultivo y transformación, sino la utilización y consumo de los granos andinos en diferentes ocasiones y países.  Las universidades e institutos de investigación participantes en este trabajo de divulgación sobre la quinua, también han sido apoyados con material genético diversos para conducir, una prueba a nivel de América y Europa con el propósito de probar en sus condiciones agriclimatimáticas y edáficas la potencialidad de este cultivo y a partir de ello difundir los genotipos mas promisorias hacia los productores y campesinos, para mejor su alimentación y niveles de ingreso familiar mediante la venta de los excedentes producidos en la finca para el mercado local y extra regional. También este libro contiene un capítulo sobre la producción orgánica de la quinua, actualmente reclamado por el mundo consumidor moderno de alimentos sanos, nutritivos y no contaminados con pesticidas, fertilizantes o sustancias que no solo son tóxicas, sino que, no permiten ni previenen la conservación del medio ambiente y la ecología de los países donde se ha intensificado la agricultura comercial y gastadora de insumos como fertilizantes y pesticidas, hasta llegar a límites excesivamente peligrosos no solo para la salud animal, sino de la propia existencia humana. Consideramos que, la sola producción de alimentos no resolverá el problema de desnutrición de gran parte de la población, sobre todo, de los países andinos en desarrollo; sino que, es necesario conocer y difundir la forma de preparación de alimentos, así como su transformación en otros más asequibles a las costumbres y hábitos alimenticios de las personas, por ello, este libro también muestra con claridad la forma de preparación y sus diferentes valores nutritivos así como costo por ración.

CAPITULO I. ORIGEN Y DESCRIPCION DE LA QUINUA

ANGEL MUJICA, JUAN IZQUIERDO & JEAN-PIERRE MARATHEE

ORIGEN E HISTORIA

La zona andina comprende uno de los ocho mayores centros de domesticación de plantas cultivadas del mundo, dando origen a uno de los sistemás agrícolas más sostenibles y con mayor diversidad genética en el mundo. La quinua, una planta andina, muestra la mayor distribución de formas, diversidad de genotipos y de progenitores silvestres, en los alrededores del lago Titicaca de Perú y Bolivia, encontrándose la mayor diversidad entre Potosí – Bolivia y Sicuani (Cusco) – Perú. Existen pocas evidencias arqueológicas, lingüísticas, etnográficas e históricas sobre la quinua. Sin embargo, existen evidencias claras de la distribución de los parientes silvestres, botánicas y citogenéticas, lo que posiblemente demuestra que su domesticación tomó mucho tiempo, hasta conseguir la planta domesticada y cultivada a partir de la silvestre, proceso que probablemente se inició como planta usada principalmente por sus hojas en la alimentación y luego por las semillas. Actualmente, las especies y parientes silvestres se utilizan localmente como jataco o llipcha (verdura de hoja) en muchas comunidades del área andina. Posteriormente, la especie fue adaptada a diferentes condiciones agroclimáticas, edáficas y culturales, haciendo que la planta presente una amplia adaptación desde el nivel del mar hasta los 4000 msnm y usos diversos en las diferentes comunidades étnicas de acuerdo a sus necesidades alimentarias.

La quinua fue cultivada y utilizada por las civilizaciones prehispánicas, y reemplazada por los cereales a la llegada de los españoles, a pesar de constituir un alimento básico de la población de ese entonces. La quinua en el pasado ha tenido amplia distribución geográfica, que abarcó en Sudamérica, desde Nariño en Colombia hasta Tucumán en la Argentina y las Islas de Chiloé en Chile, también fue cultivada por las culturas precolombinas, Aztecas y Mayas en los valles de México, denominándola Huauzontle, pero usándola únicamente como verdura de inflorescencia. Este caso puede explicarse como una migración antigua de quinua, por tener caracteres similares de grano, ser con específicos, además por haberse obtenido descendencia al realizarse cruzamiento entre ellos (Heiser y Nelson; 1974). La quinua en la actualidad tiene distribución mundial: en América, desde Norteamérica y Canadá, hasta Chiloé en Chile; en Europa, Asia y el Africa, obteniendo resultados aceptables en cuanto a producción y adaptación.

Wilson (1976), considera que la quinua se habría originado en el hemisfério norte (México y Estados Unidos), en base a estudios de los Chenopodium cultivados, concluyendo que Ch. nuttalliae y Ch.quinoa, son conespecíficos distintos, pero conespecificos con sus formás silvestres acompañantes, sugiriendo cambios en la nomenclatura existente, como son incluir dentro de Ch. quinoa ssp. milleanum las diferentes subespecies de Ch. hircinum y a la especie mexicana cultivada reducirla como una subespecie de Ch. berlandierii, del mismo modo sugiere que la quinua se habría derivado directamente de algún tipo silvestre en los Andes. También, Wilson y Heiser (1979), manifiestan que Ch. quinoa habría evolucionado independientemente en sudamérica sin influencia de las especie del Norte, siendo los posibles progenitores Ch. hircinum de tierras bajas o una especie silvestre extinguida de los Andes, que pudo haber sido desplazada o asimilada por el acompañante silvestre.

El origen de Ch. quinoa aún es complejo, especialmente porque están involucradas muchas posibilidades. Se sugiere la participación de dos especies diploides en el origen de Ch. quinoa , por lo que la quinua sería un anfidiploide con herencia disómica, siendo el pariente silvestre más cercano de Ch. quinoa, Ch. hircinum y de Ch. nuttalliae el silvestre Ch. berlandieri respectivamente. Desde el punto de vista de su variabilidad genética puede considerarse como una especie oligocéntrica, con centro de origen de amplia distribución y diversificación múltiple, siendo la región andina y dentro de ella, las orillas del Lago Titicaca, las que muestran mayor diversidad y variación genética. La historia tiene pocas evidencias arqueológicas, lingüísticas y etnográficas, sobre la quinua, pues no se conocen muchos ritos religiosos asociados al uso del grano. Las evidencias arqueológicas del norte chileno, señalan que la quinua fue utilizada 3000 años antes de Cristo, mientras que hallazgos en la zona de Ayacucho indicarían que la domesticación de la quinua ocurrió hace 5000 años antes de Cristo. Existen también hallazgos arqueológicos de quinua en tumbas de Tarapacá, Calama, Arica y diferentes regiones del Perú, consistentes en semillas e inflorescencias, encontrándose abundante cantidad de semillas en sepulturas indígenas de los Tiltil y Quillagua (Chile).

Una evidencia del uso de la quinua se encuentra en la cerámica de la cultura Tiahuanaco, que representa a la planta de quinua, con varias panojas distribuidas a lo largo del tallo, lo que mostraría a una de las razas más primitivas. A la llegada de los españoles, la quinua tenía un desarrollo tecnológico apropiado y una amplia distribución en el territorio Inca y fuera de el. El primer español que reporta el cultivo de quinua fue Pedro de Valdívia quien al observar los cultivos alrededor de Concepción, menciona que los indios para su alimentación siembran también la quinua entre otras plantas. Posteriormente, Bernabé Cobo, confunde la quinua con la Kiwicha e indica que la quinua es una planta muy parecida al bledo de Europa. Garcilaso de la Vega, en sus comentarios reales describe que la planta de quinua es uno de los segundos granos que se cultivan sobre la faz de la tierra denominada quinua y que se asemeja algo al mijo o arroz pequeño, y hace referencia al primer envío de semillas hacia Europa, las que desafortunadamente llegaron muertas y sin poder germinar, posiblemente debido a la alta humedad reinante durante la travesía por mar. Posteriormente, Cieza de León (1560), indica que la quinua se cultivaba en las tierras altas de Pasto y Quito, mencionando que en esas tierras frías se siembra poco maíz y abundante quinua. También Patiño (1964), menciona que en sus revisiones sobre La Paz, se habla de la quinua como una planta que servía de alimento a los indígenas (Jimenes de la Espada, 1885, II, 68) y finalmente Humboldt, al visitar Colombia indica que la quinua siempre ha acompañado y seguido a los habitantes de Cundinamarca.

DOMESTICACION

Durante la domesticación de la quinua y como producto de la actividad humana, han ocurrido un amplio rango de modificaciones morfológicas. Entre ellas, condensación de la inflorescencia en el extremo terminal de la planta, incremento del tamaño de la planta y la semilla, reducción de la testa, pérdida de la dormancia para la germinación, pérdida de los mecanismos de dispersión de la semilla, y altos niveles de pigmentación, consiguiéndose la actual planta de quinua de alta producción de semillas de colores claros, lo que demuestra el enorme tiempo utilizado por el hombre en la selección y cultivo de esta esapecie. Los parientes más cercanos y también los posibles progenitores, muestran aun estas características silvestres y no así el escape de cultivo Ch. quinoa var. melanospermun, que sólo tiene la semilla de color obscuro.

Seguramente, durante la domesticación el hombre andino selecciono los genotipos por el tipo de uso y por la tolerancia a factores adversos tanto bióticos como abióticos, llegando a obtener las actuales plantas y ecotipos con características diferenciales, tales como las quinuas Chullpi para sopas, las quinuas Pasankalla para tostado, las Coytos para harina, las Reales para la pissara o graneado, la Utusaya para resistir a la salinidad, las Witullas y Achachinos para resistir el frío, las Kcancollas para resistir la sequía, las Quellus o amarillas para alto rendimiento, las Chewecas para resistir el exceso de humedad, las Ayaras por valor nutritivo (alto balance de aminoácidos esenciales y proteína), y las Ratuquis por precocidad. Aún hoy en día, el poblador andino sigue manteniendo los parientes silvestres para su uso como ataco o Llipcha, como plantas medicinales y en casos extremos para el uso del grano en la alimentación, cuando se presenten desastres naturales.

FACTORES HISTORICOS EN LA DISTRIBUCIÓN DEL CULTIVO

La distribución del cultivo, se inicia con las culturas preincas y su expansión se consolida con el imperio incaico, extendiéndose desde Pasto-Colombia hasta el río Maule en Chile y Catamarca en Argentina, aunque su uso como verdura, estuvo extendido en toda la zona andina muy anteriormente; en Colombia, es cultivada, usada y difundida por los Chibchas, denominandola Suba o Pasca y extendiendo su cultivo a toda la sabana Bogotense; en el Ecuador, su cultivo es generalizado en toda la sierra ecuatoriana, principalmente en los departamentos y provincias de Carchi, Imbabura (Pablo del Lago, Otavalo), Pichincha, Cotopaxi (Saquisili), Tungurahua, Chinborazo (Calpi), Guamote (Laguna de Colta) y el Cañar; en el Perú se ha generalizado su cultivo, en las diferentes zonas agroclimáticas, pudiendo distinguirse seis tipos de quinuas de acuerdo a su forma de cultivo, ubicación geográfica y destino de la producción: altiplano, valles interandinos abrigados, zonas altas y frías por encima de los 4000 msnm, zonas de las salinas, costa y en la ceja de selva, estas últimas áreas no tradicionales para este cultivo. En el pasado no se podía observar cultivos en costa ni en ceja de selva, su cultivo ahora está distribuido desde Piura (Huancabamba) hasta Tacna (Torata).

En Bolivia, está distribuido tanto en el altiplano (norte, central y sur), valles interandinos y en los salares existentes al sur, con características propias y peculiares de cultivo, uso y transformación. En Chile su cultivo se ubica mayormente en la zona colindante con el altiplano boliviano, zonas de Tarapacá, Antofagasta, Calama, San Pedro de Atacama y al sur en Concepción y Valdivia, siendo en el pasado cultivado por las comunidades indígenas de Araucanos y Mapuches, que distribuyeron su cultivo hasta las islas de Chiloé (Latitud sur 47º). En la Argentina su cultivo en el pasado llegó hasta Catamarca pero luego por razones de mayor competitividad de los cereales se ha replegado a Córdoba y San Juan de Jujuy, sin embargo aun su cultivo se mantiene en la zona de Tucumán, en forma aislada en pequeños campos y asociada al maíz.

El cultivo de la quinua del área andina, se ha difundido a los demás países de sudamérica a través de los programas de investigación y transferencia de tecnología cooperativa como PROCISUR, PROCIANDINO, JUNAC, y la FAO y de ahí a Centro América, México, Guatemala (inicialmente con fines de investigación y luego para la producción). Posteriormente ha sido difundida a los Estados Unidos y Canadá, principalmente bajo forma de cultivares del sur de Bolivia y Chile. Más recientemente, material genético del área andina ha sido intercambiado y difundido entre investigadores del área andina, y luego fuera de ella a través de los programás cooperativos entre países e instituciones de investigación.

Actualmente la quinua es conocida y cultivada en Europa, Asia y Africa, inicialmente por los programas de investigación en diversificación de cultivos de las Universidades donde numerosos estudiantes sudamericanos han efectuado estudios de posgrado, cuyos resultados han sido acogidos por investigadores europeos, empresas interesadas en la distribusción de productos vegetarianos y naturales. La quinua por su alto valor proteíco, balance adecuado de aminoácidos esenciales, alto contenido de lisina, minerales, vitaminas, facilidad de producción sin uso de fertilizantes y de pesticidas, así como por la gran adaptación a diferentes condiciones agroclimáticas, constituye un producto de fácil elección para los requerimientos de los consumidores de productos naturales, sanos y nutritivos. Actualmente está difundida en Inglaterra, Alemania, Dinamarca, España, Italia, Francia, Rusia, Portugal, los Himalayas, Sur Este de Asia, y Namibia.

PARIENTES SILVESTRES

El género Chenopodium , ha sido dividido en 10 secciones entre las cuales se encuentra la sección Chenopodia y Ambrina, dentro de la primera tenemos cuatro subsecciones:

a).Cellulata, (Granos con la superficie del pericarpio olveolados), ubicando dentro de ella a Ch. quinoa con 2n=4x=36 cromosomas, Ch. berlandieri ssp. nuttalliae con 2n=4x=36 cromosomas y Ch. hircinum con 2n= 4x = 36 cromosomas, sinónimo de Ch. quinoa ssp. milleanum.

b).Leiosperma (granos lisos no alveolados), ubicando dentro de ella a Ch. pallidicaule con 2n = 2x 018 cromosomás y Ch. album de los Himalayas, con 2n = 6x = 54 cromosomas, Ch. carnosolum, con 2n = 2x = 18 cromosomas; Ch. petiolare, con 2n = 2x 0 18 cromosomas; Ch. papulosum y Ch. zobelli.

c). Undata, ubicando a Ch. murale con 2n = 2x = 18 cromosomas y

d). Grossefoveata

Dentro de la sección Ambrina se ubica a Ch. ambrosioides con 2n = 2x = 16 cromosomas., sin embargo Wilson (1980) determina que sólo es posible la hibridación entre especies pertenecientes a la misma sub sección, esto nos indicaría que los posibles parientes cercanos, estarían en la misma subsección, y que la quinua se habría originado a partir de Ch. hircinum que también es tetraploide y éste a partir de especies dipliodes que podrían ser Ch. carnosolum, Ch. pallidicaule o Ch. petiolare, ampliamente distribuidos en la zona andina, en base a las características morfológicas, de adaptación y tolerancia a factores adversos abióticos, podríamos indicar que en el proceso de formación de Ch. quinoa hayan participado activamente grupos de genes de Ch. carnosolum por ello la quinua tiene una alta tolerancia al exceso de sales, puesto que Ch. carnosolum crece en zonas de amplia concentración salina y humedad, la resistencia al frío lo habría obtenido de Ch. pallidicaule que crece en las grandes altitudes del altiplano peruano-boliviano, soportando bajas temperaturas durante su ciclo de vida y que la morfología de la quinua vendría de Ch. petiolare por su gran parecido y por que cruzamientos efectuados entre Ch. petiolare y Ch. hircinum producen descendencia fértil, obteniendo de este modo un alotetraploide, incluso con producción de semillas de tamaños grandes y de color blanco (Gandarillas, 1984) .

Por ello el pariente más cercano de la quinua cultivada seria Ch. hircinum ( tetraploide), el escape del cultivo sería Ch. quinoa var. melanospermun ( tertraploide), llamado comunmente aspha quinua y que los progenitores ancestrales serian Ch. carnosolum, Ch. pallidicaule y Ch. petiolare todos ellos diploides.

NOMBRES COMUNES

La quinua recibe diferentes nombres en el área andina que varían entre localidades y de un país a otro, así como también recibe nombres fuera del área andina que varían con los diferentes idiomás (Mujica, 1996).

En Perú: Quinua, Jiura, Quiuna; en Colombia: Quinua, Suba, Supha, Uba, Luba, Ubalá, Juba, Uca; en Ecuador: Quinua, Juba, Subacguque, Ubaque, Ubate; en Bolivia: Quinua, Jupha, Jiura; en Chile: Quinua, Quingua, Dahuie; en Argentina: Quinua, quiuna.

Español: Quinua, Quinoa, Quingua, Triguillo, Trigo inca, Arrocillo, Arroz del Perú, Kinoa.

Ingles: Quinoa, Quinua, Kinoa, Swet quinoa, Peruvian rice, Inca rice, Petty rice.

Francés: Anserine quinoa, Riz de peruo, Petit riz de Peruo, Quinoa.

Italiano: Quinua, Chinua.

Portugués: Arroz miudo do Perú, Espinafre do Perú, quinoa.

Alemán: Reisspinat, Peruanischer reisspinat, Reismelde, Reis-gerwacks, Inkaweizen.

India: Vathu

China: Han

Quechua: Kiuna, Quinua, Parca.

Aymara: Supha, Jopa, Jupha, Jauira, Aara, Ccallapi, Vocali, Jiura.

Azteca: Huatzontle.

Chibcha: Suba, Supha, Pasca.

POSICIÓN TAXONOMICA

La quinua es una planta de la familia Chenopodiacea, género Chenopodium, sección Chenopodia y subsección Cellulata. El género Chenopodium es el principal dentro de la familia Chenopodiacea y tiene amplia distribución mundial, con cerca de 250 especies (Giusti, 1970).

Dentro del género Chenopodium existen cuatro especies cultivadas como plantas alimenticias: como productoras de grano, Ch. quinoa Willd. y Ch. pallidicaule Aellen, en Sudamérica; como verdura Ch, nuttalliae Safford y Ch. ambrosioides L. en México; Ch. carnoslolum y Ch. ambrosioides en Sudamérica; el número cromosómico básico del género es nueve, siendo una planta alotetraploide con 36 cromosomas somáticos.

Este género también incluye especies silvestres de amplia distribución mundial: Ch. album, Ch. hircinum, Ch. murale, Ch. graveolens, Ch. petiolare entre otros.

  • Reino: Vegetal
  • División: Fenerógamas
  • Clase: Dicotiledoneas
  • Sub clase: Angiospermas
  • Orden: Centrospermales
  • Familia: Chenopodiáceas
  • Genero: Chenopodium
  • Sección: Chenopodia
  • Subsección: Cellulata
  • Especie: Chenopodium      quinoa Willdenow.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA DE LA PLANTA

La quinua, es una planta herbácea anual, de amplia dispersión geográfica, presenta características peculiares en su morfología, coloración y comportamiento en diferentes zonas agroecológicas donde se la cultiva, fue utilizada como alimento desde tiempos inmemoriales, se calcula que su domesticación ocurrió hace más de 7000 años antes de Cristo, presenta enorme variación y plasticidad para adaptarse a diferentes condiciones ambientales, se cultiva desde el nivel del mar hasta los 4000 msnm, desde zonas áridas, hasta zonas húmedas y tropicales, desde zonas frías hasta templadas y cálidas; muy tolerante a los factores abióticos adversos como son sequía, helada, salinidad de suelos y otros que afectan a las plantas cultivadas.

Su período vegetativo varía desde los 90 hasta los 240 días, crece con precipitaciones desde 200 a 2600 mm anuales, se adapta a suelos ácidos de pH 4.5 hasta alcalinos con pH de 9.0, sus semillas germinan hasta con 56 mmhos/cm de concentración salina, se adapta a diferentes tipos de suelos desde los arenosos hasta los arcillosos, la coloración de la planta es también variable con los genotipos y etapas fenológicas, desde el verde hasta el rojo, pasando por el púrpura oscuro, amarillento, anaranjado, granate y demás gamas que se pueden diferenciar (Mujica, 1988).

Planta

La planta, es erguida, alcanza alturas variables desde 30 a 300 cm, dependiendo del tipo de quinua, de los genotipos, de las condiciones ambientales donde crece, de la fertilidad de los suelos; las de valle tienen mayor altura que las que crecen por encima de los 4000 msnm y de zonas frías, en zonas abrigadas y fértiles las plantas alcanzan las mayores alturas, su coloración varía con los genotipos y fases fenológicas, está clasificada como planta C3.

Raíz

Es pivotante, vigorosa, profunda, bastante ramificada y fibrosa, la cual posiblemente le de resistencia a la sequía y buena estabilidad a la planta, se diferencia fácilmente la raíz principal de las secundarias que son en gran número, a pesar de que pareciera ser una gran cabellera, esta se origina del periciclo, variando el color con el tipo de suelo donde crece, al germinar lo primero que se alarga es la radícula, que continua creciendo y da lugar a la raíz, alcanzando en casos de sequía hasta 1.80 cm de profundidad, y teniendo también alargamiento lateral, sus raicillas o pelos absorventes nacen a distintas alturas y en algunos casos son tenues y muy delgadas, muy excepcionalmente se observa vuelco por efecto de vientos, exceso de humedad y mayormente es por el peso de la panoja, la profundidad de la raíz guarda estrecha relación con la altura de la planta.

La profundidad de raíz, las ramificaciones y distribución de las raicillas, varían con los genotipos, así las ayaras tienen un sistema radicular profusamente ramificado y fuertemente sostenido al suelo, lo cual impide su eliminación durante el deshierbo o rouging de plantas atípicas, también existen genotipos que toleran mejor el exceso de agua por tener sistema radicular extendido como es el caso de la Cheweca.

Tallo

El tallo es cilíndrico en el cuello de la planta y anguloso a partir de las ramificaciones, puesto que las hojas son alternas dando una configuración excepcional, el grosor del tallo también es variable siendo mayor en la base que en el ápice, dependiendo de los genotipos y zonas donde se desarrolla, existen genotipos ampliamente ramificados (quinuas de valle) incluso desde la base (quinuas del nivel del mar) y otros de tallo único (quinuas del altiplano), así como genotipos intermedios, dependiendo del genotipo, densidad de siembra y disponibilidad de nutrientes, la coloración del tallo es variable, desde el verde al rojo, muchas veces presenta estrías y también axilas pigmentadas de color rojo, o púrpura.

El tallo posee una epidermis cutinizada, corteza firme, compacta con membranas celulósicas, interiormente contiene una medula, que a la madurez desaparece, quedando seca, esponjosa y vacía, este tallo por su riqueza y gran contenido de pectina y celulosa se puede utilizar en la fabricación de papel y cartón; la arquitectura de la planta puede ser modificada por el ataque de insectos, daños mecánicos o por algunas labores culturales como pueden ser la densidad de siembra o abonamiento orgánico.

El diámetro del tallo es variable con los genotipos, distanciamiento de siembra, fertilización, condiciones de cultivo, variando de 1 a 8 cm de diámetro.

Hojas

Las hojas son alternas y están formadas por peciolo y lámina, los peciolos son largos, finos y acanalados en su parte superior y de longitud variable dentro de la misma planta, la lámina es polimorfa en la misma planta, de forma romboidal, triangular o lanceolada, plana u ondulada, algo gruesa, carnosa y tierna, cubierta por cristales de oxalato de calcio, de colores rojo, púrpura o cristalino, tanto en el haz como en el envés, las cuales son bastante higroscópicas, captando la humedad atmosférica nocturna, controlan la excesiva transpiración por humedecimiento de las células guarda de los estomás, así como reflejan los rayos luminosos disminuyendo la radiación directa sobre las hojas, evitando el sobre calentamiento, presentando bordes dentados, aserrados o lisos, variando el número de dientes con los genotipos, desde unos pocos hasta cerca de 25, el tamaño de la hoja varía, en la parte inferior grandes, romboidales y triangulares y en la superior pequeñas y lanceoladas, que muchas veces sobresalen de la inflorescencia, con apenas 10 mm de largo por 2mm de ancho.

La coloración de la hoja es muy variable: del verde al rojo con diferentes tonalidades y puede medir hasta 15 cm de largo por 12 cm de ancho, presenta nervaduras muy pronunciadas y fácilmente visibles, que nacen del peciolo y que generalmente son en número de tres, existen genotipos que tienen abundante cantidad de hojas y otros con menor, generalmente las quinuas de valle tienen un follaje abundante, incluso han permitido seleccionar como forrajeras por su alta producción de materia verde,

En muchas zonas del área andina se utilizan las hojas tiernas previas a la floración como hortaliza de hojas apta en la alimentación humana, por su alto valor nutritivo ya que contiene vitaminas, minerales y proteínas de calidad, recibiendo el nombre de llipcha en quechua y Chiwa en Aymara, encontrando alto contenido de proteínas (3.3% en promedio), siendo la variedad blanca amarga la de mayor contenido (4.17 %) y Sajama la de menor contenido (2.79%), (Cornejo, 1976).

El color de las hojas es variable dependiendo de los genotipos, se han observado pigmentos rojos, púrpuras, amarillos, que están constituidos por betalainas, tanto del tipo, betacianinas (rojo- violeta) y betaxantinas (amarillas) (Gallardo, et al. 1996).

Inflorescencia

Es una panoja típica, constituida por un eje central, secundarios, terciarios y pedicelos que sostienen a los glomérulos así como por la disposición de las flores y por que el eje principal está más desarrollado que los secundarios, ésta puede ser laxa (Amarantiforme) o compacta (glomerulada), existiendo formas intermedias entre ambas, presentando características de transición entre los dos grupos, es glomerulada cuando las inflorescencias forman grupos compactos y esféricos con pedicelos cortos y muy juntos, dando un aspecto apretado y compacto (racimo), es amarantiforme cuando los glomérulos son alargados y el eje central tiene numerosas ramas secundarias y terciarias y en ellas se agrupan las flores formando masas bastante laxas, se designan con este nombre por el parecido que tiene con la inflorescencia del genero Amaranthus.

La longitud de la panoja es variable, dependiendo de los genotipos, tipo de quinua, lugar donde se desarrolla y condiciones de fertilidad de los suelos, alcanzando de 30 a 80 cm de longitud por 5 a 30 cm de diámetro, el numero de glomerulos por panoja varía de 80 a 120 y el numero de semillas por panoja de 100 a 3000, encontrando panojas grandes que rinden hasta 500 gramos de semilla por inflorescencia.

En México, principalmente en el valle de México y Huexiotla, la inflorescencia tierna, hasta el llenado de grano se consume en reemplazo de hortalizas de inflorescencia, consumiéndola cocida y frita con características similares a la inflorescencia del brócoli o coliflor, denominándose capeados de huauzontle, que son muy exquisitos y deliciosos.

Flores

Son pequeñas, incompletas, sésiles y desprovistas de pétalos, constituida por una corola formada por cinco piezas florales tepaloides, sepaloides, pudiendo ser hermafroditas, pistiladas (femeninas) y androestériles , lo que indica que podría tener hábito autógamo como alógamo, faltando determinar con precisión el porcentaje de alogamia en algunos genotipos, en general se indica que tiene 10 % de polinización cruzada (Rea, 1969), sin embrago en algunas variedades alcanza hasta el 80 % (Kcancolla), y en otras el 17 %. (Piartal)

Las flores presentan, por lo general un perigonio sepaloide, rodeado de cristales de oxalato de calcio generalmente cristalinas, con cinco sépalos, de color verde, un androceo con cinco estambres cortos, curvos de color amarillo y filamentos cortos y un ginecéo con estigma central, plumoso y ramificado con dos a tres ramificaciones estigmáticas, ovario elipsoidal, súpero, unilocular, las flores hermafroditas , en el glomérulo, son apicales y sobresalen a las pistiladas, en los trabajos de cruzamiento se ha observado una gran cantidad de aberraciones florales en quinua, tales como protoandría, pues se observan estambres secos cuando las flores están completamente abiertas y protogínia, observando ramas estigmáticas extendidas sin apertura de las tecas de los estambres, flores ginomonoicos, encontrando solo ramás estigmáticas en las partes inferiores de las flores, aunque es común observar flores en distintas fases de desarrollo en el mismo glomérulo: en formación, en antésis, maduras y secas.

Las flores androestériles, muestran tecas vacías durante el desarrollo de los estigmas, mostrando coloración amarillenta y marrón clara, y en algunos casos solo se observan pequeños filamentos que son los estaminodios, estas flores se reconocen fácilmente por presentar los perigónios translúcidos.

En cuanto a las aberraciones florales se pueden encontrar, flores tetraováricas, androceo triple, tetra, hexa y heptáfido, ginecéo doble, pistilos con 3, 4 y 5 ramas estigmáticas, androceo con 3, 4, 6, 8 y 10 estambres, presencia de sólo estaminodios, estambres con tecas deformadas y en algunos casos completamente vacíos. (Erquínigo, 1970).

Las flores son muy pequeñas, alcanzan un tamaño máximo de 3 mm en caso de las hermafroditas y las pistiladas son más pequeñas las que dificultan su manejo para efectuar cruzamientos y emasculaciones.

Fruto

Es un aquenio, que se deriva de un ovario supero unilocular y de simetría dorsiventral, tiene forma cilíndrico- lenticular, levemente ensanchado hacia el centro, en la zona ventral del aquenio se observa una cicatriz que es la inserción del fruto en el receptáculo floral, está constituido por el perigonio que envuelve a la semilla por completo y contiene una sola semilla, de coloración variable, con un diámetro de 1.5 a 4 mm, la cual se desprende con facilidad a la madurez y en algunos casos puede permanecer adherido al grano incluso después de la trilla dificultando la selección, el contenido de humedad del fruto a la cosecha es de 14.5% (Gallardo, et al.; 1997).

El perigonio tiene un aspecto menbranáceo, opaco de color ebúrneo, con estructura alveolar, con un estrato de células de forma poligonal-globosa y de paredes finas y lisas.

El fruto es seco e indehiscente en la mayoría de los genotipos cultivados, dejando caer las semillas a la madurez en los silvestres y en algunas accesiones del banco de germoplasma.

Semilla

Constituye el fruto maduro sin el perigónio, es de forma lenticular, elipsoidal, cónica o esferoidal, presenta tres partes bien definidas que son: Episperma, embrión y perisperma. La episperma, está constituida por cuatro capas: una externa de superficie rugosa, quebradiza, la cual se desprende fácilmente al frotarla, en ella se ubica la saponina que le da el sabor amargo al grano y cuya adherencia a la semilla es variable con los genotipos, tiene células de forma alargada con paredes rectas; la segunda capa es muy delgada y lisa, se observa sólo cuando la capa externa es translúcida; la tercera capa es de coloración amarillenta, delgada y opaca y la cuarta capa, translúcida, está constituida por un solo estrato de células (Villacorta y Talavera, 1976).

El embrión, está formado por dos cotiledones y la radícula y constituye el 30% del volumen total de la semilla el cual envuelve al perisperma como un anillo, con una curvatura de 320 grados, es de color amarillento mide 3.54 mm de longitud y 0.36 mm de ancho (Carrillo, 1992), en algunos casos alcanza una longitud de 8.2 mm de longitud y ocupa el 34 % de toda la semilla y con cierta frecuencia se encuentran tres cotiledones (Gallardo et al.; 1997), en forma excepcional a otras semillas, en ella se encuentra la mayor cantidad de proteína que alcanza del 35-40% , mientras que en el perisperma solo del 6.3 al 8.3 % de la proteína total del grano (Ayala, 1977); la radícula, muestra una pigmentación de color castaño obscuro.

El perisperma es el principal tejido de almacenamiento y está constituido mayormente por granos de almidón, es de color blanquecino y representa prácticamente el 60% de la superficie de la semilla, sus células son grandes de mayor tamaño que las del endosperma, de forma poligonal con paredes delgadas, rectas y con grandes agregados de almidón, estos agregados están compuestos por miles de gránulos de almidón individuales, de forma exagonal en la mayoría de los casos.

Cuadro 1. Características de la semilla de algunas variedades de quinua. (Mujica, 1996)

Variedades

Color grano

Forma

Tamaño (mm)

Sajama

Blanco

Cónica

2.0 – 2.5

Real

Blanco

Cónica

2.2 – 2.8

Kcancolla

Blanco

Cónica

1.2 – 1.9

Blanca de July

Blanco

Cónica

1.2 – 1.6

Koitu

Marrón ceniciento

Esferoidal

1.8 – 2.0

Misa Jupa

Blanco- Rojo

Cónica

1.4 – 1.8

Amarilla Maranganí

Amarillo anaranjado

Cónica

2.0 – 2.8

Tunkahuan

Blanco

Redondo aplan

1.7 – 2.1

Ingapirca

Blanco opaco

Esférico

1.7 – 1.9

Imbaya

Blanco opaco

Esférico

1.8 –2.0

Cochasqui

Blanco opaco

Esférico

1.8 – 1.9

Witulla

Morado

Lenticular

1.7 – 1.9

Negra de Oruro

Negro

Redonda

2.1 – 2.8

Katamari

Plomo

Esferoidal

1.8 – 2.0

Roja Coporaque

Púrpura

Cónica

1.9 – 2.1

Toledo

Blanco

Cónica

2.2 – 2.8

Pandela

Blanco

Cónica

2.2 – 2.8

Chullpi

Cristalino

Esférica aplan

1.2 – 1.8

Variedades Color grano Forma Tamaño (mm)

Desde el punto de vista comercial se desea que la semilla sea de tamaño grande de color blanco uniforme, libre de ayaras (semillas de color negro), libre de saponinas, libre de impurezas de origen orgánico y mineral, semilla no manchada ni amarillenta.

BIOLOGÍA FLORAL

Se han efectuado avances considerables en la biología foral de la quinua, que han permitido iniciar trabajos de mejoramiento a través de la hibridación y selecciones, estos estudios han permitido conocer los porcentajes de autopolinización, polinización cruzada, cantidades de flores de diferentes sexos, cantidad de glomérulos en las inflorescencias, numero de flores en los glomérulos, tiempo de apertura de las flores, tiempo de maduración de los estambres y estigmas, presencia de aberraciones florales, agentes polinizadores y comportamiento diferencial de las variedades.

Gandarillas (1967), encuentra que las flores de la quinua permanecen abiertas de 5 a 7 días, observando presencia de flores hermafroditas y pistiladas, cuyo porcentaje es variable, habiendo casos de presencia sólo de flores pistiladas; en una misma inflorescencia el tiempo que dura la floración es de 12 a 15 días, así mismo las flores hermafroditas y pistiladas en la misma panoja se abren al mismo tiempo (homogamia), observando también protoginia y Protandría y la dehiscencia del polen ocurre desde el amanecer hasta el anochecer, efectuándose la recolección en bolsas de papel o en vidrios de reloj, el porcentaje de polinización cruzada varía de 2.5 a 9.9 %.

También se determinó el efecto de la autofecundacion en la generación S2 de la quinua, observando que este no afecta el rendimiento del grano, la altura de planta ni la longitud de la panoja (Gandarillas, 1967).

Rea (1969), encuentra tres tipos de flores: hermafroditas, femeninas o pistiladas y androestériles, no encontrando ningún tipo estaminado, los porcentajes de flores de diferente tipo variaron según los genotipos, observando un grupo en que predominan las flores femeninas y la presencia de androestériles, entre ellos Kcancolla y Ayara, el otro grupo con predominio de flores hermafroditas y otro grupo intermedio entre ambos.

Las flores hermafroditas o normales, presentan la emisión de polen y apertura de las ramás estigmáticas en forma simultánea, sin embargo se observaron casos de protogínia y proteandría. Las flores femeninas, no muestran apertura total y la emergencia de los estigmás se observa a simple vista con algunas excepciones que se requiere auxilio de una lupa. Las flores andro estériles, tuvieron las tecas vacías durante el desarrollo del androceo, variando su color de un amarillo blanquecino a marrón claro y en algunos casos solo se presentaron estaminódios, que parecen filamentos muy delgados; las flores andro estériles se pueden diferenciar fácilmente por presentar perigónio translúcido, verde obscuro, mientras que las hermafroditas son de color verde amarillento y más pequeñas y compactas.

En cuanto a las aberraciones florales se observo, en vez de estambres solo estaminodios, flores tetra ováricas, androceo triple ( Real), ginecéo doble( Kcancolla), androceo tetra, hexa y heptáfido, flores femeninas con 3, 4 y 5 ramas estigmáticas. Los agentes polinizadores encontrados fueron los pulgones verdes ( Aphis sp), cuyas extremidades se encontraron cubiertas de polen de quinua.

Erquinigo (1970) al estudiar la biología floral en los genotipos Real de Bolivia y Cheweca de Orurillo, Perú, se observa marcada ginomonoicia, seguida de andro esterilidad, la mayoría de las flores presentan autogámia , seguida de marcada alogámia, con presencia de flores pistiladas que aperturan las posibilidades de alogámia; Ignacio ( 1976), observó que el máximo de floración ocurre desde las 10 a.m a las 2 p.m, siendo este período el óptimo para efectuar cruzamientos y emásculaciones, encontrando relación directa entre la intensidad de floración con la intensidad solar.

Al efectuar estudios sobre porcentaje de polinización cruzada natural y autopolinización en variedades comerciales de quinua: Kcancolla, Blanca de Juli y Sajama ( Rodríguez, 1978), encuentra ginomonoicia y androesterilidad en las tres variedades, presentando mayormente autogamia, aunque por la existencia de un gran número de flores femeninas permiten cierto grado de alogamia, encontrando también protogínia y protandría; Samanez ( 1977), al trabajar con los genotipos Ayara y Mixtura, denota que la antesis de las flores se produce en horas de la mañana y cuando la temperatura es mayor de 14 a 18 °C., igualmente la dehiscencia de las anteras ocurre también en la mañana, predominando al medio día, la viabilidad del polen alcanzó al 77.48 % en el genotipo Mixtura, considerándose a Ayara como Alógama ( 12.2% de polinización cruzada) mientras que a mixtura como autógama ( 97.6 % de autopolinización), en ambos genotipos se observó homostilia, siendo homogamás.

Valdivia (1978), encuentra marcada variación sexual, observando flores pistiladas, hermafroditas y andro estériles, al describir las flores encuentra estigma trífido y dehiscencia extrosa por tener estambres basifijos, la antesis ocurre en las mañanas y muy poco en la tarde, la dehiscencia ocurre por las mañanas siendo mayor el porcentaje al medio día, la línea blanca presentó 99.13 % de autopolinización y la morada 98.66%, considerando a ambas como autogamas, la viabilidad del polen en la línea morada alcanzó el 83.6 %,ambas líneas fueron homostilias y homógamás.

USOS DE LA PLANTA

La quinua tiene múltiples usos y se puede emplear casi todas sus partes, para la alimentación humana, animal (forraje y concentrados), ornamental, Medicinal, control de plagas y parásitos que afectan a los animales domésticos, industrial, como combustible, como tutor en siembras asociadas, como hortaliza de hoja e inflorescencia y hasta en ritos ceremoniales y creencias populares, para aclimatar a la altura animales como vacunos que viven en otras latitudes más bajas; así como para evitar el mal de altura en pollos, crianza de pavos, canarios, palomas y como ingrediente de sebos tóxicos mezclados con raticidas para controlar ratones y ratas.

En la alimentación humana

Las semillas ( granos) se utilizan previa eliminación del contenido amargo ( Saponina del episperma) en forma de ensaladas, entradas, guisos, sopas, postres, bebidas, pan, galletas, tortas, pudiendo prepararse en más de 100 formás diferentes ( Ortega, 1992): entradas ( 9), sopas ( 10); guisos ( 45); postres ( 21); bebidas ( 10); ensaladas ( 4), pan, galletas y tortas (10) ( Muñoz et al.; 1990).Las semillas germinadas son también un alimento exquisito y muy nutritivo, sobre todo para aquellas personas vegetarianas.

Ultimamente, se está utilizando como ingrediente del musli para los desayunos, así como hojuelas en reemplazo de las hojuelas de trigo y también en expandidos y estruídos.

Las hojas y plántulas tiernas como reemplazo de las hortalizas de hoja (Acelga, Espinaca, Col, ect.), hasta la fase fenológica de inicio de panojamiento (hojas) y plántula hasta la fase de ramificación; con ellas se prepara: ensalada especial de quinua, ensalada mixta, ensalada de papas con hojas de quinua, ensalada jardinera de quinua, ají de hojas tiernas de quinua, crema de hojas de quinua (Muñoz et al.; 1990), sopa de llipcha de quinua, torreja de hojas de quinua ( Ortega, 1992).

Las inflorescencias tiernas completas hasta la fase fenológica de grano lechoso, en reemplazo de hortalizas de inflorescencia como el brócoli y coliflor, etc, preparandose los muy conocidos capeados de Huauzontle en el valle de México y Texcoco (Mujica, 1993).

En la alimentación animal

La planta completa al estado fresco hasta inicio de floración como forraje verde para los animales, pudiendo ensilar (Von Rutte, 1988) y elaborar pellets de la planta completa, las partes de la planta que quedan después de la cosecha, finamente picada o molida para elaborar concentrados y suplementos alimenticios, principalmente perigónios y broza fina.

Los granos (semillas) hervidas para la crianza de pollos, patos, pavos y codornices; mientras que los granos germinados en el ganado lechero aumenta considerablemente la producción láctea (Pulgar Vidal; 1954)..

Ornamental

Las plantas de quinua por sus colores vistosos, formás de inflorescencia, se utiliza como planta ornamental en jardines y parques; especialmente aquellas que presentan dos colores de inflorescencia, denominadas misa quinuas, también las panojas glomeruladas secas y grandes para colocar en los floreros, puesto que tiene una gran duración sin que se desprendan sus granos.

Medicinal

Las semillas, hojas, tallos, ceniza, saponina se utilizan desde el punto de vista medicinal para curar más de veintidós dolencias y afecciones humanas, cuya forma y cantidades de uso son perfectamente conocidas por los nativos de las tierras altas y frías de los Andes de América (Janpirunas, Callahuayas, Teguas, Laiccas y Ccamiris), principalmente de Perú, Bolivia y Ecuador (Pulgar Vidal, 1954); entre las dolencias que se puede combatir tenemos: absesos al hígado, afecciones hepáticas, analgésico dental, anginas, antifebrífugo, apósitos o cataplasmás, calmante y desinflamante, catarro de vías urinarias, cáustico para las heridas y llagas, cicatrizante, contusiones y conmociones, diurético, galactóforo, control de hemorragias internas, luxaciones, repelente de insectos, resolutivo, saburras estomacales, supuraciónes internas, vermífugo y vomitivo.

Control de plagas

Las plantas amargas con alto contenido de saponina, de granos negros y colores oscuros no son atacados por los insectos y en la generalidad de los casos, las raíces actúan como plantas trampa de nemátodos que atacan principalmente a los tubérculos (Papa, oca, olluco), por ello la costumbre de cosechar la quinua extrayendo la raíz y toda la planta para luego utilizar como combustible, tanto el tocón como la raíz donde van adheridos los nemátodes formando nudosidades a manera de rosarios.

Las cenizas de los tallos aplicados sobre la piel actúa como repelente contra mosquitos, la aplicación del agua amarga, producto del hervido de granos amargos se usa como vermífugo y para el control de parásitos gastrointestinales, contra garrapatas y ácaros en cuyes.

Como combustible

Los tallos secos se usan como combustible en zonas de escasa vegetación; así mismo en algunos valles interandinos y valles de México como tutor en siembras de frijol trepador o voluble.

Mal de altura

Las semillas de quinua se usa con eficiencia para controlar el mal de altura en pollos BB, pavos y patos, que generalmente son llevados de la costa; del mismo modo las semillas germinadas para el control del mal de altura en el ganado vacuno, disminuyendo el edema que se presenta en la generalidad de los casos.

Industrial

Industrialmente se puede extraer alcohol industrial, productos para concentrar la cocaina de la coca, saponina, quinoina, ácido quinoico, cartón a partir de la celulosa, almidón de buena calidad, harina, aceite etc.

Otros usos, etnobotánicos y místicos

En las zonas altas de los Andes y el altiplano de Perú y Bolivia, los viajeros (Callahuayas) y comerciantes de trueque llevan consigo unos panecillos hechos de harina de quinua y fritos en grasa animal (Quispiño), el cual se mantiene fresco y tierno por mucho tiempo y sirve para reponer energías y alimentar al viajero a cualquier hora del día o la noche, lógicamente además de ser nutritivo (alta proteína y energía), tiene un componente mítico y ceremonial pues se dice que la deidad de los dioses (Apus) los bendice y le aporta mayor energía para continuar viaje; así mismo el día de los muertos (01 de noviembre) se da de ofrenda a los muertos para que les otorgue energía y fortaleza en el más allá, por ello dicho quispiño después de haber sido ofrecido a los muertos ( Almás) ya no tiene sabor ni frescura.

CAPITULO II: AGRONOMIA DEL CULTIVO DE LA QUINUA

ANGEL MUJICA, ALIPIO CANAHUA Y RAUL SARAVIA

El estudio y análisis de la agronomía del cultivo de la quinua, reviste importancia puesto que de ella depende, que la producción sea eficiente y adecuada, asímismo, influye decididamente en la obtención de un adecuado rendimiento y calidad del producto.

REQUERIMIENTOS DEL CULTIVO

Los requerimientos importantes del cultivo para una adecuada producción son suelo, pH del suelo, clima, agua, precipitación, temperatura, radiación y altura.

SUELO

En lo referente al suelo la quinua prefiere un suelo franco, con buen drenaje y alto contenido de materia orgánica, con pendientes moderadas y un contenido medio de nutrientes, puesto que la planta es exigente en nitrógeno y calcio, moderadamente en fósforo y poco de potasio. También puede adaptarse a suelos franco arenosos, arenosos o franco arcillosos, siempre que se le dote de nutrientes y no exista la posibilidad de encharcamiento del agua, puesto que es muy susceptible al exceso de humedad sobre todo en los primeros estados.

pH

La quinua tiene un amplio rango de crecimiento y producción a diferentes pH del suelo, se ha observado que da producciones buenas en suelos alcalinos de hasta 9 de pH, en los salares de Bolivia y de Perú, como también en condiciones de suelos ácidos encontrando el extremo de acidez donde prospera la quinua, equivalente a 4.5 de pH, en la zona de Michiquillay en Cajamarca, Perú.

Estudios efectuados al respecto indican que pH de suelo alrededor de la neutralidad son ideales para la quinua; sin embargo es conveniente recalcar que existen genotipos adecuados para cada una de las condiciones extremas de salinidad o alcalinidad, por ello se recomienda utilizar el genotipo más adecuado para cada condición de pH, y esto se debe también a la amplia variabilidad genética de esta planta.

Ultimas investigaciones han demostrado que la quinua puede germinar en concentraciones salinas extremas de hasta 52 mS/cm, y que cuando se encuentra en estas condiciones extremas de concentración salina el periodo de germinación se puede retrasar hasta en 25 días (Jacobsen et al., 1998; Quispe & Jacobsen, 1999).

CLIMA

En cuanto al clima, la quinua por ser una planta muy plástica y tener amplia variabilidad genética, se adapta a diferentes climas desde el desértico, caluroso y seco en la costa hasta el frío y seco de las grandes altiplanicies, pasando por los valles interandinos templados y lluviosos, llegando hasta las cabeceras de la ceja de selva con mayor humedad relativa y a la puna y zonas cordilleranas de grandes altitudes, por ello es necesario conocer que genotipos son adecuados para cada una de las condiciones climáticas.

AGUA

En cuanto al agua, la quinua es un organismo eficiente en el uso, a pesar de ser una planta C3, puesto que posee mecanismos morfológicos, anatómicos, fenológicos y bioquímicos que le permiten no solo escapar a los déficit de humedad, sino tolerar y resistir la falta de humedad del suelo, a la quinua se le encuentra creciendo y dando producciones aceptables con precipitaciones mínimas de 200-250 mm anuales, como es el caso del altiplano sur boliviano, zonas denominadas Salinas de Garci Mendoza, Uyuni, Coipasa y áreas aledañas a Llica, lógicamente con tecnologías que permiten almacenar agua y utilizarlas en forma eficiente y apropiada así como con genotipos específicos y adecuados a dichas condiciones de déficit de humedad, sin embargo de acuerdo a los ultimás investigaciones efectuadas se ha determinado que la humedad del suelo equivalente a capacidad de campo, constituye exceso de agua para el normal crecimiento y producción de la quinua, siendo suficiente solo ¾ de capacidad de campo ideal para su producción, por ello los campesinos tienen la perspectiva de indicar y pronosticar que en los años secos se obtiene buena producción de quinua y no así en los lluviosos, lo cual coincide exactamente con los resultados de estas nuevas investigaciones.

En suelos desérticos y arenosos como el de la costa peruana, la capacidad de campo de los suelos están alrededor del 9 % mientras que en el altiplano peruano los suelos franco arcillosos alcanzan la capacidad de campo con el 22% de humedad.

En condiciones del sur de Chile, zona de las poblaciones Mapuches (Concepción) la quinua denominada Quingua, da producciones aceptables con precipitaciones pluviales que sobrepasan los 2000 mm de lluvia anual, lógicamente con genotipos excepcionales de días largos y características del grano diferentes a las quinuas de la zona andina. En general, la quinua prospera con 250 a 500 mm anuales en promedio, en caso de utilizar riegos estos deben ser suministrados en forma periódica y ligeros, los sistemas de riego pueden ser tanto por gravedad como por aspersión o goteo; se recomienda efectuar riegos por gravedad en la sierra y valles interandinos, utilizando poco volumen de agua y con una frecuencia de cada 10 días, considerando al riego como suplementario a las precipitaciones o como para adelantar las siembras, o cuando se presenten severas sequías, en caso de la costa donde no hay precipitaciones se recomienda utilizar riego por aspersión por las mañanas muy temprano o por las tardes, cerca al anochecer, para evitar la excesiva evapotranspiración y que el viento lleve las partículas de agua a otros campos y no se efectúe un riego eficiente.

En caso de riego por aspersión, la experiencia nos ha demostrado que una frecuencia de dos horas cada seis días es suficiente para el normal crecimiento y producción de la quinua, en condiciones de costa árida y seca del Perú. (Cardenas, 1999).

En lo referente a la humedad relativa, la quinua crece sin mayores inconvenientes desde el 40% en el altiplano hasta el 100% de humedad relativa en la costa, esta alta humedad relativa se presenta en los meses de mayor desarrollo de la planta (enero y febrero), lo que facilita que prosperen con mayor rapidez las enfermedades fungosas como es el caso del mildiw, por ello en zonas con alta humedad relativa se debe sembrar variedades resistentes al mildiw.

En el caso de utilizar riego por goteo, se debe sembrar en líneas de dos surcos para aprovechar mejor el espacio y la humedad disponible de las cintas de riego.

TEMPERATURA

La temperatura media adecuada para la quinua está alrededor de 15-20 °C, sin embargo se ha observado que con temperaturas medias de 10°C se desarrolla perfectamente el cultivo, así mismo ocurre con temperaturas medias y altas de hasta 25°C, prosperando adecuadamente, al respecto se ha determinado que esta planta también posee mecanismos de escape y tolerancia a bajas temperaturas, pudiendo soportar hasta menos 8 °C, en determinadas etapas fenológicas, siendo la más tolerante la ramificación y las más susceptibles la floración y llenado de grano.

Respecto a las temperaturas extremas altas, se ha observado que temperaturas por encima de los 38 °C produce aborto de flores y muerte de estimas y estambres, imposibilitando la formación de polen y por lo tanto impidiendo la formación de grano (Junta del Acuerdo de Cartagena, 1990), caso observado en la zona de Canchones en Iquique, Chile y común en los invernaderos de la sierra que no cuentan con mecanismos de aireación.

RADIACIÓN

La radiación es importante, por que regula la distribución de los cultivos sobre la superficie terrestre y además influye en las posibilidades agrícolas de cada región. La quinua soporta radiaciones extremás de las zonas altas de los andes, sin embargo estas altas radiaciones permiten compensar las horas calor necesarias para cumplir con su período vegetativo y productivo. En la zona de mayor producción de quinua del Perú (Puno), el promedio anual de la radiación global (RG) que recibe la superficie del suelo, asciende a 462 cal/cm2/día, y en la costa (Arequipa), alcanza a 510 cal/cm2/día; mientras que en el altiplano central de Bolivia (Oruro), la radiación alcanza a 489 cal/cm2/día y en La Paz es de 433 cal/cm2/día, sin embargo el promedio de radiación neta (RN) recibida por la superficie del suelo o de la vegetación, llamada también radiación resultante alcanza en Puno, Perú a 176 y en Arequipa, Perú a 175, mientras que en Oruro, Bolivia a 154 y en La Paz, Bolivia a 164, solamente, debido a la nubosidad y la radiación reflejada por el suelo (Frere et al., 1975). Vacher et al. (1998) determinaron que las condiciones radiativas en el Altiplano de Perú y Bolivia, aparecen muy favorables para la agricultura. Mencionan que una RG elevada favorece una fotosíntesis intensa y una producción vegetal importante, y además una RN baja induce pocas necesidades en agua para los cultivos.

FOTOPERIODO

La quinua por su amplia variabilidad genética y gran plasticidad, presenta genotipos de días cortos, de días largos e incluso indiferentes al fotoperíodo, adaptándose fácilmente a estas condiciones de luminosidad, este cultivo prospera adecuadamente con tan solo 12 horas diarias en el hemisferio sur sobre todo en los Andes de Sud América, mientras que en el hemisferio norte y zonas australes con días de hasta 14 horas de luz prospera en forma adecuada, como lo que ocurre en las áreas nórdicas de Europa. En la latitud sur a 15º, alrededor del cual se tiene las zonas de mayor producción de quinua, el promedio de horas de luz diaria es de 12.19, con un acumulado de 146.3 horas al año (Frere et al., 1975).

ALTURA

La quinua crece y se adapta desde el nivel del mar hasta cerca de los 4,000 metros sobre el nivel del mar. Quinuas sembradas al nivel del mar disminuyen su período vegetativo, comparados a la zona andina, observándose que el mayor potencial productivo se obtiene al nivel del mar habiendo obtenido hasta 6,000 Kg/ha, con riego y buena fertilización.

PREPARACIÓN DE SUELOS

La preparación de suelos para la quinua es una labor importante, que determinara el éxito futuro de la instalación del cultivo, por ello, esta debe efectuarse con el esmero necesario, en la época oportuna, con los implementos adecuados y utilizando tecnologías, formas y características propias para el cultivo, dado el tamaño reducido de la semilla y dependiendo del tipo de suelo a ser utilizado.

Antes de iniciar la preparación de suelos es necesario ubicar y seleccionar, aquel que tenga una pendiente adecuada, de buena fertilidad con textura franco arenosa, que esté bien nivelada y que no se encuentre en una zona inundable, heladiza, ni demasiada salina, la cual se reconoce por su morfología, textura, orientación y presencia de plantas indicadoras.

Si la siembra se efectuara en un suelo nuevo o virgen se debe roturar con un arado de vertedera o de discos de tal manera que la parte externa quede enterrada en el suelo, esta labor debe efectuarse al finalizar las lluvias, esto implica en la zona andina en el mes de marzo o inicios de abril, luego proceder a mullir el suelo con una rastra cruzada de discos o picos ya sea rígidos o flexibles de acuerdo a la textura del suelo; esto permitirá que se produzca una rápida descomposición del material orgánico.

Una vez se esté próximo a la fecha de siembra se procederá nuevamente ha desmenuzar el terreno de tal manera que este quede en condiciones óptimas para recibir a la semilla, para ello se debe pasar una rastra cruzada, seguida del paso, del rodillo desmenuzador y finalmente una niveladora o tablón de tal manera que el suelo quede bien nivelado y los terrones desmenuzados. El mismo día de la siembra debe efectuarse el surcado del terreno, con una surcadora y con el distanciamiento adecuado a la variedad utilizada.

ROTACIÓN DE CULTIVOS

En el caso de utilizar terrenos ya sembrados anteriormente con otros cultivos, es conveniente rotar con aquellos que no sean de la misma familia y de preferencia usar suelos en los que se haya sembrado papa u otro tubérculo para aprovechar lo desmenuzado del terreno y los nutrientes residuales; esto también permitirá la menor incidencia de plagas y enfermedades del nuevo cultivo.

La rotación que se sugiere en el altiplano es papa-quinua-habas (tarwi)–cebada (avena)- forrajes (pastos cultivados), en otras condiciones donde solo es posible sembrar quinua, evitar en lo posible el monocultivo de quinua, pues permite que el suelo se esquilme y la incidencia de plagas y enfermedades se incremente. En condiciones de costa utilizar la rotación: papa-quinua-maíz (trigo)-hortalizas-alfalfa.

SIEMBRA

La siembra se debe realizar cuando las condiciones ambientales sean las más favorables. Esto está determinado por una temperatura adecuada de 15-20 °C, humedad del suelo por lo menos en 3/4 de capacidad de campo, que facilitará la germinación de las semillas. La época más oportuna de siembra dependerá de las condiciones ambientales del lugar de siembra, generalmente en la zona andina, en el altiplano y en la costa, la fecha óptima es del 15 de septiembre al 15 de noviembre, lógicamente se puede adelantar o retrasar un poco de acuerdo a la disponibilidad de agua y a la precocidad o duración del período vegetativo de los genotipos ha sembrarse, en zonas más frías se acostumbra adelantar la fecha de siembra sobre todo si se usan genotipos tardíos.

Experimentos efectuados en costa indican que se puede sembrar durante todo el año, sin embargo en el invierno se retrasa el crecimiento y también se deprime la producción. Cuando no se tenga referencias sobre la fecha de siembra, es conveniente efectuar en la misma fecha que se siembra el maíz. Existen varios sistemas de siembra en la quinua: directa, por transplante y asociada a otros cultivos.

Para la siembra directa se utiliza 10 Kg de semilla procedente de semilleros básicos o garantizados, los cuales han sido producidos bajo control y supervisión de un técnico y con condiciones especiales de fertilización, control de plagas y enfermedades, labores culturales estrictas y de cosecha sobre todo Rouging de plantas atípicas, extrañas y eliminación de ayaras (plantas con semillas de color negro, pardo o amarillentas, del mismo fenotipo que la variedad cultivada), la siembra directa puede efectuarse al voleo, cuyo uso está siendo desestimado en los últimos años por los problemás agronómicos que presenta, como dificultad de las labores culturales, empleo de mayor cantidad de semillas, desuniformidad de germinación, siendo lo recomendable efectuar en surcos distanciados de 0.40 hasta 080 m, dependiendo de la variedad ha utilizar. En costa se recomienda 0.50 m entre surcos, con una densidad de 5 Kg /ha; en el altiplano seco de los salares se siembran en hoyos distanciados a un metro entre hoyos y entre surcos , teniendo hasta 4 plantas por hoyo; este es un sistema de siembra ancestral, excepcional y único para dichas condiciones secas, áridas, frías y salinas, utilizando únicamente 3 Kg /ha de semilla seleccionada.

También existen siembras asociadas a otros cultivos sobre todo al maíz en los valles interandinos, a las habas a la papa y en muchos casos a la cebada y otros como oca en el altiplano, en algunos casos solo como bordes o como siembras intercaladas o solo presencia de algunos surcos en otros cultivos.

Existe el sistema de siembra por transplante que se usa en los valles interandinos donde hay abundante presencia de agua para el riego y últimamente se esta generalizando su uso en la costa sobre todo para evitar el exceso de plantas que aumenta la cantidad de mano de obra para el entresaque o raleo que es escasa en la costa e incrementa el costo de producción, para ello se efectúa una cama almacigera mezclando estiércol, arena y tierra en la proporción de 1:2:3. luego se surca con la mano a un distanciamiento de 10cm entre surcos y se siembra a razón de 1 Kg/ha, se aplica riego por aspersión hasta que las plántulas alcancen una altura de 10-15 cm y se procede al transplante, con este sistema se tiene la cantidad de plantas necesarias por hectárea, alcanzando en promedio a 200,000 plantas por hectárea. La profundidad de siembra directa no debe de pasar de los 2 cm puesto que el tamaño de la semilla no permite mayor profundidad de enterrado.

VARIEDADES Y CULTIVARES ACTUALMENTE UTILIZADOS DESCRIPCIÓN

Actualmente existe gran cantidad de variedades y cultivares utilizados comercialmente en la producción de quinua. Entre estas tenemos principalmente de Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina, Colombia, Chile, México, Holanda, Inglaterra y Dinamarca.

En el Perú, tenemos: Amarilla Maranganí, Kancolla, Blanca de Juli, Cheweca, Witulla, Salcedo-INIA, Quillahuaman-INIA, Camacani I, Camacani II, Huariponcho, Chullpi, Roja de Coporaque, Ayacuchana-INIA, Huancayo, Hualhuas, Mantaro, Huacataz, Huacariz, Rosada de Yanamango, Namora.

En Bolivia tenemos: Sajama, Sayaña, Chucapaca, Kamiri, Huaranga, Ratuqui, Samaranti, Robura, Real, Toledo, Pandela, Utusaya, Mañiqueña, Señora, Achachino, Lipeña. En el Ecuador tenemos: INIAP-Tunkahuan, INIAP-Ingapirca, INIAP-Imbaya, INIAP-Cochasqui, ECU-420, Másal 389. En Argentina Jujuy cristalina y Jujuy amilacea. En Colombia: Nariño. En Chile: Canchones, Faro, Lito, Baer II, Atacama. En México: Huatzontle blanco, Huatzontle rojo., Huatzontle amarillo. En Holanda: NL-6, Carmen, Atlas. En Inglaterra: RU-2 , RU-5. Dinamarca: G-205-95, E-DK-4.

VARIEDADES DE PERÚ

AMARILLA DE MARANGANI: originaria de Maranganí, Cusco, seleccionada en Andenes (INIA) y Kayra (CICA-UNSAC), planta erecta poco ramificada, de 180 cm de altura, con abundante follaje, de tallo grueso, planta de color verde oscuro característico, a la madurez la planta es completamente anaranjada, periodo vegetativo tardío de 160-180 días, panoja glomerulada, grano grande de color amaranjado (2.5 mm), con alto contenido de saponina, resistente al mildiw (Peronospora farinosa) y de alto potencial de rendimiento que supera los 6000 kg/ha, susceptible al ataque de Q´hona-q´hona y a las heladas.

ILLPA-INIA: variedad obtenida en 1997, de la cruza de Sajama x Blanca de July y por selección masal y panoja surco de la generación F8, posee hábito de crecimiento erecto, planta de color verde oscuro, con altura de planta de 107 cm, panoja grande glomerulada, con un período vegetativo de 150 días (precoz), de tamaño de grano grande, de color blanco, libre de saponina (Dulce), rendimiento promedio de 3100 kg/ha, tolerante al mildiw y a las heladas.

QUILLAHUAMAN-INIA: originaria del valle del Vilcanota-Cusco, seleccionada, desarrollada y evaluada, por el Programa de Cultivos Andinos del INIA-CUSCO, a partir de Amarilla de Maranganí pero de grano blanco, planta erecta sin ramificación, de 1.60 m, panoja semi laxa, amarantiforme, que le confiere cierta resistencia al ataque de Q’hona, q’hona, con período vegetativo de 150 a 160 días, tamaño de grano mediano, color blanco, bajo contenido de saponina, resistente al vuelco, de amplia adaptación que va desde nivel del mar hasta los 3400 msnm, con alto potencial de rendimiento de 3500 kg/ha, resistente al mildiw y ataque de q´hona-q´hona.

KCANCOLLA: Seleccionada a partir del ecotipo local de la zona de Cabanillas, Puno, planta de color verde, de tamaño mediano alcanzando 80 cm de altura, de ciclo vegetativo tardío, más de 170 días, grano blanco, tamaño mediano, con alto contenido de saponina, panoja generalmente amarantiforme, resistente al frío, granizo y al mildiw, rendimiento promedio de 2500 kg/ha, segrega a otros colores desde el verde hasta el púrpura, muy difundida en el altiplano peruano. Se usa generalmente para sopas y elaboración de kispiño (panecillo frito en grasa animal que tiene una duración de varios meses).

BLANCA DE JULI: Originaria de Juli, Puno, selección efectuado a partir del ecotipo local, semi-tardía, con 160 dias de periodo vegetativo, planta de color verde, de tamaño mediano de 80 cm de altura, panoja intermedia, a la madurez la panoja adquiere un color muy claro blanquecino, de ahí su nombre, grano bien blanco, pequeño, semi-dulce, rendimiento que supera los 2300 kg/ha, relativamente resistente al frio, susceptible al mildiw y al granizo, excesivamente susceptible al exceso de agua. Se utiliza generalmente para la elaboración de harina.

CHEWECA: Originaria de Orurillo, Puno, planta de color púrpura verduzca, semi tardía, con período vegetativo de 165 días, altura de planta de 1.20 m, de panoja laxa, grano pequeño, de color blanco, dulce, resistente al frío, muy resistente al exceso de humedad en el suelo, con sistema radicular muy ramificado y profundo, susceptible al ataque de Ascochyta, deja caer sus hojas inferiores con mucha facilidad. El rendimiento es hasta 2500 kg/ha, los granos son usados para sopas y mazamorras (Mujica, 1997).

WITULLA: Selección efectuada a partir de ecotipo local, procedente de las zonas altas de Ilave, Puno, cultivo generalizado de zonas frías y altas, planta pequeña de 70 cm de altura, de color rojo a morado con una amplia variación de tonos, panoja mediana amarantiforme, glomerulada e intermedia, de color rosado, de período vegetativo largo con más de 180 días, grano mediano de color rojo a morado, con alto contenido de saponina, rendimiento de 1800 kg/ha, muy resistente al frío, sequía y salinidad, así como a suelos relativamente pobres, resistente al ataque de q’hona-q’hona y al mildiw, en casos de adversidades abióticas inmediatamente deja caer sus hojas inferiores con facilidad, raíz muy ramificada y profunda, presenta movimientos nictinásticos muy pronunciados sobre todo como defensa a la sequía y frío.

VARIEDADES DE BOLIVIA

HUARANGA: Material obtenido de la cruza de S-67 (línea de la var. Sajama) x Real 488 de Salinas de Garci Mendoza mediante selección masal y panoja surco, se caracteriza por tener habito de crecimiento erecto, panoja glomerulada, tamaño de planta mediana de 88 cm de altura, color de planta verde, con periodo vegetativo de 160 días, color de grano blanco y de tamaño grande (2.2. a 2.5 mm), con bajo contenido de saponina, considerado como dulce, susceptible a las heladas y al ataque de mildiw, con rendimiento promedio de 2500 kg/ha (Bonifacio y Gandarillas, 1986)

CHUCAPACA: obtenido de la cruza de dulce 573 de Achuma x Real 488 de Salinas de Garci Mendoza, mediante selección masal y panoja surco, tiene hábito de crecimiento erecto, panoja glomerulada, tamaño de planta mediana con 102 cm de altura, color de planta roja, con período vegetativo de 165 días, grano de tamaño grande (2.2 a 2.5 mm), blanco y dulce (bajo contenido de saponina), es resistente al frío y medianamente resistente al mildiw, con 2500 kg/ha de rendimiento de grano.

KAMIRI: Obtenida de la cruza S-67 (línea de la var. Sajama) x Real 488 de Salinas de Garci Mendoza, mediante selección masal y panoja surco, de hábito de crecimiento erecto, panoja glomerulada, con altura de planta de 97 cm, color de planta verde, con 160 días de período vegetativo, de grano grande (2.2 a 2.5 mm), dulce y blanco, susceptible al ataque de heladas y Mildiw, con un rendimiento de grano promedio de 2500 kg/ha.

SAJAMA: Obtenida de la cruza de una variedad dulce (559 de Patacamaya) x real de Salinas de Garci Mendoza (Amarga 547) por selección másal y panoja surco en la generación F6, con habito de crecimiento erecto, panoja glomerulada, con altura de planta de 96 cm, color de planta verde, con un período vegetativo de 160 días, de grano grande (2.2 – 2.5 mm), de color blanco y bajo contenido de saponinas (Dulce), susceptible a las heladas y al ataque de mildiw, con un rendimiento promedio de 2100 kg/ha (Gandarillas y Tapia, 1976).

RATUQUI: obtenida en 1993 por cruzamiento de Sajama x Ayara, de habito medianamente ramificado, semiprecoz, con altura de planta de 90 cm, color de planta verde, color de panoja a madurez amarillo pálido, tipo de panoja glomerulada, grano de color blanco, mediano, sin saponina (dulce) y con potencial de rendimiento de 1800 Kg/ha, tolerante a las heladas y moderadamente tolerante al ataque de Mildiw.

SAYAÑA: Obtenida en 1992, producto de la cruza de Sajama x Ayara, de crecimiento erecto, semi-precoz, con una altura de planta de 1.10 m, de color de planta púrpura, a la madurez la panoja se torna de color Anaranjado, con panoja glomerulada, grano de color amarillo pálido de tamaño grande, sin saponina, con rendimientos de 1950 Kg/ha, tolerante a las heladas y medianamente al ataque de mildiw.

VARIEDADES DE ECUADOR

TUNKAHUAN: material originario de la provincia de Carchi, Ecuador, típica de la raza Imbabura, planta alta de 144 cm de altura en promedio, semitardía (180 días de período vegetativo y 109 días a floración), de hábito erecto, con ramificación sencilla a semiramificada, de hojas grandes, triangulares con borde dentado y ondulado, color de planta púrpura y panoja a la madurez amarillo anaranjado, tipo de panoja glomerulada, grano de color blanco, tamaño de grano de 1.7 a 2.1 mm, contenido de saponina de 0.06 % y 15.73 % de proteína, tolerante a ligeramente susceptible al mildiw, con alto potencial de rendimiento (2200 kg/ha en promedio), ligeramente susceptible a la sequía y heladas, tolerante al exceso de humedad y a la granizada, y susceptible al viento (Nieto et al., 1992).

INGAPIRCA: material procedente de Puno, Perú, del tipo altiplano, planta pequeña de 85 cm de altura en promedio, precoz de 161 días de período vegetativo y 86 días a la floración, de hábito erecto sin ramificación, de hojas pequeñas, de forma romboidal y con bordes enteros, color de planta púrpura y panoja a la madurez rosada, tipo de panoja glomerulada, grano de color blanco opaco, tamaño de grano de 1.7 a 1.9 mm, contenido de saponina 0.07 % y 15.97 % de proteína, tolerante a mildiw, con rendimiento de 1550 kg/ha, tolerante a sequía, heladas, granizadas, susceptible al exceso de humedad y resistente al viento.

COCHASQUI: material colectado en el Ecuador, planta alta de 110-180 cm de altura, tardía de 160-220 días de período vegetativo y de 95 a 130 días a floración, de habito erecto ramificado, de hojas grandes, color de planta verde con axilas moradas y panoja a la madurez amarillo-pálido, tipo de panoja glomerulada, grano de color blanco opaco, tamaño de grano de 1.8 a 1.9 mm, contenido de saponina menor al 4% y 16.5% de proteína, ligeramente susceptible al mildiw, con rendimiento de 1000-4000 kg/ha (Nieto et al., 1986).

IMBAYA: material colectado en la provincia de Imbabura, planta de 95-140 cm de altura, tardía, de 145 a 180 días de período vegetativo y de 85- 100 días a floración, de hábito erecto ramificada, de hojas grandes, color de planta verde con inflorescencia púrpura, y panoja a la madurez rosado- amarillento, tipo de panoja glomerulada, grano de color blanco opaco, tamaño de grano 1.8- 2.0 mm de diámetro, contenido de saponina menor al 4% y 19.7 % de proteína, ligeramente susceptible al mildiw, con rendimientos de 1000- 3000 kg/ha.

VARIEDAD DE COLOMBIA

NARIÑO: material colectado al norte de Ipiales en la provincia de Nariño, Colombia, obtenida por selección masal en Cusco, planta de 160 a 200 cm, de período vegetativo largo (180 –200 días), de hábito erecto, con poca ramificación, hojas grandes, color de planta verde claro, tipo de panoja glomerulada abierta, grano grande de color blanco claro, bajo contenido de saponina, se ha efectuado selecciones de plantas más precoces, se obtiene un rendimiento de grano que supera los 2500 kg/ha, susceptible al mildiw, gran producción de materia verde, pudiendo utilizarse como forrajera a la floración.

VARIEDAD DE ARGENTINA

JUJUY: Selección efectuada a partir del ecotipo de Jujuy, Argentina, seleccionada en Puno, Perú, planta de hábito de crecimiento erecto, de tamaño mediano, 90 cm de altura de color verde claro, grano cristalino y amilaceo, período vegetativo muy precoz de 120 días, susceptible al mildiw, panoja glomerulada, muy buena adaptación a costa, rendimiento de grano hasta de 1800 kg/ha, usado para sopas el grano cristalino y el amilaceo para harinas.

VARIEDAD DE MÉXICO

HUATZONTLE: Planta originaria del valle de México, México, de hábito de crecimiento erecto muy ramificado, de color verde y anaranjado, de 1.80 m de altura, con panoja grande muy laxa, amarantiforme, período vegetativo largo de 180 días, susceptible al mildiw, grano de color blanco, anaranjado y rojizo, con alto contenido de saponina, cuyo rendimiento de grano alcanza los 1800 kg/ha, se usa mayormente la inflorescencia antes del periodo de llenado de grano como verdura de inflorescencia, para la elaboración del “Capeado de huatzontle”, muy cotizado en el valle de México.

VARIEDADES EUROPEAS

Plantas obtenidas en Europa, por cruzas de Kancolla, Amarilla Maranganí y cultivares chilenos de fotoperíodo largo, de hábito de crecimiento erecto, plantas desde poco ramificadas a ramificadas, dependiendo del distanciamiento, plantas de pequeña altura de 70cm, de colores verde, amarillento y rojizo, de panoja glomerulada larga, muy susceptibles al mildiw y q´hona-q´hona en los primeros estadíos, grano pequeño de color blanco sucio, de epismerma grueso y duro, contenido medio a alto de saponina, rendimiento de grano de 1500 kg/ha, buena adaptación en costa y adaptación más lenta en sierra, de período vegetativo muy precoz de hasta 90 dias.

ABONAMIENTO Y FERTILIZACION.

La quinua es una planta exigente en nutrientes, principalmente de nitrógeno, calcio, fósforo, potasio, por ello requiere un buen abonamiento y fertilización adecuada, los niveles ha utilizar dependerá de la riqueza y contenido de nutrientes de los suelos donde se instalará la quinua, de la rotación utilizada y también del nivel de producción que se desea obtener.

En general en la zona andina, cuando se siembra después de la papa, el contenido de materia orgánica y de nutrientes es favorable para el cultivo de la quinua, por la descomposición lenta del estiércol y preferencias nutricionales de la papa, en algunos casos casi está completo sus requerimientos y solo necesita un abonamiento complementario, sin embargo cuando se siembra después de una gramínea (maíz o trigo en la costa), cebada o avena en la sierra, es necesario no solo utilizar materia orgánica en una proporción de tres toneladas por hectárea, sino fertilización equivalente en promedio a la formula: 80-40-00, lo que equivaldría a 174 kg/ ha de úrea del 46% y 88 kg/ha de superfosfato de calcio triple del 46%, y nada de potasio por la gran disponibilidad en los suelos de los Andes y en general de Sudamérica debido a que en el suelo existen arcillas que retienen en grandes cantidades al potasio.

En la costa donde la cantidad de materia orgánica es extremadamente escasa y los suelos son arenosos, la cantidad de nutrientes también son escasos, salvo algunas excepciones. Sin embargo, en general se recomienda una formula de fertilización de 240-200-80, equivalente a: 523 kg/ha de urea del 46%, 435 kg/ha de superfosfato triple de calcio del 46% y 134 kg/ha de cloruro de potasio del 60%, y aplicación de estiércol, compost, humus o materia orgánica en las cantidades disponibles en la finca.

La aplicación de la materia orgánica debe efectuarse junto con la preparación de suelos de tal manera que pueda descomponerse y estar disponible para el cultivo. Así mismo esta facilitara la retención de la humedad, mejorará la estructura del suelo, formando estructuras esferoidales, facilitará la aireación del suelo y favorecerá el desarrollo de la flora microbiana que permitirá la pronta humificación.

En el caso de la fertilización, se aplicará la fuente de nitrógeno fraccionado en dos partes en la sierra, la mitad a la siembra y la otra después del primer deshierbo y junto al aporque, mientras que en la costa será mejor fraccionar en tres partes, una tercera a la siembra, la otra tercera al deshierbo y la última tercera parte en la floración. Esto permitirá un mejor aprovechamiento del nitrógeno y evitará perdidas por lixiviación, volatilización por las altas temperaturas y la facilidad de percolación de los suelos, mientras que el fósforo y el potasio todo a la siembra.

DESHIERBOS Y APORQUES.

La quinua como cualquier otra planta es sensible a la competencia por malezas, sobre todo en los primeros estadios, por ello se recomienda efectuar deshierbas tempranas para evitar, competencia por agua, nutrientes, luz y espacio, así como presencia de plagas y enfermedades por actuar como agentes hospederos, lo cual repercutirá en el futuro potencial productivo y calidad de la semilla de quinua.

La incidencia de malezas dependerá del tipo de rotación efectuada, así como también de los controles realizados en el cultivo anterior. En costa se recomienda efectuar una eliminación previa de malezas por su carácter invasor, para ello se riega el terreno con unos 15-20 días antes de la siembra, para facilitar la germinación de las semillas de malezas, luego una vez emergidas se pasa una rastra cruzada para eliminar las malezas y exponer sus raíces a los rayos solares. Con lo que se consigue menor incidencia y fácil control cuando el cultivo esta establecido.

El número de deshierbas depende de la incidencia y tipo de malezas presentes en el cultivo. En general se recomienda efectuar dos deshierbas durante el ciclo vegetativo de la quinua, uno cuando las plántulas tengan un tamaño de 15 cm o cuando hayan transcurrido 30 días después de la emergencia, y el segundo antes de la floración o cuando hayan transcurrido 90 días después de la siembra. Esta operación puede efectuarse en forma manual o mecanizada, en casos de siembras extensivas definitivamente los controles mecanizados son los más recomendados por la menor cantidad de uso de mano de obra. Para ello se emplea cultivadoras de dos o tres rejas, lo cual también permitirá hacer un pequeño aporque que facilitará el sostenimiento de la planta y al mismo tiempo el tapado del fertilizante complementario colocado al pie de la planta.

En general no se recomienda utilizar control químico de las malezas, no solo por ser muy sensible a ellos, sino que también son productos tóxicos y residuales que no solo dañan el suelo sino la ecología y medio ambiente.

Las principales malezas que infestan los campos cultivados de quinua son (Mujica, 1997):

Amor seco o Chiriro (Bidens pilosa)

Mishico (Bidens andicola)

Trébol carretilla (Medicago hispida)

Cebadilla, Socclla (Bromus uniloides, B. catharticus Vahl., B. inermis Leyss)

K’cacho, pasto (Poa annua L.)

Auja Auja (Erodium cicutarum L.)

Aracpapa o Ap’haru (Solanum acaule L.)

Kikuyo (Pennisetum clandestinum Hochst.)

Kora o Ruppu (Malvastrum capitatum Saret.)

Trebol Layo (Trifolium amabile H.B.K.)

Chiqchipa (Tagetes mandonii)

Ayara (Chenopodium quinoa var. melanospermum)

Mostaza o nabo (Brassica campestris L.)

Pasto o Grama salada o Chiji (en suelos salinos) (Distichlis humulis Phil.)

Pasto o Kemillo (en suelos húmedos) (Eleocharis albibracteata)

Bolsa de pastor (Capsella bursa- pastoris)

En la costa existen malezas endémicas que infestan en forma agresiva a la quinua entre estas tenemos:

Pata de pajarito (Eleusina indica)

Rábano silvestre (Raphanus sativus L.)

Meliloto (Melilotus oficinalis)

Atacco o Amaranto silvestre o Bledo (Amaranthus hibridus L.)

Quinua silvestre o hierba de gallinazo (Chenopodium album L.)

Mata conejo (Lepidium chichicara )

Coquito (Cyperus ferax L.C. Rich)

Cola de Raton (Hordeum muticum Presl.)

Moco de pavo (Paspalum notatum)

Verdolaga (Portulaca oleracea)

Grama dulce (Cynodon dactylon)

Los aporques son necesarios para sostener la planta sobre todo en los valles interandinos donde la quinua crece en forma bastante exuberante y requiere acumulación de tierra para mantenerse de pie y sostener las enormes panojas que se desarrollan, evitando de este modo el tumbado o vuelco de las plantas. Asímismo le permite resistir los fuertes embates de los vientos sobre todo en las zonas ventosas y de fuertes corrientes de aire. Generalmente se recomienda un buen aporque antes de la floración y junto a la fertilización complementaria, lo que le permitirá un mayor enraizamiento y por lo tanto mayor sostenibilidad.

RIEGOS

La quinua en la zona andina es cultivada solamente con las precipitaciones pluviales y en forma excepcional se utiliza riego el cual constituye un elemento complementario con la finalidad de suministrar humedad en épocas de sequía prolongada o para adelantar las siembras, y solo en los lugares donde se dispone de fuentes de agua. Estos son generalmente ligeros y bajo el sistema rodado o por gravedad, en los valles interandinos donde se efectúa el trasplante, es necesario y forzoso utilizar el riego después del transplante y cuando lo requiera la planta, ya que en este sistema va asociado al maíz y recibe el agua en la misma oportunidad que el cultivo principal.

Trabajos de investigación efectuados para determinar los valores del consumo de agua llamado también uso consuntivo, usando el método Blaney-Criddle en el altiplano peruano indican, que la quinua requiere de 285 mm para un período de 150 días, debiendo ser la dotación de riego de 569 mm, asumiendo una eficiencia de aplicación del 50%, mientras que por el método de lisímetros es de 304 mm para un período de 150 días siendo el coeficiente “K” en promedio 0.5 (Silva, 1978), mientras que en el altiplano boliviano se encontró que el uso consuntivo para la quinua es de 519 mm por el método Blaney-Criddle y de 523 mm por lisímetros para un período de 185 días, mientras que por el método Hargreaves el uso consuntivo alcanza a 504 mm (Morales, 1976).

Sin embargo se concluye que el método de lisímetros es más informativo que los otros métodos. En el altiplano central de Bolivia, la evapotranspiración máxima del cultivo de la quinua, medida también por lisimetría, fue de 3.64 mm/día (promedio estacional), alcanzando sus valores más altos durante la floración e inicio de grano lechoso y siendo la acumulada de 488 mm en 134 días. La evapotranspiración potencial promedio anual, según la fórmula de Penman, fue de 3.4 mm/día con su equivalente a 1241mm/año, siendo el coeficiente de cultivo (Kc) de 0.87 en promedio estacional (Choquecallata et al., 1991).

En costa se utiliza riegos presurizados por aspersión y por goteo dando muy buenos resultados. En el caso de riegos por aspersión es necesario una frecuencia de 2 horas cada seis días, recomendándose efectuar en las mañanas muy temprano o cerca al atardecer para evitar perdidas por evapotranspiración y traslado de las partículas de agua a otros lugares fuera del cultivo por efectos de los fuertes vientos (Cardenas, 1999). En caso de riego por goteo se debe efectuar siembras a dos hileras para aprovechar mejor las cintas conductoras de agua y del número de goteros a utilizarse.

FENOLOGIA DEL CULTIVO

La fenología son los cambios externos visibles del proceso de desarrollo de la planta, los cuales son el resultado de las condiciones ambientales, cuyo seguimiento es una tarea muy importante para agrónomos y agricultores, puesto que ello servirá para efectuar futuras programaciones de las labores culturales, riegos, control de plagas y enfermedades, aporques, identificación de épocas críticas; asímismo le permite evaluar la marcha de la campaña agrícola y tener una idea concreta sobre los posibles rendimientos de sus cultivos, mediante pronósticos de cosecha, puesto que el estado del cultivo es el mejor indicador del rendimiento.

La quinua presenta fases fenológicas bien marcadas y diferenciables, las cuales permiten identificar los cambios que ocurren durante el desarrollo de la planta, se han determinado doce fases fenológicas (Mujica y Canahua, 1989).

a).- EMERGENCIA.

Es cuando la plántula sale del suelo y extiende las hojas cotiledonales, pudiendo observarse en el surco las plántulas en forma de hileras nítidas, esto ocurre de los 7 a 10 días de la siembra, siendo susceptibles al ataque de aves en sus inicios, pues como es dicotiledónea, salen las dos hojas cotiledonales protegidas por el episperma y pareciera mostrar la semilla encima del talluelo facilitando el consumo de las aves, por la suculencia de los cotiledones.

b).- DOS HOJAS VERDADERAS

Es cuando fuera de las hojas cotiledonales, que tienen forma lanceolada, aparecen dos hojas verdaderas extendidas que ya poseen forma romboidal y se encuentra en botón el siguiente par de hojas , ocurre de los 15 a 20 días después de la siembra y muestra un crecimiento rápido de las raíces. En esta fase se produce generalmente el ataque de insectos cortadores de plantas tiernas tales como Copitarsia turbata.

c).-CUATRO HOJAS VERDADERAS

Se observan dos pares de hojas verdaderas extendidas y aún están presentes las hojas cotiledonales de color verde, encontrándose en botón foliar las siguientes hojas del ápice en inicio de formación de botones en la axila del primer par de hojas; ocurre de los 25 a 30 días después de la siembra, en esta fase la plántula muestra buena resistencia al frío y sequía; sin embrago es muy susceptible al ataque de másticadores de hojas como Epitrix subcrinita y Diabrotica de color.

d).- SEIS HOJAS VERDADERAS

En esta fase se observan tres pares de hojas verdaderas extendidas y las hojas cotiledonales se tornan de color amarillento. Esta fase ocurre de los 35 a 45 días de la siembra, en la cual se nota claramente una protección del ápice vegetativo por las hojas más adultas, especialmente cuando la planta esta sometida a bajas temperaturas y al anochecer, stress por déficit hídrico o salino.

e).- RAMIFICACIÓN

Se observa ocho hojas verdaderas extendidas con presencia de hojas axilares hasta el tercer nudo, las hojas cotiledonales se caen y dejan cicatrices en el tallo, también se nota presencia de inflorescencia protegida por las hojas sin dejar al descubierto la panoja, ocurre de los 45 a 50 días de la siembra, en esta fase la parte más sensible a las bajas temperaturas y heladas no es el ápice sino por debajo de éste, y en caso de bajas temperaturas que afectan a las plantas, se produce el “Colgado” del ápice. Durante esta fase se efectúa el aporque y fertilización complementaria para las quinuas de valle.

f).- INICIO DE PANOJAMIENTO

La inflorescencia se nota que va emergiendo del ápice de la planta, observando alrededor aglomeración de hojas pequeñas, las cuales van cubriendo a la panoja en sus tres cuartas partes; ello ocurre de los 55 a 60 días de la siembra, así mismo se puede apreciar amarillamiento del primer par de hojas verdaderas (hojas que ya no son fotosintéticamente activas) y se produce una fuerte elongación del tallo, asícomo engrosamiento. En esta etapa ocurre el ataque de la primera generación de Eurisacca quinoae (Q´hona-q´hona), formando nidos, enrollando las hojas y haciendo minas en las hojas.

g).- PANOJAMIENTO

La inflorescencia sobresale con claridad por encima de las hojas, notándose los glomérulos que la conforman; asímismo, se puede observar en los glomérulos de la base los botones florales individualizados, ello ocurre de los 65 a los 70 días después de la siembra, a partir de esta etapa hasta inicio de grano lechoso se puede consumir las inflorescencias en reemplazo de las hortalizas de inflorescencia tradicionales.

h).- INICIO DE FLORACION

Es cuando la flor hermafrodita apical se abre mostrando los estambres separados, ocurre de los 75 a 80 días de la siembra, en esta fase es bastante sensible a la sequía y heladas; se puede notar en los glomérulos las anteras protegidas por el perigónio de un color verde limón.

i).- FLORACION O ANTESIS

La floración es cuando el 50% de las flores de la inflorescencia se encuentran abiertas, lo que ocurre de los 90 a 100 días después de la siembra. Esta fase es muy sensible a las heladas, pudiendo resistir solo hasta –2 °C, debe observarse la floración a medio día, ya que en horas de la mañana y al atardecer se encuentran cerradas, así mismo la planta comienza a eliminar las hojas inferiores que son menos activas fotosintéticamente, se ha observado que en esta etapa cuando se presentan altas temperaturas que superan los 38°C se produce aborto de las flores, sobre todo en invernaderos o zonas desérticas calurosas.

j).- GRANO LECHOSO

El estado de grano lechoso es cuando los frutos que se encuentran en los glomérulos de la panoja, al ser presionados explotan y dejan salir un líquido lechoso, lo que ocurre de los 100 a 130 días de la siembra, en esta fase el déficit hídrico es sumamente perjudicial para el rendimiento, disminuyéndolo drásticamente.

k).- GRANO PASTOSO

El estado de grano pastoso es cuando los frutos al ser presionados presentan una consistencia pastosa de color blanco, lo que ocurre de los 130 a 160 días de la siembra, en esta fase el ataque de la segunda generación de Q’hona q´hona (Eurisacca quinoae) causa daños considerables al cultivo, formando nidos y consumiendo el grano.

l).- MADUREZ FISIOLÓGICA

Es cuando el grano formado es presionado por las uñas, presenta resistencia a la penetración, Ocurre de los 160 a 180 días después de la siembra, el contenido de humedad del grano varía de 14 a 16%, el lapso comprendido de la floración a la madurez fisiológica viene ha constituir el período de llenado del grano, asímismo en esta etapa ocurre un amarillamiento completo de la planta y una gran defoliación.

CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

El control de plagas y enfermedades debe efectuarse en forma oportuna y cuando el nivel de daño sea el adecuado en caso de los insectos y en forma preventiva para las enfermedades. Tanto en sierra como en costa la principal plaga entomológica es el q´hona-qhona y los pulgones en costa, entre la enfermedad cosmopolita e importante tenemos al mildiw tanto en sierra, costa y valles interandinos cálidos.

Para el control de las plagas se debe tener presente el estadío de su ciclo biológico, en el caso de Eurisacca, efectuar los controles de preferencia en los primeros estadíos que las larvas son más pequeñas y más débiles y en la primera generación puesto que esta plaga desarrolla dos generaciones dentro del ciclo reproductivo de la quinua, También es conveniente indicar que la forma de aplicación de los pesticidas debe ser apropiado para esta plaga, puesto que generalmente al escuchar ruido de las personas y de las máquinas éstas inmediatamente se desprenden a través de un hilo hacia el suelo. Por ello la aplicación también debe efectuarse al pie de la planta.

En el caso del mildiw se presenta en todas las condiciones climáticas desde secas hasta húmedas y desde temperaturas frías hasta zonas calientes, por ello se recomienda utilizar semilla sana y procedente de semilleros oficializados. El control químico de esta enfermedad resulta costosa y debe efectuarse en forma preventiva, cuando el ataque ocurre en los primeros estadíos de la planta. Su repercusión es grande, pudiendo anular la producción por completo, asímismo es conveniente usar controles culturales para aliviar más daños tales como evitar el encharcamiento de agua, evitar la presencia de chupadores picadores (pulgones, trips) que trasmiten esta enfermedad, evitar presencia de plantas huachas, sobrantes del año pasado, y siempre efectuar rotación de cultivos.

COSECHA, TRILLA, SELECCIÓN, ENVASADO Y ALMACENAMIENTO

La cosecha es una labor de mucha importancia en el proceso productivo, de ella depende el éxito para la obtención de la calidad comercial del grano, esta labor tiene cinco etapas, cuando se efectúa en forma manual o utilizando trilladoras estacionarias: Siega o Corte, Emparvado o formación de arcos, Trilla, Aventado y limpieza del grano, Secado, Selección, Envasado y Almacenamiento, cuando se efectúa en forma mecanizada utilizando cosechadoras autopropulsadas, se reduce a trilla, secado, selección, envasado y almacenamiento.

SIEGA

Se efectúa la siega cuando las plantas hayan alcanzado la madurez fisiológica. Esta labor debe efectuarse en las mañanas a primera hora, para evitar el desprendimiento de los granos por efectos mecánicos del corte y uso de las hoces o segaderas. Existe mayor facilidad de caída del grano del perigonio que la protege cuando las plantas están completamente secas por efectos del calentamiento de los rayos solares. Tradicionalmente los agricultores efectuaban el arrancado, juntamente que las raíces, lo que traía como consecuencia que el grano esté mezclado a la tierra procedente de las raíces, desmejorando la presentación y calidad, las pérdidas por desgrane puede llegar al1% del rendimiento final.

Actualmente se utilizan segaderas y hoces con lo que se alivia lo forzado del arrancado y evita la presencia de tierra en el grano, sin embargo, recientemente se ha iniciado la utilización de cosechadoras combinadas y autopropulsadas con éxito en la cosecha de la quinua, para ello es necesario determinar con exactitud el nivel de maduración de la panoja. Esta no debe estar muy seca puesto que se produce derrame de la semilla, pero tampoco puede estar muy húmeda por que la maquina no puede desprender el grano de la panoja, produciendo atascamientos y eliminación de granos junto a la panoja, por ello es necesario tener extremo cuidado.

EMPARVADO

Como las plantas fueron segadas en madurez fisiológica es necesario que estas pierdan aún agua para la trilla, por ello se efectúa el emparvado o formación de arcos, que consiste en formar pequeños montículos con las panojas, ordenándolas y colocando en forma de pilas alargadas o redondas, debiendo estar las panojas en un solo sentido si es alargado, pero si se da la forma redonda se colocan las inflorescencias en forma circular con la panoja hacia el centro, luego se protege con paja o plásticos para evitar humedecimiento por efectos de las lluvias, granizadas o nevadas extemporáneas que pueden caer y por ende malograr el grano produciendo amarillamiento, pudriciones o fermentación, lo cual acarrea pérdida de la calidad del grano. Las plantas se mantienen en la parva por espacio de 7 a 15 días, hasta que tengan la humedad conveniente para la trilla. En algunos lugares del Altiplano peruano-boliviano, se pueden apreciar parvas de formas muy características y peculiares, dando apariencias vistosas a manera de casas de una o dos aguas. Cuando se usan trilladoras estacionarias es conveniente que las panojas estén completamente secas, pero cuando se usans trilladoras combinadas no es necesario este emparvado.

TRILLA

La trilla está llamada también golpeo o garroteo, se efectúa sacando las panojas secas de la parva, la cual se extiende sobre mantas preparadas apropiadamente para este fin. En algunos lugares se apisona un terreno plano, formando las eras, con arcilla bien apisonada a manera de una loza liza y consistente. Luego se procede a efectuar el golpeo de las panojas colocadas en el suelo en forma ordenada, generalmente panoja con panoja, cuyos golpes rítmicos permitirá desprender el grano de la inflorescencia, usando las denominadas huactanas o aukañas (palos curvos con mango alargado y en el extremo curvo con presencia de envolturas de cuero de llama distanciadas apropiadamente uno de otro, dando un espacio para que durante el golpeo actúen como ventosas que faciliten la trilla).

Una vez que se concluye con el golpeado de un lado se procede a voltear los manojos de panojas para que se desprendan los granos que quedaron en el otro lado de la panoja, luego se retira los tallos que se denomina “Kiri”, para que solamente quede el grano junto a la broza que en este caso se denomina “jipi”. En el caso de usar trilladoras estacionarias se saca la planta seca de la parva y se coloca solo la panoja en el mecanismo de entrada de la trilladora, para evitar mayor esfuerzo de la máquina en triturar los tallos que generalmente son duros y gruesos, por el alto contenido de lignina.

AVENTADO Y LIMPIEZA DEL GRANO

Una vez que se produce la trilla, el grano y la broza fina quedan juntos. Esta labor consiste en separar el grano de la broza (fragmentos de hojas, pedicelos, perigonio, inflorescencias y pequeñas ramas) aprovechando las corrientes de aire que se producen en las tardes, de tal manera que el grano esté completamente limpio, los agricultores de las áreas productoras de quinua, ya tienen lugares conocidos donde efectuar esta labor, generalmente son elevaciones, montículos o callejones donde existen fuertes corrientes de viento, que les permiten separar el grano de la broza con mucha facilidad.

Actualmente existen aventadoras mecánicas manuales o propulsadas por un motor, cuya labor es eficiente y relativamente fáciles de operar; incluso cuando se utilizan trilladoras estacionarias aún es necesario pasar por estas aventadoras para obtener un grano bien limpio.

SECADO DEL GRANO

Aún cuando la trilla se efectúa con panojas secas, es necesario que el grano pierda humedad hasta obtener una humedad comercial y permitir su almacenamiento, puesto que al momento de la trilla los granos contienen entre un 12 a 15 % de humedad. Esto se consigue exponiendo a los rayos solares el grano trillado, limpio y extendido en mantas durante todo el día, debiendo remover y voltear el grano varias veces en el día para que pierda completamente la humedad. En el caso contrario se corre el riesgo de producirse fermentaciones o amarillamiento del grano en el almacén.

También en casos de grandes producciones se está utilizando el secado mediante corrientes de aire caliente, de tal manera que en pocas horas el grano pierde la humedad necesaria hasta quedar listo para su envasado y almacenamiento. Se considera que el grano de quinua esta seco cuando las semillas contengan máximo un 10% de humedad.

SELECCIÓN DEL GRANO

Una vez que el grano está completamente seco, se debe proceder a la selección y clasificación del grano, puesto que la panoja produce granos grandes, medianos y pequeños. Así mismo se tiene presencia de granos inmaduros los cuales ya fueron eliminados con el venteo.

Esta clasificación permitirá un mejor uso de los granos, los pequeños para la molienda y productos transformados a partir de harina, los medianos para usos como sémola, hojuelas, expandidos, pop quinua y otros usos en los que el grano entero no esté visible, y los granos grandes para los perlados y embolsados como grano natural. Con ello se obtendrá mejor presentación, mayores precios y ganancias.

Actualmente existen clasificadoras por tamaño variando el diámetro de las cribas y mallas, por las que tienen que pasar los granos, es conveniente indicar que cada variedad tiene un tamaño y composición diferente de tamaños de grano.

ALMACENAMIENTO

Una vez clasificado el grano por tamaños y para usos diferenciados, se debe almacenar en lugares frescos, secos y en envases apropiados, de preferencia silos metálicos que evitarán la presencia de roedores y polillas, en ningún caso usar envases de plástico o polipropileno, puestos que ellos facilitan la conservación de humedad, dando olores desapropiados al producto.

RENDIMIENTO DE SEMILLA, BIOMÁSA AEREA, INDICE DE COSECHA Y OTROS INDICES

El potencial de rendimiento de grano de la quinua alcanza a 11 t/ha (Mujica, 1983), sin embargo, la producción más alta obtenida en condiciones optimas de suelo, humedad, temperatura y en forma comercial está alrededor de 6 t/ha, en promedio y con adecuadas condiciones de cultivo (suelo, humedad, clima, fertilización y labores culturales oportunas), se obtiene rendimientos de 3.5 t /ha. En condiciones actuales del altiplano peruano-boliviano con minifundio, escasa precipitación pluvial, terrenos marginales, sin fertilización, la producción promedio no sobrepasa de 0.85 t/ha, mientras que en los valles interandinos es de 1.5 t/ha.

Podemos indicar que los rendimientos en general varían de acuerdo a las variedades, puesto que existen unas con mayor capacidad genética de producción que otras. Varían también de acuerdo a la fertilización o abonamiento proporcionado, debido a que la quinua responde favorablemente a una mayor fertilización sobre todo nitrogenada y fosfórica. También dependerá de las labores culturales y controles fitosanitarios oportunos proporcionados durante su ciclo. En general las variedades nativas son de rendimiento moderado, resistentes a los factores abióticos adversos, pero específicas para un determinado uso y de mayor calidad nutritiva o culinaria.

En lo que respecta a la producción de materia fresca, obtenida a la floración, que servirá para uso como forraje, ésta varía desde 15 t/ha hasta los 35 t/ha, siendo las quinuas de valle las de mayor potencial de producción de forraje verde determinado por el mayor tamaño, cantidad de hojas y suculencia de la planta. En lo que respecta a la producción de materia seca después de la cosecha alcanza en promedio a 16.0 t/ha (incluido grano, tallos y broza), pudiéndose obtener en promedio 7.2 t/ha de tallos, 4.7 t/ha de broza (hojas, partes de inflorescencia, perigonios y pedicelos) y 4.1 t/ha de grano (Mujica, 1988).

El índice de cosecha, obtenido en quinua como la relación entre el peso de la semilla (rendimiento económico) y el peso seco de toda la planta, incluyendo la semilla (rendimiento biológico), en promedio alcanza a 0.30 con una variación de 0.21 a 0.45, dependiendo de las variedades. La relación semilla/paja (relación entre el peso de la semilla (rendimiento económico) y el peso de la paja, obtenida después de la trilla de la planta) fue en promedio 0.47, variando de 0.26 a 0.92.

También se encontró el peso de 1000 semillas que varía de 1.93 a 3.35 g con un promedio de 2.30 g. El contenido de proteína varió de 12.5 a 20.8 % en México y de 14 a 22 % en Perú (Mujica, 1983). Ayala (1977) encontró mayor cantidad de proteína en semillas de menor tamaño, 35-40% en el embrión y 6 a 8 % en el episperma.

MECANIZACIÓN DEL CULTIVO

La mecanización del cultivo de la quinua es una necesidad en zonas planas de gran extensión y en siembras comerciales o de exportación como el de la costa. Sin embargo, es necesario reflexionar en zonas del altiplano peruano-boliviano y en los salares (zonas de mayor producción de quinua en el mundo), donde la mecanización sobre todo en la preparación de suelos está causando más daño que benéfico a los agricultores y a la sostenibilidad de la producción quinuera, trayendo como consecuencia erosión eólica acelerada de los suelos, pérdida de la fertilidad y abandono de dichos sistemas productivos.

MECANIZACIÓN DE LA PREPARACIÓN DE SUELOS

Para la preparación de suelos, se requiere usar arados de vertedera de tal manera que pueda enterrarse los restos de rastrojos de la campaña anterior e incorporarlos al suelo, puesto que la cantidad de materia orgánica en dichos suelos son mínimos y escasos. Luego se efectúa un rastrado en forma cruzada, de tal forma que no solo se desmenuza los terrones sino que también se rompe la capilaridad del suelo para que este pueda retener el agua que se pudiera acumular después de las lluvias. Por ello la fecha de preparación deberá ser la más adecuada para la zona.

Un aspecto importante en la mecanización del cultivo de la quinua es utilizar los implementos más apropiados y adecuados para conseguir el objetivo en forma eficiente. Por ello se recomienda en la altura utilizar tractores con una potencia mínima de 80 caballos de fuerza, puesto que con la mayor altitud la máquina pierde fuerza y por lo tanto efectúa una labor menos eficiente que la deseada. La rastra debe ser de dos cuerpos como mínimo y con discos debidamente afilados y puntas rígidas, con ello se consigue una buen mullimiento del suelo. Esto tambien dependerá de la textura del suelo y la humedad del mismo, así como presencia de piedras.

Para obtener una mejor cama para la siembra de la quinua se deben utilizar rodillos del tipo cultipaker, que permitirá no solo mejorar el desmenuzamiento del suelo sino mullir los pequeños terrones que aún quedan después del rastrado, apisonar y nivelar el suelo. Para obtener una buena eficiencia del trabajo que realiza la máquina, se debe tener especial cuidado con la nivelación de los implementos a utilizar, puesto que de ello dependerá el éxito de la labor realizada.

MECANIZACIÓN DE LA SIEMBRA

La siembra de la quinua es una labor de suma importancia, para obtener una buena instalación y producción, la cual está en función a la cantidad adecuada de plantas por hectárea, distanciamiento preciso entre ellas, así como profundidad exigida por esta planta.

La mecanización de la siembra es innegable cuando se instalan grandes extensiones y se desea ahorrar mano de obra, semilla y tiempo, así como obtener precisión y uniformidad en la siembra. Para ello se utilizan sembradoras o sembradoras- abonadoras, teniendo éxito con estas últimas, tanto en sierra como en costa. Las sembradoras ha utilizar para la quinua deben tener ciertas características y cualidades, entre estas que la densidad de siembra sea de fácil regulación y a la vez precisa. La profundidad de siembra debe ser regulable y quedar constante una vez regulada, la distribución de la semilla y el fertilizante debe ser uniforme, debe servir para sembrar semillas de diferentes tamaños desde las pequeñas como las semillas de pastos hasta grandes como el maíz, de tal manera que la misma sembradora se pueda utilizar para todos los cultivos graníferos de la zona y finalmente debe ser construido de material noble, en especial los sistemas de regulación, alimentación y distribución.

Es conveniente efectuar anticipadamente una buena regulación y para cada variedad a sembrar puesto que de ello dependerá gran parte del éxito de la siembra mecanizada, se recomienda tener en cuenta los siguientes cuidados y precauciones para que el uso de la sembradora sea óptima y adecuada.

Antes de iniciar el trabajo se debe cerciorarse de la lubricación perfecta de los puntos de rodamiento, no dar virajes bruscos y no dar vuelta antes de que la sembradora esté completamente levantada, puesto que esto puede ocasionar ruptura o doblado de los órganos de enterrar. No se traslada la sembradora jalada o montada al tractor a grandes distancias ni cuando esté cargada de semilla o fertilizante en la tolva, se debe disponer de un ayudante detrás de la sembradora, con el fin de controlar que la caída de semilla y fertilizante sea normal, pues muchas veces se atasca así como para retirar piedras u otros obstáculos durante la siembra. La posición de la sembradora tiene que ser la correcta, debe estar bien nivelada, lateralmente mediante los brazos y hacia adelante mediante el tiro de barra. No se utiliza tractores pesados para sembradoras pequeñas a livianas. Una vez terminada la siembra es necesario percatarse que la tolva de semilla y la del fertilizante queden vacías y limpias, para evitar mezclas cuando se utilice otra variedad y se efectúe otra siembra o el fertilizante corroa la tolva y los rodillos de alimentación.

Si la sembradora no trae instrucciones de siembra para la quinua, usar las regulaciones de un grano parecido o en su defecto efectuar la regulación especifica para la quinua, utilizando el diámetro de la rueda de la sembradora (D), calcular la longitud de la circunferencia de la misma (L), con la formula: L= D x ðp.

MECANIZACIÓN DE LAS LABORES CULTURALES

Cuando la siembra se efectúa en forma mecanizada y se tiene un distanciamiento uniforme entre surcos, los deshierbos y el aporque se mecanizan tanto en sierra como en costa con éxito y mucha facilidad, con gran ahorro de tiempo y mano de obra así como mayor eficiencia. Para ello se utilizan cultivadoras/aporcadoras de rejas, las que eliminan las malas hierbas cortándolas, enterrando y acumulando tierra al pie de la planta, de tal manera que permiten mejor sostén y forman surco para facilitar las otras labores de cultivo.

Es conveniente efectuar estas labores mecanizadas en la época oportuna y cuando el cultivo lo requiera, puesto que de lo contrario el desarrollo de la planta lo impedirá y traerá como consecuencia ruptura de la misma o daño mecánico que le produzca la máquina. Se recomienda que el deshierbo y aporque se efectúe después de la fertilización complementaria de tal manera que esta labor permita el enterrado del fertilizante aplicado al pie de la planta.

MECANIZACIÓN DE LOS CONTROLES FITOSANITARIOS

El control de plagas y enfermedades, se efectúa utilizando motopulverizadoras que realizan una mejor aspersión y fumigación de los cultivos ahorrando mano de obra, tiempo y cantidad de agua a utilizarse, así como mejor aplicación de los insecticidas y fungicidas. Del mismo modo se puede aplicar al envés de las hojas donde se protegen algunas plagas (pulgones, trips, epitrix) y se desarrollan los órganos reproductivos de las enfermedades como es el caso del mildiw.

En cultivos extensivos se aplican los insecticidas y fungicidas utilizando pulverizadoras, fumigadoras o asperjadoras tiradas por un tractor, evitando el contacto cercano de las personas con los productos aplicados al cultivo. En este caso es conveniente calcular perfectamente la velocidad del tractor así como la dirección y regulación de las boquillas.

Cuando se use estas máquinas para el cultivo de la quinua, es conveniente tener presente algunas precauciones y cuidados. Para hacer funcionar la máquina con la mezcla adecuada de gasolina y aceite cuando se usen motopulverizadoras con motores de dos tiempos, siempre es recomendable utilizar agua limpia y libre de impurezas pues se pueden obstruir las mangueras, tuberías y boquillas. No se debe efectuar la mezcla o disolución de los productos químicos en el tanque de la máquina, sino en un depósito destinado exclusivamente para dicho fin, y no realizar el trabajo en sentido contrario al viento y tener presente todos los cuidados que implica la utilización y manejo de sustancias toxicas. Después del uso de las maquinas pulverizadoras, hay que vaciar totalmente el deposito y lavarlo.

MECANIZACIÓN DE LA COSECHA

Siendo la cosecha la fase final y acumulativa del proceso productivo, la más tediosa y la que utiliza la mayor cantidad de mano de obra, requiere el uso de maquinas que alivien este trabajo y que efectúen en la forma más rápida y eficiente. Para ello se usan trilladoras estacionarias, trilladoras combinadas autopropulsadas de distintos tamaños y potencias de acuerdo a la extensión a cosecharse.

Para mecanizar la cosecha se pueden utilizar trilladoras estacionarias o cosechadoras combinadas, dependiendo de las extensiones y volúmenes a cosechar. Existen trilladoras estacionarias de diferentes tamaños, desde las pequeñas y manuales fáciles de transportar y activadas por mecanismos de bicicleta hasta las grandes con capacidades de trilla de 0.5 t/hora.

Para un adecuado funcionamiento de las trilladoras en el cultivo de la quinua, es necesario tener un cuidado minucioso en el tamaño de las zarandas, los accesorios del mecanismo separador o expulsor, las revoluciones del motor y la entrada de aire a la trilladora. El tamaño de las zarandas son fundamentales para que la trilladora funcione adecuadamente con granos de quinua, pues experiencias han demostrado que estas cribas no vienen con los tamaños ideales para los granos de quinua que son de forma lenticular. Generalmente es necesario adecuarlas y hacer confeccionar nuevas y especificas para este cultivo.

La entrada de aire debe ser perfecta y exactamente regulada, puesto que el tamaño reducido del grano hace que si el ingreso de aire es demasiado, gran parte de estos granos saldrán por el mecanismo expulsor de la trilladora, incrementándose de ese modo. Las perdidas por eliminación del saca pajas, por ello se recomienda que durante la trilla se inspeccione constantemente las chimeneas para evitar demasiadas pérdidas de grano. También las revoluciones del motor deben ser bien reguladas puesto que si la maquina funciona a demasiadas revoluciones por minuto, se producirá el quebrado del grano. Generalmente debe funcionar a menor numero de revoluciones por minuto que para los cereales de grano pequeño (1000 a 2000 rpm), por ser la semilla de quinua muy frágil, evitando de este modo granos partidos que desmejoran la calidad y ocasionan pérdidas.

Para conseguir una buena trilla se debe alimentar en forma constante con panojas bien maduras y secas, introduciendo al mecanismo de trilla, solo hasta el cuello de la panoja y no toda la planta, puesto que el tallo es muy duro debido al alto contenido de lignina y celulosa, lo cual dificulta la labor de trilla y hace que la maquina se esfuerce más de lo debido innecesariamente. En algunos casos y excepcionalmente en algunas trilladoras es necesario modificar el arreglo de los dientes tanto del cóncavo como del cilindro del mecanismo de trilla, si estos son removibles, para permitir una mejor trituración de la panoja.

Es necesario realizar pruebas continuas de la máquina, de tal manera que se llegue a un equilibrio y promedio tal que la cantidad de semilla que se pierda por el mecanismo expulsor y la broza presente en los sacos sea la mínima posible, siendo necesario tener en cuenta que es preferible tener un poco de paja junto a la semilla en los sacos a que esta se pierda por el mecanismo expulsor de la paja, debido a que no se puede lograr una trilla demasiado perfecta.

Para la trilla de una nueva variedad de quinua, es necesario hacer una nueva inspección de las zarandas y saca pajas, y lograr nuevamente un buen ajuste de la maquina. Cuando se utilicen cosechadoras combinadas es necesario que las plantas de quinua aun presentes en el campo, tengan la humedad mínina necesaria para que no se produzca demasiado derrame de grano, pero que tampoco tengan demasiada humedad que produzca atasque de las plantas de quinua al momento de la trilla o simplemente elimine gran parte del grano junto a la panoja por exceso de humedad.

Antes de efectuar la cosecha combinada es necesario realizar previamente el ajuste preciso de la máquina al tamaño de la planta, densidad de plantas, humedad de la misma, regulando perfectamente el ancho de corte.

MECANIZACIÓN DE LA SELECCIÓN

Actualmente existen seleccionadoras de semillas para cereales de grano pequeño del tipo CRIPPEN, los cuales se han utilizado con éxito en la quinua. Estas máquinas funcionan por vibración y accionada por un motor, generalmente son operadas por dos personas. La capacidad de selección obtenida alcanza a 1300 Kg/hora, con semilla de quinua de diferentes variedades, lográndose los rendimientos promedios de grano de primera clase (72%), de segunda clase (24%), jipi-perigonio (1.4%), basura (1.1%) y polvo (1.57%). Los cuales dependen de la variedad seleccionada y procedencia de las mismás (Reinoso, 1978).

Así tenemos la variación siguiente, con grano procedente de semilleros oficiales: Sajama (76% de primera, 20% de segunda, 0.8% de jipi-perigonio,1.3% de basura y 1.4% de polvo); Blanca de July (65% de primera, 31% de segunda, 2.5 % de jipi-perigonio, 0.2% de basura y 1.4% de polvo); Cheweca (55% de primera, 11% de segunda, 2.0% de jipi-perigonio, 0.2% de basura y 1.2% de polvo); Kcancolla (54% de primera, 40% de segunda, 3.7% de jipi-perigonio, 0.4% de basura y 2.0% de polvo). Como se puede apreciar las mermás entre el ingreso de grano a la planta seleccionadora y la cantidad de grano seleccionado se pierde en promedio el 6% y el costo de operación de la selección representa el 18.63% del precio de compra del grano.

CAPITULO III: DISTRIBUCIÓN GEOGRAFICA DE LA QUINUA FUERA DE LOS PAISES ANDINOS

SVEN-ERIK JACOBSEN & JUAN RISI

INTRODUCCION

La quinua (Chenopodium quinoa Willd.), se cultiva en la región andina desde hace más de siete mil años (Pearsall, 1992), constituyéndose en uno de los principales cultivos de granos que proporciona alimentos sumamente nutritivos a los pobladores rurales, esto le otorga una función clave en el futuro (FAO, 1998). Está ligada a las comunidades campesinas y a las culturas de los pobladores descendientes del imperio incaico. La variabilidad genética de la quinua es muy grande, encontrándose desde el nivel del mar hasta los 4000 metros de altura, desde los 40 ºS hasta los 2 ºN y en climas fríos, propios de las tierras de gran altitud, así como en los climas más cálidos de los valles andinos llegando hasta condiciones subtropicales.

Existen ecotipos de quinua adaptados a condiciones diversas, algunos se cultivan en regiones de precipitación escasa, como el altiplano sur de Bolivia, sugiriendo resistencia a sequía (Tapia, 1997). Por otro lado, se observan cultivos en áreas donde los niveles de precipitación son mayores, por ejemplo en Cochabamba, donde la precipitación pasa los 800 mm al año. Sin embargo, poco se conoce acerca de la base fisiológica de los mecanismos y los niveles de estrés conferidos por el ambiente.

La quinua, que estuvo confinada hace poco a los países andinos, ha sido llevada fuera de sus áreas de producción. Su adaptación a zonas de cultivo en áreas templadas ha sido estudiada en Norteamérica y Europa. La introducción de materiales genéticos provenientes de Chile, que se cultivan en áreas alrededor de los 40 ° de latitud sur y que maduran en días largos, ha contribuido al desarrollo de variedades adaptadas especialmente a las condiciones del fotoperíodo de estas regiones templadas. La quinua tiene un potencial importante fuera de sus áreas tradicionales, por ser una nueva especie de cultivo, por su tolerancia a condiciones climáticas extremas (sequía y heladas), por sus propiedades nutritivas, y por su gran versatilidad de uso en la cocina.

Las características nutricionales de la quinua, su rusticidad, amplia adaptabilidad y usos múltiples, explican el interés en su cultivo no sólo en América del Sur sino en gran parte del mundo. La demanda por quinua está aumentando en Norteamérica, Europa y Asia, y este incremento ha generado expectativas en los países de producción tradicional donde los volúmenes de exportación son cada año mayores, sin embargo, la producción es insuficiente para cubrir esta demanda y su incremento. La producción local y un mayor consumo de quinua en los países desarrollados impulsaría la producción tradicional de quinua y uso en los mercados internos urbanos, sirviendo para mejorar su imagen en America del sur.

LA QUINUA FUERA DE LA REGION ANDINA

El uso de semillas de Chenopodiáceas para la alimentación humana no es exclusivo de la región andina. La inflorescencia inmadura del huauzontle (Chenopodium berlandieri ssp. nuttaliae), que es una especie similar, se consume en México como vegetal, aunque esta especie también es consumida como grano en menor escala (Wilson y Heiser, 1979). En los Himalayas en India, Nepal, Bhutan y China, se cultiva una especie de Chenopodiácea en altitudes que van de los 1500 hasta 3000 m. Esta especie es consumida como vegetal (hojas) y como grano (Partap y Kapoor, 1985) y ha sido clasificada como Ch. album, con nombres locales diversos, los más comunes son bathu en India y han en China. Deben hacerse estudios genéticos y taxonómicos para precisar de qué especie se trata (Partap et al., 1998). De manera similar el Chenopodium album, que ahora es una maleza cosmopolita, fue parte de la alimentación humana en Europa de acuerdo a los restos humanos prehistóricos encontrados en Tollund (Dinamarca) y Cheshire (Inglaterra).

Por sus características nutricionales y por su resistencia a factores adversos, la quinua atrajo el interés de investigadores de Europa y Norteamérica, y hubo varios intentos por introducirla (Simmonds, 1965). Los intentos iniciales no prosperaron, pues se llevaron materiales provenientes de Perú y Bolivia, que no alcanzaban a madurar en el verano de dichas latitudes.

La última introducción de quinua a Europa se inició en 1978 con germoplasma de Chile, que fue llevado, seleccionado y probado por Colin Leakey en Cambridge, Inglaterra, y en el valle del Loire, Francia. Este germoplasma, que había sido obtenido de la Universidad de Concepción en Chile, estaba compuesto por accesiones que tenían nombres locales como: Baer, Faro, Litu y Pichamán (Risi, 1986). El germoplasma chileno, al que se sumó germoplasma andino colectado en 1982 (Galwey y Risi, 1983), sirvió de base, y dio inicio al programa de mejoramiento que se estableció en la Universidad de Cambridge bajo el liderazgo de Nick Galwey (Risi y Galwey, 1984, 1989a, b, 1991a, Galwey, 1989; Fleming y Galwey, 1995). De Cambridge la quinua se distribuyó a Dinamarca, Holanda y otros países (Galwey, 1989).

En 1993, se aprobó un proyecto de la Unión Europea, titulado “Quinua: un cultivo multipropósito para la diversificación agrícola de la CE”, con este proyecto se hicieron ensayos de campo en Inglaterra, Dinamarca, Holanda e Italia, además de pruebas de laboratorio en Escocia y Francia. Desde 1996, la Agencia Danesa de Desarrollo Internacional (DANIDA) está apoyando un proyecto internacional en quinua basado en el Centro Internacional de la Papa (CIP), Perú. Nuevos países, como Suecia, Polonia, República Checa, Austria, Alemania, Italia y Grecia, han mostrado interés en el cultivo (Iliadis et al., 1997, 1999a,b; Ohlsson, 1997; Ohlsson & Dahlstedt, 1999; Keskitalo, 1997; Donini, 1997; Michalova & Frcek, 1999; Aufhammer et al, 1999; Gesinski, 1999), la mayoria estan participando en la Prueba Americana y Europea de la Quinua, organizado por la FAO, y coordinado por la Universidad Nacional del Altiplano, Puno, y el Proyecto Quinua CIP-DANIDA (Mujica et al., 1998). La quinua se vende en las tiendas de productos vegetarianos y en supermercados.

Actualmente en Inglaterra se usa la quinua como cultivo de cobertura, sola o mezclada con colza. Se siembra una mezcla de genotipos de quinua de diferentes períodos vegetativos, principalmente para aves como faisanes y perdices (Nicholls, 1996). La quinua para cobertura se cultiva con éxito en el sureste de Inglaterra, estimándose que en 1988 se sembraron 1000 ha (Galwey, 1989).

Recientemente en Dinamarca la quinua ha sido usada por personas alérgicas al gluten, como una opción frente a los cuatro cereales básicos: trigo, centeno, avena y cebada; en la elaboración de diversos productos libres de gluten; y, en panes, tortas y bizcochos. Además, se han realizado ensayos sobre la producción de gránulos de quinua verde (Jacobsen y Stølen, 1993; Jacobsen y Bach, 1998; Jacobsen et al., 1994, 1996, 1997; Jacobsen, 1997, 1999a,b; Lomholt, 1996). El precio al consumidor es de 6 US$ o EUR/kg.

En Holanda, los programas de mejoramiento han desarrollado la primera variedad europea, Carmen, de tamaño corto, panoja compacta y maduración precoz. Los trabajos continúan, especialmente para reducir el nivel de saponina (Mastebroek y Limburg, 1996; Limburg y Mastebroek, 1996; Mastebroek y Marvin, 1997). Recién ha sido lanzado una nueva variedad dulce (Atlas) (Mastebroek & Marvin, 1999).

La introducción de quinua en los Estados Unidos se relaciona a Steve Gorad y Don McKinley, que en 1981 fundaron Quinoa Corporation con la finalidad de importar quinua a Estados Unidos, y David Cusack y John McCamant, que fundaron Sierra Blanca Associates para trabajos de investigación en la adaptación de quinua a los EE.UU. Se establecieron los primeros ensayos de quinua en Colorado con material chileno y resultados prometedores. La quinua ha sido cultivada de manera comercial en los Estados Unidos desde 1987 en extensiones reducidas, con un rendimiento promedio de 1000-1500 kg/ha, y consumo actual de aproximadamente 3000 t/año (Ward, com. pers. 2000). Los productos para la venta son granos escarificados, harina, pastas alimenticias, galletas y cereales para desayuno, pero se han analizado nuevos mercados para los productos industriales (Johnson, 1993). La quinua se considera un elemento gastronómico novedoso de alto precio. Cerca del 90% de la quinua que se vende en Estados Unidos es importada de América del Sur.

La quinua probablemente se difundió de Estados Unidos a Canadá. En las praderas productoras de cereales de Saskatchewan, Alberta y Manitoba, se ha estudiado la quinua manteniendo una pequeña producción comercial, con rendimientos promedios de 1000 kg/ha en una extension de 500 ha. La producción de la variedad Co407 de Colorado se vende en el mercado local como grano y también como productos derivados de harina (Johnson y Ward, com. pers. 2000).

El obstaculo más importante para el incremento de una producción comercial en Canadá y los Estados Unidos es la falta de variedades precoces de bajo contenido de saponinas, adaptadas a latitudes altas, debido a las dificultades de eliminar las saponinas en el proceso de post cosecha.

En Brasil, la Empresa Brasilera de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) y universidades del centro del país hacen investigaciones para su uso como cultivo de cobertura en el invierno. Se han hecho evaluaciones de germoplasma y trabajos agronómicos, así como estudios nutricionales (Foto. 1) (Spehar et al., 1998).

Hace 20 años se llevaron semillas de quinua a los Himalayas, y la quinua mostró rendimientos mayores que la Chenopodiácea local, por lo que varios productores se interesaron en su cultivo. Este, sin embargo, no ha sido continuado por el sabor amargo de los alimentos preparados con quinua, lo que indicaría que la especie de los Himalayas no tiene saponinas, y que los pobladores prepararon el grano sin lavarlo. La quinua también ha sido llevada al Tibet, donde se han observado resultados promisorios (Partap et al., 1998).

Luego de la introducción de la quinua a Europa y Norteamérica, se puede decir que su cultivo es posible ahí, sin embargo, su difusión es lenta, y todavía tiene problemas a solucionar, como son la adaptación a días largos, la presencia de saponinas y su cultivo en agricultura mecanizada. Las empresas de productos alimenticios, que han probado diversas formas de procesamiento, requieren grandes volúmenes y suministro seguro a precios competitivos con otros cereales, como requisito para considerar seriamente el uso de quinua en sus alimentos procesados.

La quinua es un nuevo cultivo potencial para el Sistema de Apoyo a la Vida Ecológica de la NASA (Controlled Ecological Life Support System (CELSS)), que utiliza las plantas para extraer el dióxido de carbono de la atmósfera y generar alimentos, oxígeno y agua para las tripulaciones espaciales (Schlick y Bubenheim, 1996). La quinua respondió bien a las prácticas de producción en ambientes controlados, incrementando su producción de semillas, manteniendo la estatura corta y obteniéndose un mayor índice de cosecha en comparación a lo obtenido en campo. Además, en ambientes controlados se puede manejar la composición nutricional deseada. El valor protéico se incrementa y las proporciones relativas de aminoácidos encontradas, salvo la cisteína y la metionina, exceden los requisitos nutricionales para los humanos. La concentración mineral es excepcional y tiene el potencial de manipularse fácilmente para satisfacer las necesidades alimentarias de nutrición humana. Los niveles protéicos altos, su patrón de aminoácidos, vitaminas, minerales, su conveniente crecimiento y las características de rendimiento hacen de la quinua un candidato idóneo para su cultivo en el espacio a través de las aplicaciones de CELSS.

FOTOPERIODO

La respuesta de la quinua a la longitud del día ha sido descrita por diversos autores. Así, Sívori, (1947) y Füller (1949) encontraron que la floración de la quinua era más rápida en días más cortos. Aunque Simmonds (1965) argumentó que la floración de la quinua está influida por una interacción genotipo – nutricional y no por la duración del día, sugiriendo que el espacio más restringido de enraizamiento propicia más rápidamente la floración de las plantas. Sin embargo, la quinua parece ser una especie cuantitativa de día corto, donde la duración del período vegetativo depende no sólo de la duración del día y la latitud de origen, sino también de la altitud de origen (Risi y Galwey, 1984). En consecuencia, los experimentos que incluyeron un gran número de genotipos demostraron que los genotipos de diferentes orígenes variaron en la duración de todas las etapas del crecimiento (Risi, 1986; Jacobsen, 1997; Bertero et al., 1999a) y todos los cultivares de quinua evaluados se comportaron como plantas cuantitativas de día corto por el tiempo de antesis (Bertero et al., 1999a).

La sensibilidad al fotoperíodo y temperatura varía de acuerdo al lugar de origen. Los cultivares originarios de valles andinos, donde el clima es más cálido, se caracterizan por una mayor sensibilidad al fotoperíodo y una fase vegetativa más larga. Los cultivares del altiplano de Perú y Bolivia, y especialmente los del nivel del mar en el sur de Chile, son menos sensibles al fotoperíodo, y tienen una fase vegetativa más corta. Esto indica que para caracterizar el crecimiento y desarrollo de quinua, es necesario analizar la respuesta a la temperatura y al fotoperíodo en todas las etapas del crecimiento y con gran número de genotipos.

La sensibilidad fotoperiódica para el llenado de grano cumple una función importante en la adecuación de las plantas al ambiente andino, que es un clima caracterizado por un déficit de agua, y heladas sobre todo al final de la época de crecimiento. La sensibilidad permite un llenado de grano acelerado cuando el fotoperíodo se acorta. Sin embargo, este carácter limita la adaptación de la quinua a latitudes mayores. Por lo tanto, la adaptación de la quinua a mayores latitudes ha sido una selección por carencia o menor sensibilidad al fotoperíodo en el llenado de grano, usando los cultivares de origen chileno. El conocimiento de la variación de sensibilidad al fotoperíodo y su base genética, permite obtener genotipos para la siembra en altas latitudes con poca o ninguna sensibilidad, o sembrar cultivares en los lugares tradicionales de los Andes con mayor sensibilidad.

Los experimentos de campo en Dinamarca (56 °N), mostraron la duración del período de crecimiento de material del sur de Chile o Perú (Cuadro 1). Se vió que el rango de las variedades fue casi la misma entre años, pero el nivel real de la duración del período de crecimiento fue altamente dependiente del año, causando una interacción genotipo por año sumamente significativa (Jacobsen, 1997). La primavera y el inicio del verano de 1991 fueron húmedos y fríos, lo que causó un crecimiento lento y así un período de crecimiento largo, mientras que la sequía de mayo y junio de 1992 causó un desarrollo rápido. En 1995, la primavera fue fría, mientras que el verano fue seco y caliente.

La complejidad de la respuesta fotoperiódica de la quinua es tal, que el fotoperíodo de llenado de grano y pre-antesis, y los fotoperíodos aplicados después de la antesis, pueden afectar al crecimiento de semillas; y la respuesta al fotoperíodo es fuertemente afectada por la temperatura (Bertero et al., 1999a). La mayor inhibición del crecimiento de semillas y rendimiento ocurrió por una combinación de temperaturas altas y días largos, y todas las etapas de crecimiento son sensibles al fotoperíodo (Bertero et al., 1999a).

La respuesta a la temperatura y al fotoperíodo puede cuantificarse usando modelos lineales y asumiendo respuestas independientes a esos factores ambientales. En el modelo térmico, desarrollado por Major y Kiniry (1991), adaptado para la quinua por Bertero et al. (1999a), que relaciona y valora los efectos del fotoperíodo con el tiempo térmico requerido para su desarrollo, se supone que la tasa de desarrollo durante las diversas fases fenológicas, a un fotoperíodo específico, aumenta linealmente por encima de la temperatura básica hasta una temperatura óptima, y luego disminuye linealmente hasta cero desde las temperaturas más altas (Ritchie y NeSmith, 1991), tal como ha sido demostrado en la germinación de la quinua (Jacobsen y Bach, 1998). El requisito del tiempo térmico para completar la fase fenológica se calcula como el inverso a la inclinación, relacionando la tasa de desarrollo y la temperatura en un rango subóptimo. El modelo ha mostrado respuestas confiables en nueve cultivares seleccionados de diferentes orígenes (Bertero et al., 1999b).

No se ha cuantificado la variación en la sensibilidad al fotoperíodo y a la temperatura para los procesos que determinan el inicio del llenado de grano entre los cultivares, pero se sugiere que los cultivares de nivel del mar en Chile son menos sensibles al efecto de altas temperaturas y días largos, lo cual puede explicar su mayor adaptación a condiciones de latitudes altas. El objetivo de este tipo de investigación es caracterizar las respuestas de floración y llenado de grano de la quinua al fotoperíodo y a la temperatura, para comprender la base de adaptación de la quinua a diferentes ambientes. El uso de un rango de cultivares permite cuantificar la variabilidad intraespecífica de temperatura y la respuesta al fotoperíodo y sus interacciones, que puede ser útil para el mejoramiento en ambientes seleccionados.

CULTIVO EN AGRICULTURA MECANIZADA

Para la introducción de la quinua a regiones templadas la evaluación del cultivo no se ha limitado a aspectos de germoplasma, sino también se han ejecutado investigaciones agronómicas para determinar su cultivo en agricultura mecanizada. La información disponible solamente ha sido referente a pequeñas extensiones y labores de cultivo manuales, por lo que se ha buscado épocas adecuadas de siembra, densidades de siembra y labores de cultivo como el control de malezas. Finalmente se ha hecho investigación en los métodos de cosecha.

El período más crítico en el cultivo de quinua es el establecimiento, porque en la germinación las semillas son muy sensibles a las condiciones ambientales adversas, entre las cuales están los suelos heterogéneos, la formación de costras, la baja temperatura del suelo y el exceso de humedad. La combinación de estos factores es causa de significativas reducciones en el rendimiento. Las condiciones óptimas requieren sembrar semillas de buen poder germinativo a una profundidad de 1 a 2 cms en terrenos bien preparados, y cuando la temperatura del suelo sea superior a los 5 °C. En el caso de Inglaterra, se encontró que las épocas óptimás para la siembra estaban al inicio de la primavera a finales de marzo (Risi, 1986), y en Dinamarca a fines de abril (Jacobsen et al., 1994). En el sur de Europa se está investigando la posibilidad de sembrar la quinua en el otoño, es decir en septiembre-noviembre, que es la epoca donde hay más humedad en el suelo y hace menos calor. Los primeros resultados de Italia son prometedores (Donini, 1997).

Se debe en lo posible evitar la presencia de malezas en el terreno, ya que no se recomienda el uso de herbicidas en este cultivo (Foto. 2). No existen herbicidas comerciales seleccionados para usar en el género Chenopodium. En ensayos preliminares en Cambridge-Inglaterra, los mejores resultados se han obtenido con la aplicación de 2.5 kg/ha de metamitrón antes de la emergencia, así como con la aplicación de 0.5 kg/ha de propizamida cuando la planta tenía cuatro hojas verdaderas (Risi y Galwey, 1989). En Ecuador se ha utilizado el herbicida alachlor en plantaciones comerciales de quinua (Galwey, 1989). Sin embargo, en vez de efectuar un control químico de malezas, que en general no es recomendable, las malezas pueden eliminarse con azadón. Distancias menores entre surcos, por ej. 25 cm, tienen la ventaja de ayudar al control de malezas, y simultaneamente dan la posibilidad de ejecutar una limpieza mecanizada (Risi y Galwey, 1989c; Jacobsen y Stolen, 1993).

Con el uso de altas densidades de siembra (20 a 30 kg de semilla por ha) se reduce el tamaño de las plantas y se facilita la cosecha mecanizada (Foto. 3). Risi y Galwey (1991b) mostraron rendimientos crecientes con el incremento de las densidades, asimismo se observó una menor competencia entre plantas cuando la distancia entre surcos se redujo de 40 a 20 cm manteniendo la misma densidad de siembra. Jacobsen et al. (1994) por otro lado mostraron que el rendimiento fue el mismo entre 100 y 550 plantas/m2, y que el rendimiento a una distancia entre surcos de 50 cm superó a distancias de 25 o 12.5 cm.

Las plagas y enfermedades normalmente no causan mayores problemas, aunque el mildiú (Peronospora farinosa) aparece todos los años, especialmente bajo condiciones húmedas y cálidas (>80% humedad relativa, 20-25 ºC), con menos importancia cuando el verano es seco y frío. La madurez precoz es esencial, requiriéndose que el crecimiento haya comenzado temprano en la primavera, para evitar la humedad en la estación otoñal, dificultándose la cosecha y reduciéndo la calidad de las semillas. Una siembra tardía o temperaturas bajas en la primavera puede retrasar el desarrollo del cultivo, y por lo tanto, la fecha de cosecha. Se puede usar la quinua como un cultivo de interrupción en las rotaciones de cultivo, no siendo sensible a las enfermedades de los cereales.

La cosecha mecanizada se hace con trilladora, que corta y trilla la quinua madura directamente del campo, por lo que tiene que estar madura no solamente las semillas, sino toda la planta (Foto. 4). Otra técnica es de cortar las plantas, dejándolas en el campo para secar, y luego de 10-14 dias se las recoge con la cosechadora. Esta técnica de cosecha es muy riesgosa en un clima frio y húmedo como es el norte de Europa, y solamente se puede recomendarla en lugares secos, cuando la maduración de la quinua ha sido desuniforme.

En la actualidad, la quinua que se vende en los mercados internacionales es dulce, por lo que la saponina ha sido eliminada por lavado o escarificado o por ambos métodos. El contenido de saponina de la quinua en la agricultura andina puede tener el efecto beneficioso de reducir la pérdida por ataque de pájaros. En la agricultura mecanizada la conjetura está entre eliminar las saponinas completamente por medio del mejoramiento genético (Risi, 1986) o continuar la investigación en métodos económicos para el desamargado de la quinua.

ANALISIS COSTO-BENEFICIO DEL CULTIVO DE LA QUINUA

El resultado económico para el agricultor depende del rendimiento y el precio (Cuadro 2). Suponiendo un rendimiento de 2500 kg/ha, el precio debe ser 0,6 EUR o US$/kg, para obtener un resultado similar a la cebada, sembrada en la primavera. Un mejor resultado se obtendrá con un mayor rendimiento o un precio mayor. Con el actual material genético, el rendimiento calculado parece ser realista para las condiciones del norte de Europa, pero con cultivares de maduración precoz podrían reducirse los costos de secado. Si se logran rendimientos de 3500 kg/ha, el precio se reduciría, lo cual sería atractivo para la industria y más satisfactorio para el agricultor. En el producto final debe calcularse el costo adicional de descascaramiento, molienda etc.

POTENCIAL FUTURO DE LA QUINUA

Se puede usar la quinua como grano entero, hojuelas o harina en diversos productos, se puede producir una leche de quinua, y además tiene potencial importante en la elaboración de alimentos para personas alérgicas al gluten, en cereales para desayuno, pastas alimenticias, y galletas, entre otros. La quinua también puede usarse en la elaboración de gránulos y forrajes para la alimentación animal, así como cultivo de cobertura para protección de la fauna silvestre. Finalmente, su almidón, proteínas y saponinas tienen un potencial de usos industriales.

La quinua está considerada como una especie de muchos usos agroindustriales (Galwey, 1993). La semilla puede utilizarse para la alimentación humana, y como alimento para animales. Las ventajosas propiedades específicas de la quinua deben ser identificadas y explotadas, y se debe desarrollar tecnologías que permitan la utilización de tales propiedades, para que la quinua pueda competir con otras materias primas que generalmente son baratas, fácilmente disponibles y de calidad aceptable. El almidón, que forma gránulos pequeños, tiene varias aplicaciones industriales potenciales. Los posibles productos industriales de quinua sugeridos son harina, almidón, excipientes en la industria plástica, talcos y polvos anti-offset y proteínas complementarias para mejorar el equilibrio de aminoácidos de los alimentos humanos y animales. Las saponinas quizás sean interesantes como insecticidas, antibióticos y fungicidas, y también utilizadas en la industria farmacéutica, sugerido como un mediador de la permeabilidad intestinal, que podría ayudar la absorción de medicamentos específicos, y para reducir el nivel del colesterol. Además se pueden utilizar semillas tostadas o extruidas para hacer dulces, snacks, leche etc.

En los programas de investigación debe estudiarse toda la cadena de producción, incluida la producción primaria, cosecha, almacenamiento y tecnologías de procesamiento, el desarrollo de productos y la evaluación, los estudios de comercialización y la economía. Se necesita un enfoque multidisciplinario, con participación del sector público y privado.

Las características requeridas para la agricultura templada están presentes en gran medida en accesiones de quinua del nivel del mar del sur y centro de Chile, pero las características de quinua están distribuidas en todo el germoplasma. El fitomejoramiento adicional de quinua en Europa debe concentrarse en la uniformidad, precocidad, alto rendimiento, aspectos de calidad y usos industriales de la semilla y de sus ingredientes específicos. La variedad ideal de quinua para la producción de semilla (Fig. 1) debiera ser de maduración uniforme y precoz, lo cual es particularmente importante para las condiciones del Norte de Europa. Un período de crecimiento mayor a 150 días normalmente es demasiado riesgoso. Además, la quinua debe tener rendimientos consistentemente altos y un bajo contenido de saponinas, ser corta y no ramificada para facilitar la cosecha mecánizada. El tamaño, la forma y la densidad de la inflorescencia pueden ser importantes para la maduración. Una inflorescencia larga y abierta se secará más rápido luego de la lluvia y el rocío de la mañana, que una pequeña y compacta, pero puede ser propensa a dispersar las semillas. Los tipos forrajeros deben ser altos, frondosos y de maduración tardía, con un alto rendimiento de materia seca y, de preferencia, con un bajo contenido de saponina. La propagación de semillas para estos fines posiblemente no se haga en Europa del norte.

Para muchas de las características aquí examinadas, existe una considerable variación entre cultivares, por lo que es posible, a través de la selección y mejoramiento adecuado, combinar muchas de las características deseadas en un solo cultivar, todo lo cual puede conducir a establecer la quinua como un nuevo cultivo de la agricultura europea.

Cuadro 1. Duración del período de crecimiento (dias de siembra a maduración) de cultivares de quinua en Dinamarca.

cv.

Origen

1991

1992

1995

KVL233

Sur Chile

127

109

149

KVL205

Sur Chile

129

112

148

KVL224

Sur Chile

134

125

152

Olav

Sur Chile

156

125

155

KVL210

Perú

182

135

160

Cuadro 2. Análisis costo-beneficio de la quinua.

Costos

 

Cantidad por ha

EUR por unidad

EUR por ha

Semilla para la siembra

10 kg

10

100

Fertilizante

N

P

K

120 kg

50 kg

50 kg

0.6

2.0

0.4

72

100

20

Plaguicidas

Pirimor

Synt. Pyrethr.

0,3 kg

0,8 kg

63

9

19

7

Otro

Secado, 20%

3000 kg

0.04

120

Maquinaria

Tratamiento de rastrojo

Labranza

Aplicación de fertilizantes

Preparación de camas de semilla

Rodado

Perforación

Pulverización

Trilla

2

1

1

1

1

1

2

1

27

94

20

47

25

43

24

250

54

94

20

47

25

43

48

250

Total

   

1019

Beneficios (EUR)

Precio (EUR/kg)

Producción (kg/ha)

0.2

0.4

0.6

0.8

1

2000

-619

-219

181

581

981

2500

-519

-19

481

981

1481

3000

-419

181

781

1381

1981

3500

-319

381

1081

1781

2481

4000

-219

581

1381

2181

2981

CAPITULO IV: TECNOLOGIA DEL CULTIVO ORGANICO DE LA QUINUA

MARIO TAPIA & GENARO ARONI

ANTECEDENTES

A finales de los años 1920 el agrónomo inglés Albert Howard escribió su libro Agriculture Testament, en el cual se presentan las bases de una agricultura orgánica. Desde esa fecha, este sistema de agricultura, se constituye en una importante alternativa para la conservacion del medio ambiente, la misma que la han venido adoptando miles de productores agrícolas de todo el mundo.

La agricultura orgánica se ha definido como “un sistema de producción que evita o excluye de manera amplia el uso de fertilizantes sintéticos, pesticidas, reguladores del crecimiento, y también aditivos en henos y concentrados”. Hasta donde es posible los sistemas de agricultura orgánica se basan en la rotación de cultivos, uso de subproductos agrícolas, estiércol, cultivo de leguminosas, desechos orgánicos, rocas minerales y aspectos del control biológico de plagas. Todo ello está orientado a mantener la productividad de los suelos que permita proporcionar a las plantas los nutrientes necesarios. Además, se puedan controlar las plagas, enfermedades y malas hierbas (García, 1993).

Actualmente ya es bien reconocida que la agricultura orgánica consume 2.5 veces menos energía que la agricultura convencional, denominando así a la agricultura con el empleo de fertilizantes y pesticidas (Crodau, 1977). En estos últimos años la aplicación de una agricultura orgánica se ha ampliado sobre todo en Europa, aunque el porcentaje de área bajo este sistema no sea más del 2 a 3 % del área total y distribuido en forma muy dispersa.

Lo que no se menciona es que, antes de la aparición y uso de los fertilizantes químicos y de la producción de pesticidas sintéticos, la agricultura era eminentemente orgánica. Por ejemplo, los antiguos campesinos de los Andes empleaban una agricultura tradicional, en la que se empleaba intensivamente el guano de las aves depositada en las islas, el estiércol de la ganadería ovina y camélida, así como técnicas apropiadas de rotación de cultivos. En estos sistemas de rotación de cultivos la quinua cumplía un papel importante al constituirse en un cultivo que seguía normalmente a los campos de papa.

La secuencia de la rotación de cultivos estaba muy relacionada a la zona agroecologica, así como al grupo cultural que los empleaba en su dieta. A la fecha se ha comprobado por ejemplo que la quinua no sólo utiliza en forma diferente los nutrientes del suelo sino que permite el control de varias plagas.

PRODUCCION DE QUINUA ORGÁNICA

Actualmente la quinua que se produce en los Andes, se cultiva generalmente en forma orgánica. Por ejemplo, alrededor del lago Titicaca, la quinua en rotación después de un cultivo de papa no requiere a aplicación de fertilizantes químicos o solo en pequeñas dosis en la mayoría de casos.

Sin embargo, es necesario diferenciar los distintos sistemas de producción de la quinua. Un sistema es el que se cultiva en campos de rotaciones sectoriales, denominados laymes o aynocas en el sur del Perú y Bolivia, en donde es fácil encontrar áreas de 2 a 6 hectáreas con solo quinua. En la región de los salares al sur de Bolivia sobre los 3600 m se cultiva la quinua en suelos alcalinos y arenosos, sembrada en forma muy distanciada para utilizar mejor la escasa humedad. En los valles interandinos, entre 2000 a 3800 m, está asociada con otros cultivos como maíz, habas, papas u hortalizas.

En los últimos años numerosas alternativas tecnologicas se han investigado y propuesto para la producción de quinua orgánica sobre todo en Puno, Perú, y la región de los salares al sur del altiplano en Bolivia.

PUNO

En la región alrededor del lago Titicaca se cultiva la mayor parte de la quinua que se produce en el país y se concentra en los terrenos comunales, bajo el sistema de aynocas. Según Mujica y Jacobsen (1999, 2000), en estos campos es posible encontrar una gran diversidad de ecotipos y variedades de quinua que los campesinos pueden reconocer y que las cultivan en mezclas como una forma de disminuir el riesgo del ataque de enfermedades, plagas y daños por factores climáticos. En estos terrenos las quinuas son cultivadas bajo condiciones casi libres de la aplicación de fertilizantes químicos y pesticidas, aunque en los últimos años por la presencia de plagas y enfermedades se estan aplicando algunos pesticidas.

La oficina denominada de promoción a la exportación Prompex del Ministerio de Agricultura del Perú, está promoviendo el consumo masivo a nivel nacional de esta especia, así como su exportación a Estados Unidos, Alemania, y Japón. En estas exportaciones se ha privilegiado la quinua de tipo orgánico y de mejor calidad.

Zanabria y Banegas (1997) han efectuado trabajos para identificar y controlar las plagas que atacan a este cultivo, así como los insectos benéficos que podrían apoyar a su control biológico. Un proyecto de producción de quinua orgánica de un ONG, CPUR, en Puno, ha propuesto la siembra de quinua en parcelas individuales en la zona de Calacoto, cerca a Juliaca, con el aliciente de una mejor comercialización.

Cerca de 60 agricultores están participando con la siembra de quinua de variedades seleccionadas y bajo estrictas medidas de producción orgánica. Los campos utilizados en estos sembríos no han tenido una fertilización química los últimos 3 a 5 años y en su mayoría son terrenos de “rompe” en la cual se voltea un campo de pastos que no se ha utilizado agrícolamente por lo menos los últimos 20 años. La siembra se lleva en forma técnica con una buena preparación mecanizada del suelo y la aplicación de materia organiza en niveles de 5 a 8 T.M. de estiércol. Los rendimientos son variables de acuerdo al año, pero en general se tiene un promedio alrededor de 1 a 1.2 T.M. de grano por hectárea. La quinua es procesada embolsada y en su mayoría se orienta hacia mercados externos para su comercialización.

El problema mayor es el que se refiere, al uso posterior de esas parcelas destinadas a la producción de quinua orgánica, pues se requiere una rotación con especies no demandantes de fertilizantes químicos. Se ha escogido la alfalfa de variedades resistentes al frío. Con esta rotación se espera que en 6 a 8 años dichas parcelas puedan entrar nuevamente a la producción agrícola, por lo cual se requiere una intensificación en la producción ganadera sobre todo de vacas lecheras. El proyecto ha contemplado el apoyo en forma de crédito de semilla de quinua y apoyo con maquinaria para la preparación de los suelos, así como el alquiler de una trilladora mecanizada, que se presta en forma de avance de la compra del grano. De esta manera permite a los agricultores manejar mejor su economía.

Los resultados muestran que es necesaria la selección de áreas de cultivo con suelos francos, relativamente planos, para evitar inundaciones, con buen drenaje y con la menor incidencia de factores climáticos adversos como la frecuencia de heladas. En ese sentido, en el mismo altiplano existen pequeñas áreas más protegidas y con menor incidencia de heladas. En segundo lugar la fertilidad del suelo es muy importante por eso los suelos de pastizales presentan las condiciones más adecuadas en contenido de materia orgánica inicial, que se debe completar con aplicaciones mínimos de 8 T.M. de estiércol adecuadamente descompuesto y aplicado con buena anterioridad a la siembra.

La preparación de suelos es fundamental sobre todo para evitar la presencia de hondonadas donde se pueda depositar la humedad por mucho tiempo. En cuanto a la semilla se ha sugerido semilla seleccionada y libre de enfermedades sobre todo fungosas. En este tema parece que hay un cierto conflicto, cuando se prioriza el uso de las variedades seleccionadas, es decir utilizar solo una variedad cuando el tema de uso de la biodiversidad parece ser que va más relacionado con la producción orgánica o biológica. La mezcla de variedades nativas de quinua no necesariamente producen un material no comercial si es que se sigue la tradición actual campesina. La agricultura y la biodiversidad son dos aspectos que han caminado juntos desde que la humanidad inició el manejo de cultivos. El uso de agroquímicos y la tala irracional de los bosques son probablemente dos factores de mayor importancia que han agudizado y acelerado la debilitación de los sistemas de producción. En ese sentido, la relación entre agricultura y biodiversidad ha sido prácticamente limitada a los pequeños agricultores, como es el caso de los campesinos en los Andes (Lizarraga, 2000). Experiencias efectuadas en Puno por Canahua mostró que la producción era mas estable cuando se utilizaba más de dos variedades que en el caso de utilizar solo una variedad.

Finalmente, la trilla se ve muy facilitada por el uso de trilladoras portátiles que se han experimentado en la zona, bajo el apoyo del proyecto Herrandina de la Cooperación Suiza. Existe además una experiencia de producción de quinua orgánica en la zona de Andahua, Arequipa, con la exportación de granos andinos producidos bajo condiciones biológicas.

El siguiente paso parece ser que se debería incluir en este programa la siembra de quinua orgánica en las aynocas, con el apoyo a las comunidades que utilizan este sistema y con las cuales se puede convenir en un pago adelantado de la cosecha. Sin embargo, será necesario que exista una responsabilidad solidaria, para los efectos de que funcione el sistema de crédito.

ALTIPLANO SUR DE BOLIVIA

La producción de quinua orgánica, en el Altiplano Sur (20°- 21° LS) de Bolivia, constituye una alternativa de fomento a la quinua, con el fin de lograr mejores precios para este grano en el mercado nacional e internacional que se incluye dentro de la corriente de una agricultura de producción biológica con la preservación del medio ambiente. El cultivo de quinua en la región de los salares se inició en las laderas de las serranías aledañas al Salar de Uyuni y representa una tradición tecnológica desde épocas inmemoriales y que los agricultores todavía lo practican. La producción de quinua en estas condiciones generalmente no es atacado por plagas, debido al efecto del microclima y el sistema de manejo de cultivo que impiden el desarrollo de estas plagas, sin embargo esta producción orgánica apenas alcanza al 8 % de 12.000 has cultivadas en el Altiplano Sur (Aroni & Cossio, 1995; IBTA-PROQUIPO, 1997; PROINPA, 2000).

La proliferación de plagas en el cultivo de quinua fue resultado de la expansión de este cultivo de las laderas hacia una agricultura semi intensiva en las planicies, las causas principales, el uso de pesticidas, que al principio aparentemente fueron muy beneficiosas, pero al transcurrir los años los efectos resultaron contraproducentes, afectando los rendimientos con bajas considerables y el deterioro del ecosistema del Altiplano Sur.

En la década del 90 se inició e intensificó la producción de quinua orgánica a consecuencia del cada vez exigente mercado externo que demandaba productos orgánicos. Según información de algunas organizaciones de productores se conoce que inicialmente la Central de Cooperativas “Operación Tierra” y posteriormente la Asociación Nacional de Productores de Quinua ANAPQUI, incursionaron en la exportación de quinua Real a diferentes países. La comercialización de quinua orgánica se inició en 1991 en la Sociedad Provincial de Productores de Quinua ” SOPROQUI” (Nor Lipez) del departamento de Potosí, como consecuencia de un compromiso de venta de quinua a JEPA en Alemania (J.C. Aroni, comm.pers.).

Para la producción de quinua orgánica en sus inicios se establecieron algunas obligaciones como el diagnóstico de parcelas, el seguimiento del proceso de producción y un sistema de acopio para la producción de 200 ha, siendo el primer certificador Natur Land con su representante Franz Hausburger de Suiza. En la actualidad la producción de quinua orgánica es certificada por BOLICERT en coordinación con Natur Land, Ecocert, Ocia y QAI.

La producción de quinua orgánica constituye una alternativa para los productores de quinua real en el Altiplano Sur y por su naturaleza ecológica, está en total concordancia con las políticas nacionales de desarrollo agropecuario rural que propone el Ministerio de Agricultura de Bolivia respecto a que el sector agrícola debe ser: competitivo, sostenible, equitativo, articulado y fundamentalmente participativo.

OBJETIVOS PRINCIPALES

  • Involucrar al pequeño productor de quinua a la      producción orgánica para acceder a mejores precios de la demanda del      mercado internacional.
  • Producir quinua sin residuos tóxicos,      garantizando su calidad de alimento sano, de alto valor nutritivo.
  • Contribuir a la restauración del ecosistema      del altiplano Sur, para el establecimiento de una agricultura sostenible.
  • Ofrecer al consumidor de quinua, un alimento      de calidad cuya procedencia orgánica esté claramente garantizada.

POTENCIALIDADES

El Altiplano Sur (3660 a 4000 m.s.n.m.) tiene cierta potencialidad para la expansión de la producción de quinua tipo Real, sin embargo el cultivo es de alto riesgo principalmente por las limitaciones derivadas de los factores adversos del clima. En contraposición en los últimos años existe una tendencia de incremento permanente del precio, que en la actualidad se cotiza en $ 950 US la T.M. de quinua beneficiada.

Según cifras del Ministerio de Agricultura la exportación de quinua se ha incrementado en forma sostenida en los últimos años como se puede apreciar en el Cuadro 1.

Cuadro 1. Exportaciones de quinua de Bolivia en el periodo 1992 – 1998

 

Año

Cantidad, kg

Valor ($us)

1

1.992

502.612

586.432

2

1.993

538.312

710.070

3

1.994

1.170.764

1.440.906

4

1.995

1.509.525

1.613.046

5

1.996

1.722.204

1.863.058

6

1.997

1.786.181

2.185.868

7

1.998 (*)

816.667 (*)

1.095.233 (*)

(*) Las cifras corresponden al primer semestre de 1.998

FUENTE: Departamento de Estadísticas del MAGDR y Cámara de Exportadores La Paz.

Las cifras que se observan corresponden a la exportación de Bolivia de quinua Real orgánica grano beneficiado (perlado), los países destinatarios son Alemania, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Holanda, Perú y Suiza.

La cantidad de quinua exportada anualmente, tuvo un crecimiento permanente aunque en términos moderados, en 1997 la cantidad exportada representó el 19 % de la producción total del Altiplano Sur (9100 TM), lo que significa un esfuerzo notable de parte de los agricultores por producir quinua orgánica, además de la implementación de mecanismos de seguimiento para la evaluación y posterior certificación de las parcelas inscritas con este propósito.

PREPARACION DE SUELOS

La Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia (AOPEB, 1998), tiene dos normas respecto a la preparación de suelos. En la elección de las áreas de producción y habilitación de tierras para el cultivo de quinua ecológica (quinua orgánica), se deben considerar todos los factores de producción, en especial la adecuada humedad del suelo, nutrientes y prácticas de conservación de suelo.

Para la conservación del suelo, el cultivo se debe realizar en la planicie o serranía en forma adecuada impidiendo la erosión eólica e hídrica (franjas transversales, barreras vivas y cultivos de cobertura). Igualmente se debe aplicar el principio de labranza mínima o labranza tradicional en la preparación de tierras y de siembra para proteger la superficie contra la erosión y degradación.

Preparación de suelos en laderas

Desde épocas remotas se cultiva quinua en las laderas de serranías adyacentes al Salar de Uyuni, la preparación de suelos en estas condiciones siempre fue manual debido a la pendiente pronunciada, se utilizan todavía algunas herramientas nativas como la liukana, taquiza y últimamente palas y picotas.

Por ser muy laboriosa esta práctica, la superficie preparada por familia varia entre 0.4 a 1 ha, la remoción de suelos es poco profunda pero suficiente para acumular humedad y permitir el desarrollo del cultivo.

Preparación de suelos en planicie

La roturación de suelos en el altiplano sur desde hace tres décadas se realiza con el empleo del arado de discos, los suelos de esta zona se caracterizan por tener baja estabilidad de agregados y reducida fertilidad, el uso excesivo de maquinaria agrícola ocasionó la desestabilización de la cobertura del suelo, la degradación de los suelos y en consecuencia el abandono de estas áreas antes productoras de quinua. Cossio et al. (1994), estima que las pérdidas de suelo más graves se provocan con labranza de arado de disco accionado por tractor agrícola, alcanzan aproximadamente a 70 TM/ha/año.

La necesidad de recuperar la fertilidad de suelos y la exigencia del mercado de exportación sobre la producción de quinua orgánica, obligó a las organizaciones de productores de quinua, e instituciones de apoyo a probar nuevos equipos que puedan disminuir el efecto de la erosión de los suelos probando el arado de cincel y la Qhulliri. Los resultados demostraron que estos equipos disminuyen en 60 % los efectos de la erosión eólica, a pesar de presentar algunas ventajas, estos equipos no son todavía adoptados por los agricultores.

En la actualidad la roturación de suelos para producción orgánica, tiene la misma modalidad que para la producción convencional, es decir se utiliza el arado de disco, especialmente cuando hay necesidad de incorporar abono orgánico.

La experiencia de mínimo laboreo ó labranza mínima se tuvo en 1993 como consecuencia de una abundante nevada que se presentó en el mes de Agosto, lo que permitió contar con la humedad óptima en el momento de la siembra, por entonces se utilizó una sembradora mecánica (Satiri) en un suelo que había estado en descanso por dos años consecutivos, obteniéndose una cosecha similar a una producción normal.

ROTACION DE CULTIVOS

La quinua es un cultivo anual cuyo ciclo productivo tiene una duración desde mediados del mes de agosto que es el inicio de siembra hasta fines de mayo que es cuando se trilla, o sea representa algo de más de ocho meses. En las condiciones extremas de clima generalmente en el altiplano sur, es el único cultivo extensivo que tiene posibilidad cierta de ofrecer cosecha. Estas características de producción hacen de la quinua un monocultivo en toda la zona, aspecto que presenta algunas desventajas en la economía del productor, sin embargo es contrarrestado con algunas técnicas de manejo de suelos, que consisten en los descansos polianuales que era normal hace dos décadas, pero por presiones de demanda de producción de quinua las últimas gestiones, el descanso generalizado en la mayoría de las zonas quinueras, es el interanual. Estas prácticas de descanso pueden favorecer relativamente a la recuperación del suelo en las condiciones físicas y biológica de los suelos.

Terceros (1997) establece que en un periodo de 11 años se puede obtener 5 cosechas interanuales, después es necesario un descanso que puede variar de 2 años hasta 20 años. El mismo autor asevera, que la producción o el rendimiento de un cultivo de quinua además, de la influencia del tiempo de descanso, está en función de las características prístinas del suelo o de su estado anterior. Un suelo virgen habilitado para su producción, difiere en el número de cosechas que puede reportar y cuando sea sometido a descanso su recuperación también puede ser distinta, pero en general la recuperación es muy lenta.

La producción de quinua orgánica en comunidades asociadas a organizaciones de productores, está comprendida en el marco de este sistema de rotación de suelos, a veces este método funciona en concordancia a un sistema de rotación zonal que determina la comunidad, para combinar el cultivo de quinua con el pastoreo de llamas y ovinos, es decir algunas comunidades quinueras tienen hasta tres zonas distintas para el cultivo de quinua y durante una gestión agrícola solamente en una zona pueden cultivar todos los comunarios a la vez.

ANAPQUI que es el acrónimo de la Asociación Nacional de Productores de Quinua, está implementando una serie de mecanismos que obliga a los productores inscribir las parcelas destinadas a la producción orgánica, que generalmente pasa por lo menos dos años en etapa de transición, después de este plazo, recién pueden ser cultivadas, para producción ecológica. La producción en estas parcelas se conoce como quinua de transición (ANAPQUI, 1996).

ABONAMIENTO

En el Altiplano Sur, los suelos son generalmente arenosos, y en muchos casos son sobreexplotados y como consecuencia se puede observar tierras marginales, abandonadas, generando consecuencias negativas a la ecología de la zona. Desde principios de la década del 80 se promocionó la fertilización orgánica, sin embargo no hubo mucho interés de parte de los productores, porque en ese entonces los rendimientos de quinua eran relativamente altos, al paso del tiempo, los suelos sufrieron un empobrecimiento paulatino en toda la zona quinuera del Altiplano Sur, aspecto que ocasionó rendimientos bajos, que su cultivo es antieconómico para muchas familias campesinas.

Los abonos orgánicos como el estiercol y compost aplicados al suelo favorecen a las propiedades físicas, químicas y biológicas del mismo. La aplicación de estos abonos en los suelos del altiplano es de innegable importancia, constituyendo en una fuente de nutrientes disponibles para la planta a costos relativamente bajos. Las actividades de promoción para la incorporación de estiércol de parte las organizaciones de productores e instituciones ligadas al rubro hicieron posible una toma de conciencia de los agricultores sobre la necesidad e importancia del abonamiento con materia orgánica de las parcelas quinueras.

Sobre el abonamiento AOPEB (1998), indica: “Para conservar y mejorar la fertilidad del suelo, se recomienda la incorporación continua de abonos orgánicos, los abonos deben emplearse en el momento correcto para impedir la pérdida de nutrientes”. No se permiten abonos que no estén anunciados en sus normas.

Existen experiencias sobre incorporación de estiércol a las parcelas para producción de quinua orgánica, el efecto en estos suelos se expresa con un mejoramiento de la estructura de los mismos, disponibilidad de nutrientes y lo más importante coadyuva en la retención de la humedad del suelo, lo que facilita el desarrollo normal del cultivo. Muchos estudios del Programa Quinua del IBTA, sobre fertilización orgánica determinaron distintas fuentes de materia orgánica, las cantidades necesarias y la época apropiada para la aplicación de los mismos están siendo adoptados por los agricultores.

La incorporación de estiércol en la época de roturación de suelos varia entre 4 a 10 Tm/ha, conforme se trate de aplicación en el sistema de hoyos, surcos y voleo. Cuando se utiliza compost está determinado que incorporando 300 gr./ hoyo se utiliza hasta 2.1 Tm. /Ha. El uso de abono orgánico se puede calificar todavía de moderado, sin embargo la tendencia es al aumento paulatino, tanto para la producción orgánica, como para la producción convencional de quinua. También se han realizado pruebas de incorporación de abonos verdes con algunas especies como el tarwi, cebada y centeno, con un establecimiento de 3 meses se obtuvieron 1,5 Tm, 1.1Tm y 0.8 Tm de materia verde por hectárea respectivamente, sin embargo se ha podido observar una lenta descomposición de la materia orgánica.

SIEMBRA

La siembra de quinua para la producción orgánica se realiza en forma similar a la producción convencional, sin embargo tiene importancia utilizar semilla seleccionada de la gestión pasada, este material debe ser de una variedad o ecotipo definido, bastante homogéneo y el tamaño del grano grande con diámetro superior a los 2 mm. Los ecotipos comerciales más utilizados son Real Blanca, Pandela, Kello, Utusaya, Rosa Blanca, Thimza, Achachino, Mocko, y Mañiqueña.

La siembra manual se realiza en el método de hoyos a una distancia de 1 a 1.20 m entre hoyos, la siembra mecanizada con sembradoras como la “Satiri I” y otros prototipos en procesos de validación como el “Surco”, en ambos métodos se requiere entre 6 a 8 Kg. de semilla por hectárea.

CONTROL DE PLAGAS Y ENFERMEDADES

La AOPEB, recomienda el uso de variedades resistentes o tolerantes a plagas, enfermedades y a la competencia de hierbas invasoras. El manejo de cultivo frente a hierbas invasoras, enfermedades y plagas se realiza de acuerdo a las Normas Básicas establecidas, por esta Institución. El uso de pesticidas sintéticos está prohibido.

Una norma básica de AOPEB, indica que en una unidad de producción bien manejada, el problema de plagas y enfermedades debería haberse limitado a un problema de segundo nivel. Se espera, que con una buena rotación de cultivos, con asociaciones de especies y variedades con descanso de parcelas, con un abonamiento limitado, con un buen manejo del microclima, con la conservación de especies nativas, la creación de un ámbito favorable a la fauna benéfica y otras medidas preventivas, la incidencia de plagas y enfermedades se va a reducir a un mínimo.

Para cumplir esos enunciados se tiene que realizar una labor seria, de convencimiento a los productores sobre las ventajas de esta modalidad de producción, seguramente va a transcurrir bastante tiempo hasta que esas prácticas sean incorporadas al sistema de producción de quinua en el altiplano sur.

Las organizaciones de productores como ANAPQUI y CECAOT, fueron regulando en forma moderada la aplicación paulatina de estas normas a todos los productores que están involucrados en la producción de quinua orgánica. Es de conocimiento general que la fuente de contaminación medio ambiental en el altiplano fue el uso irracional de pesticidas en la producción de quinua.

La incidencia de plagas en el cultivo de quinua en esta zona, tiene importancia económica, porque puede causar pérdidas importantes en la producción, si el agricultor no toma medidas de precaución y control de estas plagas. Entre las principales plagas podemos mencionar al complejo de ticonas : (Agrotis sp., Copitarsia turbata Herrich & Schäffer, Spodoptera frugiperda (Serville) y Feltia experta Walker (Noctuidae: Lepidoptera), que atacan partes de tallo y hojas, en casos de ataques severos se pueden encontrar hasta 80 larvas por hoyo, con plantas totalmente defoliadas. La Kcona kcona (Eurysacca quinoae (Meyrick) (Gelechiidae: Lepidoptera)) es otra plaga clave del cultivo de la quinua que tiene su incidencia preferentemente en el período de cosecha, ataca particularmente a la panoja y puede destruir un cultivo en menos de una semana.

Los problemas del desequilibrio ecológico del Altiplano Sur causado por el uso excesivo de pesticidas y la introducción de la maquinaria agrícola, se pretende reducir con la explotación agrícola orientada a la producción ecológica, se está promocionando el uso de extractos naturales de Piretro (Chrysanthemum cinerariaefolium), Nim (Azadirachta indica), Muña (Minthostachys sp.), Uma tola (Parastrephia lucida), Ñacá tola (Baccharis incarum), Tabaco (Nicotiana tabacum) y otros.

En este campo y para evitar el uso de insecticidas sintéticos, ANAPQUI está implementando una asistencia técnica mediante promotores que realizan supervisión permanente de las parcelas con cultivo orgánico de quinua, lo más importante en esta experiencia es la capacitación de los agricultores en la preparación y uso de extractos naturales para el control de plagas, la asistencia técnica permanente y en muchos casos la dotación de los insumos.

Sin embargo este esfuerzo de los productores, no es suficiente por la magnitud y la incidencia de las plagas, se requiere la validación y difusión de las alternativas tecnológicas generadas recientemente para el manejo integrado de plagas. Existen estudios sobre control biológico de plagas, por ej. Aroni & Arequipa (1996) indican, que los extractos naturales en estudio (Muñas, Molle (Schinus molle), Chachakuma (Senecio graveolens), Uma tola y Ñaká tola) presentaron una eficiencia gradual en el control de las plagas de la quinua. El efecto residual de los extractos no permanece por tiempo prolongado en el cultivo de quinua por ser biodegradable, razón por la cual no tiene un comportamiento similar a un insecticida sintético. El momento propicio para la aplicación de los extractos naturales es cuando se presentan altas temperaturas en el día, estas condiciones parecen coadyuvar en el efecto de los extractos.

Aroni & Lucas (1996) estudió la eficiencia de entomopatógenos en el control de plagas claves de la quinua (Copitarsia sp., Feltia sp., Spodoptera sp. y Eurysacca quinoae), las aplicaciones fueron realizadas en dos épocas. La eficiencia de los entomopatógenos varia entre 45.39 % que corresponde al Baculovirus phthorimaea y 57.19 % de Bacillus thuringiensis. Saravia & Quispe (2000) asevera que la dosis de Baculovirus phthorimaea de 50 larvas infestadas en un litro de agua, presentó una eficiencia de 56.41 para el control biológico de Eurysacca quinoae, aumentando esta eficiencia en la medida que se incrementa la concentración de aspersiones.

Sanchez et al. (1995) menciona que un parasitoide de especie no determinada (Ichneumonidae: Hymenoptera) en forma natural es el que mejor control a Eurysacca quinoae (16.54 % para una generación de plaga), en cambio el parasitoide Microplitis sp. (Braconidae: Hymenoptera) es el que tuvo menor porcentaje de parasitismo (1,42 % para toda la generación de la plaga).

Diversas instituciones como COMPAC, IBTA y ANAPQUI realizaron pruebas de control etológico con trampas de luz, en el caso del Programa Quinua (1992 – 1994) con el propósito de efectuar estudios de dinámica poblacional de las principales plagas ha utilizado trampas de luz, observando eficiencia moderada para la captura de lepidopteros adultos, esta práctica puede coadyuvar a la disminución de ataque plagas de la quinua siempre y cuando se realicen campañas comunales responsables y por tiempos determinados.

RIEGO

Las precipitaciones pluviales en el Altiplano Sur de Bolivia oscilan entre 150 a 250 mm/año y muy concentradas en los meses de enero, febrero y marzo, la preparación oportuna de suelos en hoyos, tiene el propósito de acumular humedad con este nivel de precipitación, por tal razón un 97 % de cultivo es a secano. Respecto a la experiencia de riego en el cultivo de la quinua, solamente se puede mencionar la realizada en comunidades que tienen el privilegio de contar con fuentes de agua, que les ha permitido la construcción de sistemas de riego para cultivar quinua en superficies relativamente extensas.

El riego por inundación, se ejecuta a partir de los primeros días de Julio hasta fines de Septiembre, después del riego de cada parcela, se deposita estiércol al voleo en una cantidad de 10 Tm./ha, para incorporar posteriormente esta materia orgánica con el empleo de un arado de disco. Esta labor un mes antes de la siembra es favorable para el desarrollo de las plantas, lográndose rendimientos superiores en un 80 % al cultivo en condiciones de secano.

El riego por surcos también se practica con la finalidad de aprovechar en forma optima el agua de riego, también en este caso se puede incorporar estiércol en una cantidad de 4 Tm./ha.

LABORES CULTURALES

En la siembra manual se deposita alrededor de 80 a 140 granos por hoyo, si consideramos una condición optima de humedad la germinación es superior al 80 %, lo que significa que habrá una emergencia de muchas plántulas, que sin embargo desde el principio serán atacadas por lagartijas, pájaros y roedores, además afectadas por la fuerte insolación existente en el ecosistema zonal. Para proteger las plantas en esta etapa se procede con el “phisnado” ó sombreado con paja, tara tara y otras tholas.

El deshierbe a veces suele ser necesario, pero en general no hay mucha incidencia de malezas si hubo una preparación adecuada de suelos. Por diversos factores favorables el número de plantas por hoyo puede ser numerosas, para obtener buenos rendimientos es necesario realizar raleos oportunos para permitir el desarrollo de no más de 4 plantas por hoyo. Como una de las labores culturales que se incluyen para la producción orgánica de quinua podemos indicar el uso de estiércol fresco como repelente al ataque de liebres en el período posemergencia,

COSECHA Y POSCOSECHA

La demanda de la quinua en el mercado de exportación tiene exigencias respecto a la calidad del grano muy ligado a la pureza, referencia a un producto sin piedrecillas ni otras impurezas. En muchos casos de parte de los compradores en el mercado internacional, hubo castigos en el precio del grano exportado por haberse encontrado piedrecillas en el producto, esto ha causado en más de una ocasión dificultades económicas especialmente entre los exportadores.

Las organizaciones de productores y empresas dedicadas a la exportación de quinua actualmente tienen muchas dificultades en el procesamiento y beneficiado de los granos, porque requieren de técnicas especiales para separar especialmente las piedrecillas, en muchos casos se ha recurrido al trabajo manual para la limpieza de los granos. Esto naturalmente eleva los costos de producción, disminuyendo significativamente las ganancias. Para contribuir a solucionar los problemas de incorporación de impurezas en el grano de quinua y otras relacionadas con la conservación de suelos, las instituciones y organizaciones de productores han estado promocionando y difundiendo técnicas mejoradas de cosecha y poscosecha.

Corte

Esta labor se ejecuta cuando las plantas han alcanzado su madurez fisiológica, lo cual se puede apreciar por la dureza característica de los granos y el aspecto general de la planta que se torna de un color amarillento o púrpura de acuerdo a la variedad. En este estado se cortan con hoz, los tallos de las plantas a una altura conveniente que permita aprovechar todas las ramificaciones donde existen panojas. Esta misma operación se puede realizar con segadoras mecánicas, en el manejo intervienen dos operadores, el primero sostiene desde su base todas las plantas del hoyo y el segundo realiza el corte con el mencionado equipo.

Emparve

Es la labor que continua al corte, generalmente se efectúa el mismo día, consiste en formar montones, con las panojas ordenadas a un solo lado y sobre polietileno. Otra forma de emparve es la de arcos, donde se cruzan las plantas en forma de x, disponiendo las panojas hacia arriba y apoyadas en una base de tholas, que se planta al inicio del arco. Esta práctica permite el secado del grano desde un 25 %, hasta un 10 % de humedad para facilitar la trilla.

Trilla

La trilla se realiza cuando los granos están secos y con una humedad que fluctúa entre 10 a 13 %. En la trilla mejorada se utilizan lonas, que son extendidas en superficies planas, donde se colocan las parvas en forma ordenada con las panojas en sentido interno y paralelas, para que el tractor o vehículo pesado haga las pasadas necesarias hasta desprender el grano de los perigonios, las labores de venteo y limpieza correspondiente se realiza en forma manual.

Con las trilladoras estacionarias (Vencedora, Alvan Blach y Cifema) se requieren entre 3 a 5 operarios para la trilla, tres que provean y trasladen las parvas de quinua hasta la máquina, otro que realice la alimentación depositando las plantas a la tolva y un cuarto que reciba la quinua trillada en bolsas, estas máquinas pueden tener rendimientos de hasta 10 qq la hora. Con el propósito de obtener granos limpios y sin impurezas se están promocionando prácticas de trilla directa, cuando los granos tienen una humedad del 13 % se cortan y trillan el mismo día, obteniendo grano de buena calidad, aunque pueden presentar algunas dificultades de grano no trillado, pero que no pasa del 6 % del total cosechado.

Almacenamiento

El almacenamiento de la quinua orgánica es muy favorecido por las condiciones climáticas del altiplano, que permite la conservación de los granos, los mismos son almacenados en bolsas de 50 Kg., apilados en ambientes donde se protege del ataque de los roedores. En los dos últimos años a traves de FAO se ha estado promocionando el uso de silos metálicos de diferentes capacidades, con resultados satisfactorios.

COMENTARIO FINAL

En el Altiplano Sur, la producción de quinua convencional es fruto de una vasta experiencia. Sin embargo la producción orgánica de quinua, es un desafío para productores y técnicos, por la enorme complejidad de esta actividad, en una zona con características climáticas adversas el desarrollo normal de la agricultura en general. La quinua Real, una especie excepcional se desarrolla en esas condiciones, y su cultivo representa un medio de sustento para miles de familias campesinas. La calidad nutritiva del grano de quinua debe ser aprovechada por toda la humanidad, por eso es importante aumentar su producción sin afectar el ecosistema que heredarán nuestras futuras generaciones.

CAPITULO V : PLAGAS Y ENFERMEDADES

RENE ORTIZ, SOLVEIG DANIELSEN, TERESA. AMES, ANDRES CASTRO

INTRODUCCION

La quinua es un cultivo muy importante en la evolución socio económica del poblador andino, su rendimiento esta determinado por características intrínsecas hereditarias y modificadas por una gran variedad de agentes extrínsecos ambientales, por ello, los factores de resistencia ambiental biotica (fitopestes) y abiótica (sequía, heladas y otros) influyen adversamente en la producción y productividad de la quinua.

El problema de plagas y enfermedades en el bioma andino es latente, se acentúa más, por el uso desmesurado e irracional de pesticidas orgánicos que alteran el equilibrio ecológico con secuelas muy negativas a la sociedad y el medio ambiente.

Las fitopéstes en quinua son las plagas (insectos, nematodos, pájaros y roedores) y enfermedades (hongos, bacterias y virus), estos, ocasionan pérdidas directas e indirectas. Estimar las pérdidas es difícil y compleja, sin embargo, la información es muy importante para orientar mejor una política de asistencia técnica en protección vegetal.

INSECTOS PLAGA

Durante el ciclo vegetativo de la quinua se registra de 15 (Bravo y Delgado, 1992) a 18 (Alata, 1973; Ortíz, 1997) hasta 22 (Zanabria y Banegas, 1997) insectos fitófagos, estos, ocasionan daños en forma directa cortando plantas tiernas, másticando y defoliando hojas, picando-raspando y succionando la savia vegetal, minando hojas y barrenando tallos, destruyendo panojas y granos (Ortíz y Zanabria, 1979) e indirectamente viabilizan infecciones secundarias por microorganismos patógenos.

Considerando la relación fluctuación población, grado de infestación y el perjuicio económico que causan los insectos fitófagos, en quinua se registran tres categorías de insectos plaga: clave, ocasional y potenciales (Cuadro 1).

Eurysacca quinoae Povolny (LEPIDOPTERA: GELECHIIDAE)

En la zona andina de Sudamérica, varias especies de Eurysacca (E. media Povolni, E. melanocampta Meyrick y E. quinoae Povolny) se encuentran asociadas a la quinua. Investigaciones recientes evidencian que q’hona q’hona o q’haq’ho kuru corresponden a E. quinoae Povolny (Rasmussen et al, 2000). Especie fitófaga plaga clave, año tras año por su comportamiento trófico, densidad de población, distribución espacial y persistencia ocasionan daños de importancia económica.

Cuadro 1. Categorías de insectos plaga en quinua Chenopodium quinoa Willd.

Nombres científicos/Nombres   comunes

Categorías

01

02

03

04

05

06

07

08

09

10

11

12

13

14

15

16

17

18

Eurysacca quinoae Povolny

“q´hona q’hona”

“q’haq’ho kuru”

Copitarsia turbata H.S.

“panojero”

Epicauta spp.

“padre kuru”

“chhallu chhallu”

Epitrix sp.

“piki piki”

pulguilla   saltona”

Frankliniella tuberosi Moulton

“llawa”

“kondorillo”

Myzus persicae (Sulzer)

“q!homer usa”

Macrosiphum euphorbiae (Thomas)

“q!homer usa”

Liriomyza huidobrensis Blanch.

“mosca minadora”

Agrotis sp.

“silwi kuru”

Feltia sp.

“tikuchi”

Meloe sp.

“uchu kuru”

“llama llama kuru”

Borogonalia sp.

“cigarritas”

Bergallia sp.

“cigarritas”

Paratanus sp.

“cigarritas”

Perizoma sordescens Dognin

“medidores”

“kuarta kuarta”

Pachyzancla sp.

“polilla de quinua”

Pilobalia sp

“charka charka”

Hymenia sp.

“polilla de quinua”

Clave

Ocasional

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Potencial

Al estado larval se denomina “q’hona q’hona” o “q’haq’o kuru”, por su hábito alimentario es oligofaga, ataca chenopodáceas cultivadas (Chenopodium quinoa Willd., C. pallidicaule Aellen), silvestres o “ayaras” (Chenopodium sp.) y Amarantáceas (Amaranthus caudatus L.), ocasionalmente, se registra en papa minando y pegando hojas terminales.

El nombre común en quechua significa “moledor” o “gusano frotador”, las larvas de la segunda generación se alimentan de granos pastosos y maduros, ocasionando, polvo blanco al pie de la planta producto de la destrucción de granos.

MORFOLOGIA.

Los adultos son polillas de color gris pardusco a amarillo pajizo y cuerpo cubierto con abundante escamás. Cabeza pequeña, pieza bucal tipo sifón con palpos labiales bien desarrollados curvados hacia adelante y arriba, antenas filiformes largas que sobrepasan la mitad de la longitud del cuerpo (Ortíz y Zanabria, l979); alas anteriores alargadas con manchas negruscas en la región vannal, alas posteriores triangulares de color pajizo (Ortíz, 1976). Tamaño aproximadamente 9 mm de longitud y con expansión alar de 15 a 16 mm (Ortíz y Zanabria, l979).

Huevos, epifitas y pequeñas, miden de 0.4 a 0.5 mm de longitud, forma ovoide con superficie liza y color blanco cremoso a blanco cenizo.

Larvas eruciformes, las recién eclosionadas son diminutas de color blanco cremoso con la capsula cefálica café y mide 0.8 mm de longitud, las adultas con colores variables de amarillo verdoso a marrón claro oscuro, con manchas difusas marrón oscuro a rosado dispuestas en la región dorsal semejándose a bandas o venaciones lineales, miden de l0 a l2 mm de longitud. Pupas obtecta, forma elíptica de color marrón claro a bruno y mide de 6 a 8 mm de longitud.

BIOLOGIA.

Insectos holometábolos (Fig. 1), adultos con una longevidad de 30 a 35 días, preoviposición y oviposición con 10.5 a l8.4 días respectivamente (Quispe, 1979), incubación de 7 a l2 días, período larval 36 días (Ortíz, l976) con cuatro estadíos, período prepupal y pupal 35 días.

El ciclo vital varía de 75 días (Ortíz y Zanabria , l976) a 83 días (Zanabria y Banegas, 1997) con dos generaciones traslapadas por ciclo estacional.

_____ Adultos (preoviposición, oviposición y postoviposición), generación 1 y 2

- – - – Larvas generación 1 y 2

……. Pupas generación 1y 2

Generalmente, durante una generación el cuadro de vida de E. quinoae en sus diferentes estados de desarrollo no es constante, esta gobernada por características intrínsecas inherentes a la especie y características del medio físico, en este último, el clima como factor densidad-independiente (limitativo o favorable) tiene acción directa sobre la modificación del tiempo en que se suceden los ciclos de vida, crecimiento y desarrollo, reproducción y longevidad.

ETOLOGIA.

Las polillas son crepusculares y nocturnas, durante el día permanecen ocultas en grietas del suelo, debajo de terrones y en partes oscuras de la planta, cuando son perturbadas realizan vuelos cortos y bruscos.

Los huevos, son depositados en grupos de 30 a 40 y raramente aislados sobre inflorescencias, envés de hojas tiernas y brotes. Las larvas eclosionadas minan el parénquima de las hojas o destruyen el ovario de las flores y granos lechosos.

Los diferentes estadios larvales son activos, usando finos hilos de seda pueden migrar hacia el suelo y luego a plantas vecinas, cuando son molestadas mueven la parte caudal del abdomen. Los estadios IV y V , en las inflorescencias forman estuches sedosos blanco sucio pegajosos donde permanecen la mayor parte del día.

Empupan al pie de las plantas a una profundidad de 2.5 cm. Larvas de segunda generación, ocasionalmente empupan en panojas de plantas con madurez fisiológica o en parvas.

DINAMICA POBLACIONAL

En agroecosistemás de quinua las poblaciones de adultos y larvas de q!hona q!hona no es constante, desde la preparación del suelo hasta la cosecha ocurren altas y bajas densidades de poblaciones. La población de polillas es variable y descendente (Fig.3), la primera generación (setiembre a noviembre) es más numerosa en relación a las de la segunda generación (Diciembre a Enero), aparentemente, los factores climáticos y edáficos influyen satisfactoriamente en la eclosión de pupas invernantes de la segunda generación, en cambio, la eclosión de adultos de la segunda generación son condicionadas adversamente por la alta humedad del suelo.

Sin embargo, los parámetros de población vinculados con cambios en la abundancia dependen de la interrelación natalidad, mortalidad, inmigración y emigración (Krebs, 1985) de la polilla durante el ciclo fenológico del cultivo.

La densidad larval durante el desarrollo del cultivo es heterogénea y ascendiente (Fig.3), la primera generación es menor en oposición a la segunda generación, es decir, los factores densidad dependiente (predatores y parasitoides) son eficientes y casi nula durante la segunda generación traslapada respectivamente, por consiguiente, la interacción hospedero-parasitoide y predator-presa evidencia una respuesta funcional y numérica irregular en los índices de sobrevivencia de q’hona q’hona al estado larval.

La dinámica de población, esta determinada por la resistencia ambiental (Huffaker y Messenger, 1985) biótica (predatores y parasitoides) y abiótica (clíma y suelo). Las fuerzas bióticas y abióticas interactúan en forma compleja, sin embargo, el clima tiene influencia directa (ciclo de vida, reproducción, desarrollo, fecundidad y longevidad) e indirecta (abundancia y escasez de alimentos) en la tabla de vida de E. quinoae.

PERJUICIO ECONOMICO

El efecto nocivo de q’hona q’hona se expresa en dos niveles: daño larval sobre la planta y perjuicio larval a la planta. En el daño larval, la capacidad productiva de la planta se reduce. Las larvas de la primera generación minan y se alimentan del parénquima de las hojas, pegan hojas y brotes tiernos, destruyen inflorescencias en formación, en cambio, las larvas de la segunda generación destruyen inflorescencias formadas, granos lechosos, pastosos y maduros (Foto1). Esta última generación alcanza una tasa de crecimiento porcentual (r%) de 30 a 35 (Ortíz, 1993), habiéndose registrado más de 200 larvas en una planta.

El perjuicio larval, se expresa en términos de pérdida en rendimiento del grano, aunque, el daño no siempre implica perjuicio a la planta. E. quinoae durante la cosecha, disminuye los rendimientos en calidad y cantidad del grano de 40 % (Quispe, 1976) a 50 % (Ortíz, l998).

Medir las pérdidas es complicado, generalmente se fundamenta en apreciaciones por expertos y métodos experimentales, este último, se sustenta comparando rendimientos de plantas protegidas con plantas artificialmente infestadas, conducentes en determinar Umbral de Daño Económico (UDE) y Nivel de Daño Económico (NDE).

TECNICAS DE CONTROL.

La reducción de las densidades de población de E. quinoae, requiere la integración de varios métodos de control compatibles con el equilibrio ecológico del agroecosistema quinua, estructurado básicamente en el control cultural (Bravo, l992) y complementados con el control biológico natural, sin embargo, si los Umbrales y Niveles de Daño Económico ameritan se puede recurrir al control químico.

• CONTROL CULTURAL. Las prácticas agronómicas previenen infestaciones de q’hona q’hona, responden a una planificación de manejo del cultivo. La secuencia es:

-Preparar el suelo con una buena aradura y mullido, para destruir pupas invernantes.

-Eliminación de plantas hospederas alternantes, como solanaceas (k!ipa papa) y Chenopodaceas remanentes (ayaras) de la campaña anterior.

-Desáhijes oportunos, para evitar microclimás benignos y favorecer la gradación de poblaciones dañinas.

• CONTROL BIOLOGICO. En la naturaleza la dinámica poblacional de E. quinoae larval es limitada por la resistencia ambiental biótica (controladores bilógicos), los predatores y parasitóides actúan como factores densidad-dependiente y constituyen una fase del control natural.

Los parasitóides registrados son: Copidosoma koehleri Blanchard (Chambi, 1972), C. gelechiae Rav. (Mamani, 1980; Delgado, 1989), Dolichostoma sp. (Mamani, 1980), Diadegma sp. Deleboea sp., Meteorus sp., Microplitis sp. y Phytomyptera sp. (Delgado, 1989). Los insectos benéficos C. gelechiae y C. koehleri registran niveles de infestación de 56% y 2l % (Delgado, 1989; Mamani, 1980) respectivamente.

Copidosoma, visualiza un futuro muy importante para implementar un control biológico aplicado, sin embargo, en forma generalizada el grado de infestación de parasitóides en la sobrevivencia de E. quinoae larval es de nula a ligera (Ortíz, 1998), aparentemente, durante la interacción hospedero-parasitoide la respuesta funcional y numérica no es eficiente, además, los parasitóides son más vulnerables al clima y a insecticidas que los insectos hospederos (Huffaker y Messenger, l985).

En campos de quinua se observa especies de coccinélidos, carábidos y otros de hábitos predatores, por ello, estos deben considerarse como especies de engranaje en el balance del complejo de enemigos naturales de insectos plaga (Doutt y DeBach, 1985) en quinua.

Bravo y Mamani (1992) registran en agroecosistemás de papa y quinua los predatores: Homaeotarsus sp. (Coleóptera: Staphilinidae), Bemdidium quadrimaculatum, Stenolophus plebejus Dej., Chlaenius sp., Ch. Sericeus Forst., Amara sp. y Pterostichus sp. (Coleóptera: Carabidae). En cambio, Ortíz, (l993) evidencia los siguientes predatores: Erax sp. (Díptera: Asilidae), Eriopis sp y Cycloneda sp (Coleóptera: Coccinellidae), Stenolophus sp. y Harpalus sp (Coleóptera: Carabidae).

La fluctuación poblacional de predatores es variable en las diferentes fases fenológicas de quinua, son abundantes Harpalus sp., Stenolophus sp., Eriopis sp. y Cycloneda sp. (Ortíz, 1995). Experimentalmente Galerita sp. muestra mayor capacidad de predación sobre huevos y larva I de polillas con 4.5 y 2.l presas/día respectivamente.

• CONTROL QUIMICO. Si en forma natural los factores de mortalidad densidad – independiente y densidad – dependiente, mantienen por tiempo prolongado la densidad promedia de equilibrio de E. quinoae larval en niveles sin importancia económica, no es necesario usar insecticidas, para ello, es importante establecer el Umbral de Daño Económico (UDE).

Determinar el UDE es muy complejo, en el pasado fue una concepción más teórica que real, sin embargo, es necesario para implementar el control químico como integrante del manejo armónico de insectos plaga en quinua. El uso selectivo de insecticidas debe ser racional y específica cuando el UDE es de cinco (Blanco,1994) a seis larvas por panoja.

Copitarsia turbata H.S. (LEPIDOPTERA: NOCTUIDAE)

Al estado larval es fitófaga y de población fluctuante, solo es perjudicial en ciertas campañas agrícolas, mientras que en otros años no ocasiona daños. El incremento de la población esta asociada con variaciones de la resistencia ambiental abiótica, biótica y otros factores.

Comúnmente se denomina “panojero” o “gusano ejercito”, sin embargo estos nombres varían , ello, relacionado a su hábito alimentario y comportamiento migratorio. Especie cosmopolita y polífaga, infesta Chenopodaceas (Chenopodium quinoa; C. pallidicaule), Solanaceas (Solanum curtilobum, S. tuberosum y S.juzepczukii), Leguminosas (Vicia faba L. Lupinus mutabilis Sweet) y Amarantaceas (Amarantus caudatus L.).

MORFOLOGIA.

Adultos son microlepidopteros de color castaño claro a castaño grisaceo y cuerpo cubierto con escamás. Cabeza relativamente pequeña, aparato bucal con palpos labiales pronunciados, antenas filiformes y no sobrepasan la longitud del cuerpo; alas anteriores con maculación especial, donde, la mancha orbicular circular castaño claro lleva un pequeño punto central y la mancha reniforme castaño oscuro con bordes castaño claro (Calderón, 1991) es muy peculiar; alas posteriores hialinas con mancha discal pequeña y venación oscuras. Expansión alar de 38 a 40 mm

Huevos epífitas o edáficas, pequeñas y de forma esférica algo aplanado con finas estrias longitudinales, miden de 0.5 a 0.6 mm de diámetro, color blanco a blanco perlado.

Larvas eruciformes de cuerpo alargado y cilíndrico, coloración variable de gris claro oscuro a verde claro o azul oscuro, región pleural y sternal blanco sucio amarillento a amarillo o marrón negruzco, tamaño de larvas adultas de 38 a 40 mm de longitud. Pupas optectas o momificadas, miden de 22 a 23 mm de longitud, color marrón rojizo a marrón oscuro.

BIOLOGIA.

Insectos con metamorfosis completa (Fig.4), longevidad de imagos varía de 35 a 40 días, preoviposición y oviposición de 15 a 16 días respectivamente, incubación de 8 a 16 días, estado larval abarca de 45 a 50 días con seis estadios, período prepupal y pupal 40 días.Ciclo vital es de 90 a 100 días con dos generaciones por ciclo estacional.

El cuadro de vida de C. turbata, es condicionado adversa o positivamente por el complejo resistencia ambiental densidad dependiente y densidad independiente, por cuya razón, la duración del ciclo de vida es variable.

ETOLOGIA.

Son polillas de hábitos nocturnos, los huevos son depositados en másas pequeñas o aisladamente sobre las hojas (envés), tallos de plantas tiernas y suelo o pie de plantas tiernas. La capacidad de oviposición varía de 450 a 500 huevos. Las larvas eclosionadas son gregarias y sobreviven entre ellos por canibalismo. Los estadios IV, V y VI son migratorias y polífagas voraces. En quinua, son cortadoras de plantas tiernas, defoliadores (Foto2) y destructor de panojas. Empupan en el suelo al pie de la planta a 5 cm de profundidad.

DINAMICA POBLACIONAL.

La población de polillas es constante cada año, en cambio, la erupción larval es variable (Foto3) en las diferentes campañas agrícolas, por ello, si la relación fluctuación de población y grado de infestación larval de C. turbata evidencia condición de plaga ocasional puede causar perjuicio económico al cultivo.

Los mecanismos de erupción larval a nivel de daño económico no están bien determinadas, aparentemente, los factores de resistencia ambiental en ciertas campañas agrícolas actúan en forma inversa a los factores de densidad dependiente y densidad independiente.

Además, los veranillos o sequías condicionan un preferendum ecológico satisfactorio, con ello, la temperatura influye favorablemente en las distribución, velocidad de desarrollo, ritmo de metabolismo, crecimiento y comportamiento sobre C. turbata al estado larval.

PERJUICIO ECONOMICO.

Cuando las características de plaga es intermitente solo durante ciertas campañas agrícolas, el efecto perjudicial del “panojero” larval se evidencia sobre la capacidad reproductiva de la planta y se expresa en pérdidas de rendimiento. Ortíz (1991), determina que en cosecha ocasiona daños de 32 %.

TECNICAS DE CONTROL.

El control integrado como fundamento ecológico, se estructura en el efecto de la resistencia ambiental sobre el complejo de fitopestes del agroecosistema, en quinua, este método de control debe complementarse con el manejo satisfactorio de las prácticas agronómicas del cultivo y el uso selectivo de insecticidas.

¨ CONTROL CULTURAL. Preparar el suelo con buena aradura y mullido, para destruir cámaras pupales, enterrándolos profundamente e imposibilitar la emergencia de adultos o exponiéndolos al frío, desecación y a la acción de enemigos naturales (aves predatores silvestres).

¨ CONTROL ETOLOGICO. Las polillas por su hábito nocturno, pueden capturarse usando trampas de luz como detección o control directo, con ello, reducir el potencial biótico y la gradación larval a nivel sin importancia económico durante la campaña agrícola.

¨ CONTROL MECANICO. Revisar periódica y oportunamente las plantas, si la infestación es baja, recoger manualmente las larvas para destruirlas posteriormente.

¨ CONTROL BIOLOGICO. En agroecosistemás de quinua se ha observado que

¨ Calosoma sp (Coleoptera: Carabidae) son predatores importantes (Ortiz y Zanabria, 1979) de primeros estadíos larvales (I, II) del panojero. Además, disminuyen la densidad poblacional Gonia sp, Stomatomyia sp y Winthemia sp (Diptera: Tachinidae). Se desconoce controladores biológicos (predatores y parasitoides) para huevos, sin embargo, la fauna benéfica en quinua es bastante grande en las diferentes zonas ecológicas del Perú.

¨ CONTROL QUIMICO. Experimentalmente el Umbral de Daño Económico (UDE) para C. turbata larval no esta determinado, sin embargo, si el control natural es no es eficiente, en infestaciones de tres larvas por panoja (Ortíz, 1993), usar insecticidas de contacto y bajo poder residual en forma focal o desmanche.

Las larvas maduras tienen gran capacidad de infestación y migración de un cultivo a otro, por ello, es recomendable proteger los cultivos no infestados con barreras o zanjas marginales que contengan insecticidas formulados en polvo.

INSECTOS PLAGAS POTENCIALES

Son especies fitófagas persistentes en poblaciones muy bajas, normalmente son desapercibidos y no causan daños al cultivo, sin embargo, si el agroecosistema es perturbado se puede provocar resurgencia de insectos a niveles de plagas. Las densidades bajas son condicionadas por el efecto satisfactorio del control natural.

El Cuadro 2, registra la taxonomía de insectos plaga potenciales en quinua, estos artrópodos, están agrupadas en cinco órdenes: Coleoptera (tres familias), Thysanoptera (una familia), Homoptera (dos familias), Diptera (una familia) y Lepidoptera (tres familias).

El Cuadro 3, evidencia datos relacionados a la bioecología de insectos plaga potenciales en quinua, estos tienen metamorfosis variada, por su hábito alimentario son polífagas y pocos son oligófagas, en cambio, son dañinas al estado adulto, larval o ninfal.

El Cuadro 4, muestra la importancia económica de insectos plaga potenciales en quinua, los órganos dañados son la parte aérea de la planta, por ello, son defoliadores, perforadores, raspadores chupadores, picadores chupadores y cortadores de plantas tiernas.

Los métodos de control deben sustentarse con aquellos que permitan mantener el equilibrio ecológico del agroecosistema, por cuya razón , las técnicas de control recomendadas para “q’hona q’hona” y “panojero” son compatibles para disminuir población de insectos plaga potenciales en quinua.

ENFERMEDADES

En los últimos años, se ha incrementado considerablemente el area cultivada con quinua en Sudamérica, Norteamérica y Europa. Simultáneamente, las enfermedades que atacan a este cultivo van cobrando mayor importancia; sin embargo, son escasos los estudios integrales sobre identificación, distribución y caracterización de las enfermedades, plantas hospedantes, etiología, ciclo de vida y epidemiología de los patógenos, mecanismos de resistencia y estrategias de prevención o de control. Desde que se publicara el libro ‘Quinua y Kiwicha’ en 1979 (Tapia et al., 1979) donde se describen algunas enfermedades de esta planta, existe muy poca información sobre investigaciones referidas en este sentido.

La quinua es infectada por diversos patógenos (virus, bacterias, oomicetos y hongos) (Alandia et al., 1979; Salas, 1986; Otazú, 1995; Ames y Danielsen, 1999; Mujica et al., 1999; Danielsen et al., in prensa). Las enfermedades se clasifican en: enfermedades del follaje, enfermedades del tallo y enfermedades de la raíz. El Cuadro 5 muestra en forma resumida las enfermedades menores encontradas en las zonas donde tradicionalmente se siembra quinua. Hasta ahora, estas enfermedades no son de mayor significado económico, sin embargo, su potencial puede aumentar con la introducción del cultivo en áreas fuera de las regiones tradicionales de producción. Por el momento el mildiú es la enfermedad más importante de la quinua y la que mayores daños causa a la planta (en infecciones severas el cultivo puede sufrir una reducción considerable); por esta razón se ha hecho una descripción detallada de esta enfermedad donde además se incluyen métodos y resultados de investigaciones recientes (Danielsen y Ames, 2000)

MILDIU.

AGENTE CAUSAL.

Peronospora farinosa (Fr.) Fr. (sin. P. effusa) es el agente causal de mildiu de la quinua (Waterhouse, 1973; Yerkes y Shaw, 1959). P. farinosa es un parásito obligado (biotrófico), miembro de Peronosporales (Oomicetos).

IMPORTANCIA Y DISTRIBUCION.

La enfermedad ataca a hojas, ramás, tallos e inflorecencias o panojas, infecta durante cualquier estado fenológico del cultivo. Los daños son mayores en plantas jóvenes (ramificación a panojamiento), provoca defoliación, afectando el normal desarrollo y fructificación de la quinua.

Danielsen et al. (2000a) encontraron que el mildiu bajo condiciones de alta presión de enfermedad reduce los rendimientos de 33 a 58% en varios cultivares de quinua: Utusaya, LP-4B, La Molina 89, Blanca de Juli, Kancolla, Jujuy, Amarilla de Maranganí e Ingapirca. Utusaya, cultivar de los salares bolivianos, fue el más afectado con una pérdida de 99%.

Generalmente, las condiciones ambientales con alta humedad favorecen el desarrollo del mildiu. La enfermedad se presenta en la mayoría de los lugares donde se cultiva la quinua, ello, por la gran diversidad genética del patógeno (Danielsen et al., 2000b) y su amplio rango de adaptabilidad. Esta enfermedad se halla distribuida en todos los lugares o países donde se cultiva quinua, Sudamérica, Norteamérica y Europa.

PLANTAS HOSPEDANTES.

P. farinosa es un patógeno altamente especializado. Ni bajo condiciones naturales o pruebas de inoculación artificial de P. farinosa aislada de quinua, se ha encontrado infección sobre kañiwa (Chenopodium pallidicaule), espinaca (Spinaca oleracea) o remolacha (Beta vulgaris) u otros chenopodiaceas (Alandia et al., 1979; Byford, 1967).

SINTOMAS.

La sintomatología varía en las diferentes variedades, fases fenológicas de desarrollo y órgano infectado de la planta. Generalmente, la enfermedad se inicia en las hojas inferiores, propagándose hacia las hojas superiores.

En la cara superior se observa manchas amarillas pálidas (cloróticas) o rojizas de tamaño y forma variable. En la cara inferior (Foto 5) se ve una pelusilla de color plomo o gris violaceo (esporángio y esporangióforos). Los síntomás van aumentando en tamaño y número sucesivamente.

En algunos casos las lesiones están bien localizadas y definidas, sin embargo, en otros las lesiones son muy tenues y amplias, en ambos casos pueden cubrir la totalidad del área foliar. Ocasionan alteraciones fisiológicas, disminuyendo severamente el fotosíntesis. En infecciones graves llega a necrotizar toda la hoja o área afectada de la planta y produce defoliación generalizada (Danielsen et al., 2000a).

Cuando las variedades son suceptibles y el ataque es severo, se observa una distorsión de los tejidos afectados y las hojas muestran depresiones pronunciadas semejándose a ampollas pálidas o coloreadas. En otros casos, las infecciones del patógeno adoptan una característica de tipo sistémico, capaz de llevar a una confusión por ataque de virus, las plantas se quedan amarillentas y con enanismo pronunciado. Esta sintomatología se expresa cuando la infección del patógeno se inicia por medio de oosporas al momento de la germinación de la semilla (Alandía et al., 1979).

Los ataques intensos al follaje se reflejan en las panojas, las mismas se caracterizan por una coloración oscura, viabilizando que los granos de quinua se conviertan en portadores de oosporas y producen plantas enfermas en la siguiente campaña agrícola. En los tallos y ramas secundarias las manchas son menos pronunciadas que en las hojas.

EVALUACION DE LA ENFERMEDAD.

Evaluar una enfermedad en campo es complicado y depende de la persona, metodología, época e instrumentos (escalas) de evaluación. Danielsen y Ames (2000) aconseja, determinar el porcentaje del área foliar afectado en hojas individuales y no en plantas enteras. Se mide la severidad en 3 hojas por planta, una de cada tercio escogidas a azar, según una escala de 0% hasta 100% (Fig. 5), y luego se calcula el promedio de las 3 hojas para obtener el valor de la planta. El valor mínimo que indica presencia de enfermedad es 1%. Con un mínimo de 3 evaluaciones los valores de severidad se pueden usar para calcular el AUDPC (área bajo la curva de progreso de la enfermedad), parámetro usado para comparar resistencia/suceptibilidad y comportamiento de diferentes cultivares bajo diferentes ambientes climáticos.

CICLO DE LA ENFERMEDAD.

El ciclo de vida de P. farinosa (Fig. 6) y su relación con el desarrollo del mildiu, es registrada sobre la quinua para condiciones del Altiplano Peruano-Boliviano (Alandía et al., 1979).

Generalmente, los signos iniciales del mildiu se evidencian a fines de la primavera en plantas que crecen en ambientes húmedos. Las hojas basales presentan manchas cloróticas o amarilla-pálidas, las cuales, aumentan en tamaño y número conforme aumenta la humedad del medio ambiente, por cuya razón, al aumentar la humedad atmosférica la enfermedad se desarrolla rápidamente en el haz y enves de las hojas. En el enves los síntomás iniciales se convierten en manchas cloróticas sobre la cual se ubica las estructuras vegetativas y de fructificación del patógeno (esporangios y esporangioforos), a partir de estas, la enfermedad es diseminado en todo el campo por el viento y la lluvia.

El micelio del hongo se desarrolla en espacios intercelulares del hospedero (hojas, tallos y otros) y emite haustorios que penetran a las células. Los esporangióforos emergen por las estomas de las hojas, y llevan apicalmente los esporangios que constituyen los órganos de diseminación del patógeno.

Los oogonios son de forma esférica y los anteridios claviformes, estos, aparecen en hojas al finalizar el verano. Las oosporas se producen durante el otoño y son abundantes en tejidos foliares (Alandia et al., 1979). Se han encontrado oosporas adheridas en la parte externa del episperma del grano. Se desconoce el momento en que tiene lugar la germinación de las oosporas y la penetración en los tejidos de plántulas (Alandia et al., 1979). Las oosporas son estructuras de sobrevivencia y sirven como fuente de inóculo primaria en la siguiente campaña agrícola.

EPIDEMIOLOGIA.

El inóculo del mildiu se disemina a través del viento, lluvias (esporangios) y semilla y suelo (oosporas). La infección es estimulada por alta humedad relativa (>80%) y las y temperaturas moderadas (13 – 18°C).

Cualquiera que sea la fuente de inóculo o diseminación y las condiciones ambientales son favorables, la germinación de esporangios será abundante. Durante la época de cultivo se pueden producir varias generaciones durante las cuales el patógeno se reproduce asexualmente (esporangios) y produce infecciones sucesivas (policíclicos).

RESISTENCIA.

Hasta ahora hay poca evidencia sobre la genética de resistencia en quinua. Ochoa et al. (1999) determinaron factores de resistencia y grupos de virulencia en el patosistema quinua/mildiu. Usando 60 accesiones de quinua de Ecuador y 20 aislamientos de P. farinosa, identificaron 3 factores de resistencia y 4 grupos de virulencia. La interacción específica entre aislamiento y hospedante indica la presencia genes mayores. Las accesiones ECU-291, ECU-470, ECU-379 y ECU-288, fueron propuestas como un set preliminar de diferenciales para identificar grupos de virulencia (razas) de mildiu en quinua. Sin embargo, prubas de virulencia usando un set de diferenciales que representa la mayoría de la variación dentro de C. quinoa, mostraron que la variabilidad dentro de P. farinosa es mucho más complejo que lo que se pudo revelar con los diferenciales ecuatorianos (Danielsen et al., 2000b).

El cultivo de quinua presenta un amplio rango de suceptibilidad al mildiu (Bonifacio y Saravia, 1999; Otazú et al., 1976), hay variedades que sufren infecciones escalonadas o sistémicas, otras sufren lesiones que abarcan todo el limbo foliar. Otras evidencian un alto grado de tolerancia y/o resistencia. Danielsen et al. (2000a) reportan que Utusaya, cultivar precoz, es altamente susceptible al ataque de mildiu que bajo condiciones de valle provocó una defoliación completa con una pérdida de 99% en rendimiento. Los cultivares más susceptibles son restringidos para áreas secas donde debido a la baja humedad, el mildiu no se presenta. En cambio, los cultivares tardíos, La Molina 89, Amarilla de Maranganí e Ingapirca fueron son resistentes.

Debido a la gran diversidad genética del germoplasma de quinua en los Andes, no hay duda que existen muchas fuentes de resistencia horizontal (genes menores) que pueden ser explotadas en programas de mejoramiento. Mujica (1994) considera que los problemás de patógenos son similares en todas las zonas quinueras y propone un esquema de Cruzamiento y Selección para Resistencia Horizontal en quinua, basado en los siguientes ejes de trabajo: evaluación de germoplasma, selecciones de patodemos y patotipos, cruzas y selección de semillas, criterios de selección de plántula en invernadero, pruebas de selección de campo, pruebas en red a nivel nacional y parcelas demostrativas.

CONTROL

Para aumentar la producción y productividad de la quinua, es necesario recurrir a métodos de control compatibles para mantener y conservar el equilibrio del agroecosistema, medio ambiente y la salud. El manejo del mildiu de la quinua, se basa en tres componentes: a) control cultural, basados en rotaciones de cultivo, prácticas agronómicas para disminuir la humedad en el campo (distancia de surcos y plantas, drenaje, dirección de surcos con respecto al viento), asociación o mezcla de cultivos; b) uso de variedades resistentes y/o tolerantes y multilíneas y, c) control químico, aplicando fungicidas foliares como Ridomil, Poliram combi, Cupravit OB-21, Manzate D y Lonacol a una dosis de 1.5 kg/ha (Lázaro, 1984).

Conjugando armónicamente los diferentes métodos de control de mildiu, se puede brindar una protección integral al cultivo, basado en una buena selección de semilla libre de patógenos, manejo racional y oportuno de las prácticas agronómicas, uso de variedades resistentes y/o tolerantes, uso selectivo de fungicidas y otros métodos de control compatibles con el equilibrio ecológico.

 
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Publicado por en 20 julio, 2012 en Sin categoría

 

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